Obrador llama a no confiar en los “independientes”

Mitos, falsedades, dinero y poderes fácticos…

 

¿Son o no los candidatos “independientes” representantes del pueblo” o bien son proyectos pro-empresariales surgidos de la coyuntura política-electoral democrática? ¿Son o no candidatos de los gobernadores y presidentes municipales usados para dividir el voto? ¿Han funcionado o no los “independientes” en funciones de legisladores o gobernadores?

El presidente del Partido de Regeneración Nacional, Andrés Manuel López Obrador, ve en la figura de candidatos “independientes” a diputados federales, a Senadores y a la Presidencia de República una amenaza a su proyecto político presidencial ¿Le asiste la razón?

“Presentar candidatos independientes es una estrategia de ‘la mafia en el poder’ ante la caída de las simpatías por los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional y de la Revolución Democrática”, afirmó.

Para López Obrador “participar en elecciones es un derecho constitucional, pero lo aprovechan para engañar a la población, como sucedió en Nuevo León con su actual gobernador, Jaime Rodríguez Calderón, ‘El Bronco’, quien hoy se comporta como lo que es: un mafioso que hizo muchas promesas y ninguna ha cumplido”.

Obrador recomendó “no confiar en los ‘independientes’ porque se disfrazan, son achichincles de los que se creen amos y señores de México, están siendo financiados por miembros de la mafia del poder. ¿Saben ustedes que el Bronco apenas tomó posesión se entrevistó con Salinas? Cuándo le preguntaron qué por qué se había entrevistado con Salinas dijo que de pura casualidad se lo había encontrado en el banco y que habían hablado como dos segundos nada más”.

En la víspera, el expresidente Vicente Fox Quezada advirtió que las candidaturas “independientes” son una vía fácil por donde el narcotráfico puede penetrar en los comicios. “El título independiente se convierte en una simulación para muchos que efectivamente vienen de un partido, de dos partidos, de tres partidos llenos de derrotas atrás siendo don nadie”, puntualizó.

“No son la panacea y pueden convertirse en chivos en cristalería, porque se van por la libre y no pasan por un filtro que aunque fallido, el de los partidos políticos, es un marco adicional para evitar que algún aventurero de la política, alguna persona sin fundamentos pase a ocupar una posición de gran responsabilidad”, puntualizó.

Delfina Gómez Álvarez, quien fuera candidata de Morena al gobierno del Estado de México, precisó que “las candidaturas independientes fueron una estrategia usada para dividir el voto ciudadano” y derrotarla en las elecciones del 4 de julio.

En el proceso electoral del Estado de México se movilizaron, entre otros, como candidatos “independientes”, la empresaria María Teresa Castell de Oro Palacios, Isidro Pastor, Antonio Eduardo Ortiz Solalinde, vinculados a los ex gobernadores priistas Eruviel Ávila y Arturo Montiel Rojas.

Solange Márquez Espinoza, doctora en derecho y colaboradora de El Universal, dijo que la apertura a las candidaturas ciudadanas “se convierte en un incentivo muy perverso para que el crimen organizado decida financiar campañas electorales o bien participar de manera directa en los procesos”.

“Italia, es un ejemplo de la forma en que la delincuencia organizada puede infiltrarse al grado de llevar a la investigación y disolución de gobiernos enteros, poniendo en jaque al sistema político entero. Una de las principales puertas de entrada de la mafia italiana fue, precisamente el uso de las candidaturas independientes empujadas en comunidades lejanas a los centros urbanos, con grados medios y altos de marginación social y con grandes necesidades de infraestructura ¿acaso no nos suenan las condiciones parecidas a muchas zonas de nuestro propio país”, explicó.

 

Caso “Bronco” en Nuevo León

 

El rico y prepotente empresario Jaime Rodríguez Calderón -“El Bronco”-, es el clásico político del PRI, con un pasado obscuro, que apoyado por los poderosos empresarios de Nuevo León, ascendió a la gubernatura, con base de engaños, apoyado por un aparatoso andamiaje de publicidad, una plataforma digital que le “infló” el respaldo ciudadano y que le construyó una imagen de “popular”, de “gente del pueblo”.

Rodríguez Calderón por la vía de la candidatura “independiente” fue electo gobernador con el respaldo de esos empresarios, que lo mismo “militan” en el PRI o en el PAN, que mueven su filiación política al son de sus negocios y protegen e impulsan a las figuras idóneas que representan sus intereses y apoyan el desarrollo de sus empresas.

¿Qué estrategia siguió el “Bronco”, con 33 años de militancia en el PRI, para engañar a todo el pueblo de Nuevo León, aun cuando sobre él pesaban denuncias por maltrato familiar, amenazas de muerte, despojo de tierras y fraudes electorales?

La estrategia de la mentira. El despliegue aparatoso de publicidad y  propaganda. El manejo de redes. La construcción de una “estructura digitalizada”, que lo elevó, desde un principio, como el triunfador de las elecciones. El día de los comicios, panistas y priistas abandonaron las casillas que quedaron a merced de los operadores de “El Bronco”.

El gobernador de Nuevo León intenta ahora repetir la hazaña, con el apoyo de los Hombres del Dinero de Nuevo León, en su ruta por la presidencia de la República por la alternativa “independiente”. Lo difícil para “El Bronco” será hacer creer a la sociedad mexicana en que él será el salvador de la nación, cuando su administración estatal se alejó de las necesidades del pueblo y favorece a los poderosos empresarios de Monterrey.

