La muerte tenía cara de niño

(Primer Parte)

Protege Coepris presuntas irregularidades en el Hospital General de Los Mochis tras muerte de 8 niños recién nacidos

 Reserva expediente de la revisión sanitaria al área de terapia intensiva de neonatos por un periodo de tres años

El dolor tenía nombre. Estaba tierno, prematuro. Al final sucumbió a la muerte.

Si fue o no una bacteria la que les arrebato a sus niños no pueden dejar de pensarlo. Ni menos callarlo.

Claro al final se fueron y ahora están abatidos por la tristeza y la desconfianza.

La versión oficial es insostenible y en muchos de ellos, los que vivieron el ramalazo del ahogo de cerca, prevale la historia negra, la desmentida con coraje en la cara por las autoridades: En el Hospital Jesús Kumate por deficientes medidas sanitarias, ocho recién nacidos adquirieron recientemente en sus instalaciones la bacteria Klebsiella y murieron.

El cuento parece de terror. Pero no, solo es de negligencia presupuestal. De indiferencia y abandono. De complicidades. De sospechas. De lenguaje médico.

Lo único que sobrevive es el coraje y la desolación de los padres, el registro de la muerte de los pequeños en la ahora llamada Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, una demanda penal contra quien resulte responsable, la reserva de la información del expediente de revisión sanitaria de la Comisión Estatal de Riesgos Sanitarios de Sinaloa por tres años y la sensación de impunidad.

Los personajes no puede ser otros: Alfredo Román Messina, Secretario de Salud, Javier Salcido Director del Hospital General de Los Mochis y el Comisionado Estatal de Coepris Ignacio Zavala Escajadillo.

Los demás son víctimas.

 Santitos

La muerte se los fue llevando de a poquito. Pero tras once días ya eran un montón. Así cobraba fama mundial el Hospital General de Los Mochis Jesús Kumate y su director Javier Salcido. Habían muerto ocho pequeños en la sala de neonatos de ese lugar.

Desde el 12 de julio del 2017 los recién nacidos empezaron a abandonar para siempre sus cuneros. El informe oficial explica que tres murieron por prematurez extrema, ya que el primero apenas pesaría un kilo con 100 gramos con 26 semanas de gestación; el segundo sería de un kilo con 11 gramos y 28 semanas y el tercero solo pesaría 750 gramos y con apenas 17 semanas de embarazo.

La Secretaría de Salud del Estado de Sinaloa enviaría un comunicado explicando los detalles y uno más de la dependencia federal a cargo de José Narro.

La dependencia federal usaría Notimex para difundir que “dos bebés perdieron la vida por choque séptico, uno por hidropesia fetal (cuando el feto presenta una hinchazón provocada por la acumulación de líquido en una o más partes del cuerpo), uno por atresia duodenal (una parte del intestino delgado no se desarrolló adecuadamente), y otro por probable choque séptico”, según dan cuenta varios medios nacionales.

 La nueva

Todos esperarían justicia. La verdad. Transparencia. No fue así.

La Comisión Estatal de Protección de Riesgos Sanitarios de Sinaloa  a cargo de Ignacio Zavala Escajadillo, reservaría de manera total por un periodo de tres años la información del expediente de verificación de las condiciones del Hospital General de Los Mochis sobre todo en su área de neonatos de terapia intensiva.

Tras una solicitud de información del 04 de septiembre del 2017, la unidad de transparencia reconocería que existían tres documentos de la verificación al HG, según la información proporcionada por el Departamento de Regulación de Servicios e Insumos para la Salud.

“1.- Copia de la orden de visita de verificación sanitaria del Hospital General de Los Mochis. 2.- Copia del Acta de Verificación Sanitaria del Hospital General de Los Mochis y 3.-Copia del Oficio de Dictamen Sanitario con las observaciones encontradas en el establecimiento”.

En ellos se habrían revelado los detalles de las condiciones que muchos afirmaban comprometían la salud de los pacientes.

Sin embargo, no fue así. La decisión fue otra. La Coepris decidiría a través de su Unidad de Transparencia a cargo de Víctor Manuel Osuna Castañeda la reserva total por tres años del expediente de verificación sanitaria 11/19.12/1/20 efectuada al Hospital General en plena crisis.

En la sesión 007/2017 del Comité de Transparencia admitirían la propuesta de la Unidad de Transparencia para determinar así ese fallo con fecha del 18 de septiembre, misma fecha en la que se respondería la solicitud de información requerida bajo el folio 00779417 de Proyecto 3.

En el documento del Comité se argumentaría que la reserva se aceptaría por considerar que la información es netamente sensible y que su divulgación representaría un riesgo real que superaría el interés público.

“…puesto que de conocerse el contenido del expediente requerido, se podrían entorpecer el procedimiento de responsabilidades.., lo cual afectaría la resolución final o laudo”, asentaba.

La sospecha sobre la protección de posibles culpables de parte de la Coepris hervía como gérmenes en condiciones insalubres.