Pescadores son extorsionados por sus dirigentes

En medio de la pobreza, el hambre y la marginación, los pescadores de Sinaloa están enfrentando la extorsión de sus dirigentes cooperativistas que les están arrebatando la producción de camarón para saldar cuentas derivadas de préstamos caros con que engancharon a los trabajadores del mar para mantenerlos como rehenes y obligarlos a trabajar para los agiotistas en la actual zafra camaronera.

Detrás de la fachada de la Federación de Cooperativas Pesqueras “siglo XXI”,  la Federación de Organismos Pesqueros de Sinaloa, la Federación de Cooperativas de Bahías del norte de Sinaloa y sur de Sonora y demás organismos anclados en los más de 700 kilómetros de litorales del estado de Sinaloa se esconden páginas enteras de anomalías fermentadas por la falta de control de los manejos financieros en la actividad pesquera.

La anatomía de la corrupción es trazada desde las oficinas de la Comisión Nacional de Pesca en el estado de Sinaloa y tolerada desde la Secretaría de la Función Pública porque no han puesto a caballo estrategias para vigilar el uso de las concesiones pesqueras y las razones por las que los permisos de captura están prácticamente embargados por los propios dirigentes de las federaciones que prestaron desde su propio bolsillos para avituallar los equipos pero aplican intereses elevados para quedarse con las autorizaciones de pesca.

Envuelto en su calidad de subdelegado de la Comisión Nacional de Pesca en Sinaloa, Fermín Martínez Quijano, se sumó al desaire de los reclamos que los trabajadores del mar hacen ya que nadie investiga el uso y destino de las concesiones pesqueras y los pocos pescadores que están en la captura no han podido resolver sus necesidades más apremiantes porque nos les pagan la producción que están obteniendo en los litorales sinaloenses.

Tan solo en los primeros 300 kilómetros de litorales del norte del estado la zafra camaronera de bahías ha arrojado una producción de 700 toneladas en los primeros 20 días pero los pescadores no han recibido el pago de la cosecha porque los representantes de las federaciones pesqueras se están abonando a la cuenta particular el dinero que por ley le corresponde a quienes capturaron el crustáceo.

En el archivo muerto de la CONAPESCA convalecen las carpetas de quejas presentadas por pescadores agremiados a la Federación de Cooperativas Pesqueras Siglo XXI que dirige José Chaparro Bojórquez quien se niega a devolver a los trabajadores del mar los permisos que el gobierno federal les otorgó para que practicaran la pesca en las aguas regionales para el sustento familiar.

Con el uso de las concesiones de captura la federación que dirige Chaparro Bojórquez se avino de programas bajados al gobierno federal para el apoyo de la comunidad pesquera pero el dinero no ha aterrizado en el bolsillo de las personas pobres porque se les despojó de sus concesiones en forma irregular para obligarlos a entregar sus cosechas a quienes les dieron prestamos caros y sin control de las instituciones financieras.

Lo que los pescadores ya saben es que el dinero que les fue prestado también es de su propiedad pero no se les reparten los recursos económicos por la penetrante corrupción de la CONAPESCA ya que la dependencia federal no ha ido al terreno de los hechos para explicar a los cooperativistas que los fondos también son de ellos.

Los trabajadores de mar y sus familias viven este drama porque no hay dependencias ni instituciones conectadas con la actividad pesquera que impulsen el desarrollo empresarial e industrial del ramo y convierten la pesca en un negocio redondo para dirigentes extorsionadores y funcionarios corruptos.

Por el lenguaje de la corrupción camina el presidente de la Federación de Cooperativas Pesqueras del norte de Sinaloa y sur de Sonora, Leonel Sánchez Cota, que primero tronó la economía de los cooperativistas y luego les dio oxigeno de su propio bolsillo para expropiar temporalmente los permisos de captura que no le pertenecen y que ahora no pueden usufructuar los dueños originales que navegan en la pobreza y bajo el temor de que no se les haga justicia para que se les devuelva las concesiones.

Tanto Chaparro Bojórquez como Sánchez Cota implantaron un cacicazgo dentro de las organizaciones pesqueras ya que contra los códigos morales y éticos se han mantenido como dirigentes pesqueros durante mas de 20 años y durante este periodo la situación de quienes viven de la captura de escama y camarón ha decaído enormemente.

En cambio la riqueza de ambos dirigentes ha crecido.

De acuerdo con cifras de la CONAPESCA y el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática-INEGI- en Sinaloa la actividad pesquera genera ingresos directo e indirectos a 87 mil personas y la cifra sería superior si la iniciativa privada desarrollara  proyectos para darle valor agregado a la producción del mar y detonara el empleo.

En los campos pesqueros no hay inversiones y las capturas están a merced de mercenarios del hambre que compran a precios de remate la producción marina.

La fotografía oficial ofrece un rostro diferente de la actividad pesquera y la introduce un tramposo lenguaje a las estadísticas de la producción pesquera.

En la temporada 2015-2016 Sinaloa fue colocado en el primer puesto por el valor de su producción pesquera.  De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesca en ese ejercicio de captura se obtuvieron  5 mil 824 millones de pesos de la producción pesquera.

La postal ofrecida por el gobierno federal redondea las cifras alegres narrando que esa misma temporada se obtuvieron 339 mil 227 toneladas de camarón y producto de escamas en las aguas del estado de Sinaloa donde el rostro de la pobreza y marginación desmiente el discurso gubernamental.

En la práctica los pescadores hacen esfuerzos por sobrevivir en medio de un mundo de desempleo y pobreza.

De momento lo único que conocen es el mundo de la extorción de sus dirigentes pesqueros que les roban sus cosechas y las concesiones de captura que les dio el gobierno.