En la democracia a la mexicana, las elecciones son, por encima de cualquier cosa, una actividad económica, controlada, como en el caso de Nuevo León, por los dueños del dinero, que atan y desatan alianzas comerciales y empresariales y que hace circular miles de millones en circuitos cerrados, y que ven a la “ciudadanía” como el mercado cautivo, el cliente obligado a elegir al mejor “producto” político.

“El Bronco” logró travestirse en “novedad”. Sedujo a los electores con la promesa de una experiencia que ningún otro competidor ofrecía: la revancha. Falsa revancha, pues Jaime Rodríguez Calderón, en sí, representaba lo más sucio y nefasto de los gobiernos del PRI y un ala empresarial, a los que en campaña ofreció combatir y que en el ejercicio de gobierno terminó compartiendo con ellos el Poder Estatal, los negocios que se derivan del ejercicio de gobierno.

El PRI y el PAN, uno terminó sin representantes en las urnas de su candidata Ivonne Álvarez Ortega, y el Felipe de Jesús Cantú Rodríguez. El clan empresarial y económico de Nuevo León los abandonó.

En Monterrey, donde la brecha entre los ricos y pobres es cruel, mayúscula, todo un barranco, el pueblo marginado, explotado por el patrón, se funcionó en el imaginario publicitario y propagandístico, con el pudiente, el millonario, y el Monterrey preindustrial fue borrado de la memoria colectiva a base de falsas demoliciones físicas e “ideológicas”.

Durante casi un siglo, la sociedad regiomontana que peleó contra los poderosos, el enemigo que mantenía a unos multimillonarios y a otros en “atraso”, pero cayó en la trampa electoral del “Bronco” y sus poderosos aliados .

Los despojos que cometió como dirigente del PRI y como alcalde del municipio conurbado de García, fueron acomodados dentro de un discurso de conversión casi religiosa, mítica. Para hacer creer que un personaje como Jaime Rodríguez podía convertirse en “El Bronco independiente” hubo que construir un relato similar al de Paulo de Tarso, el perseguidor de cristianos que, tocado por un rayo, cayó de su caballo para levantarse convertido en San Pablo, el apóstol de Jesucristo.

De esta forma, algunos episodios en la vida del político cobraron gran relevancia. El primero fue el atentado que catapultara su fama a nivel nacional. Haber sobrevivido a 2 mil 800 disparos -según su publicista- no fue tomado como elemento para pensar en este hecho con sospecha (un cable filtrado del consulado de Estados Unidos en Monterrey a la DEA señaló este atentado como falso), sino que convirtió a su protagonista en el sobreviviente de una experiencia atroz y transformadora.

La muerte de uno de sus hijos fue otra tragedia personal que lo acercó a miles de personas. Lo mismo sucedió con el supuesto secuestro, del que después él mismo se desdijo, de una de sus hijas a la edad de dos años.

En la frase, refrito del principio capitalista, “el que paga manda”, fue adoptado acríticamente por los votantes, por el pueblo de Nuevo León, que se creyeron los patrocinadores oficiales del candidato y de su virtual gobierno, cuando en realidad atrás y enfrente de Rodríguez Calderón estaban y están los plenipotenciarios Hombres de Negocios de Nuevo León.

Los empresarios José Antonio Fernández Carbajal de FEMSA, Fernando Turner, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios Independientes, Jorge Arrambide, ex secretario de desarrollo económico de Nuevo León, Fernando Canales, ex gobernador y accionistas de diversas empresas, destacan entre el grupo de empresarios que ganaron con el triunfo de Jaime Rodríguez Calderón, gobernador electo de Nuevo León.

Adicionalmente, a estos se suman cientos de empresarios más que apoyaron a Jaime Rodríguez, como Index Nuevo León que agrupa a todas las maquiladoras en esta entidad. Se unieron Los Garza Sada, los Zambrano, los Garza Lagüera, los González Moreno, los Elizondo, los Martín Bringas, los Sada González y demás familias de la élite empresarial.

Todos los adinerados respaldaron a “El Bronco”, bajo esa tesis que “hipnotizó” a los de abajo, al populacho: “El que paga manda”.

 

Candidaturas ¿independientes?

 

José Woldenberg, ensayista y escritor, planteó en la revista Nexos:

“Hemos llegado a esta situación porque el lenguaje de la antipolítica ha avanzado mucho entre nosotros. Si la aspiración democrática sigue siendo mayoritaria, los instrumentos con los que se construyen y consolidan los regímenes democráticos tienen pésima fama: políticos, partidos y Parlamentos se han convertido en ‘los perros del mal’”.

Relató que “todos los días en la prensa, la radio y la televisión, se reproducen las consejas más cerriles contra ellos; está instalado en el sentido común que los responsables de (aquí ponga usted lo que se le ocurra) son los políticos y los partidos “que sólo ven por sus intereses”; y hasta el cómico más oligofrénico, cuando se le acaba la cuerda, saca del sombrero un chistorete contra los políticos y sanseacabó… cosecha aplausos”.

“No es que los políticos, los partidos y el Congreso no merezcan ser criticados. En muchos casos se han ganado a pulso su reputación. Lo alarmante es que en la retórica antipolítica se genera un ensueño peligroso que de manera artificial contrapone a ciudadanos impolutos, fuente de todas las virtudes, a partidos y políticos que no son más que la cara perversa de la sociedad. Y por ello, en lugar de asumir con seriedad que para la reproducción de un sistema democrático se requieren auténticos partidos, se le da la vuelta al asunto, y se pretende que ‘candidatos independientes’ puedan ser una alternativa”, escribió.