Sinaloa, tenencia y TLC

Resulta curioso el nivel discursivo que distingue a la república opinativa en Sinaloa; si ustedes se fijan, la postura marcada por Héctor M. Cuen Ojeda, líder fundador del PAS, en contra de la tenencia, ha sido interpretada como parte de una estrategia de negociación, para presionar al PRI hacia una alianza electoral el año entrante.

De ahí no han pasado.

De acuerdo, estamos en el momento de las definiciones para enfrentar las elecciones del año entrante, pero dar por sentado que en el PAS siguen las reglas de la ortodoxia política mexicana –que no es otra que la ortodoxia política priista- es, por decir lo menos, un error. Lo menos que podemos reconocerle a ese partido, es una praxis sui generis que lo ha llevado al crecimiento exponencial desde su fundación, por otro lado, no se puede negar tampoco el cúmulo de luchas que han abanderado, donde todas ellas tienen como distintivo una importante aceptación social, es un partido que está al pendiente de la agenda pública del público, no de las élites feudales que padecemos en esta risueña y muy atrasada tierra de los once ríos.

La lucha contra la tenencia, es una lucha económica en contra del gobierno estatal y a favor de la población sinaloense, a lo que deberemos agregarle –al grito de ya- también que es una medida impostergable, frente a un futuro cercano que ya nos amenaza, un referente para ir viendo quiénes, de los grandes actores estatales, tienen o no visión de Estado.

Es falso que el turismo pueda ser el nuevo motor de la economía sinaloense, no tenemos la infraestructura, el conocimiento ni la voluntad para ello, seguimos dependiendo de la agricultura, de hecho, hoy es más cierto que nunca ante el desastre pesquero y la inseguridad en la sierra que está provocando cierre de minas, si a esto agregamos el inminente final del TLC, concluiremos un ciclo de más de treinta años que resultó un fracaso para Sinaloa.

Ya no podemos seguir buscando fórmulas en el exterior para nuestra circunstancia particular, no estamos prosperando, somos cada vez más pobres y más violentos y no queda claro cuál es la causa y cuál el efecto, lo único claro es la necesidad de voltear hacia nosotros mismos, para comenzar a aplicar no las reglas económicas dictadas en las universidades de estados Unidos, sino las recomendadas por el sentido común: ahorrar mucho, gastar poco y nunca a lo pendejo.

Los sinaloenses ya no podemos seguir priorizando la prosperidad de un gobierno inservible, lo poco que ganamos (somos el estado con los salarios más bajos del país) no podemos destinarlo a gastos irrazonables como el de la tenencia, requerimos que ese poco dinero que es nuestro, circule una y otra vez entre nosotros mismos, entre quienes trabajamos y producimos, no entre quienes han hecho de la corrupción y el estorbar sus sellos distintivos; si no comenzamos desde hoy, con medidas para el fortalecimiento de nuestro mercado interno, Sinaloa completará el ciclo nefasto que lo está convirtiendo en una sociedad sin viabilidad, es ese enfoque el que percibo en la postura fijada por el PAS: lo de la tenencia no es una argucia de coyuntura electoral, es una lucha que sólo tiene como destino la victoria. Más nos vale y así lo entendamos, más nos vale no andar haciéndonos de la boca chiquita y empecemos a votar (con boleta y con actitud) por lo que nos conviene.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.