La izquierda del PRI y Rubén Rocha Moya

En Sinaloa tres gobiernos estatales fueron  obsesivos con el control de las luchas sociales y sus líderes y la llamada izquierda política. Crearon “plataformas” para mantener el dominio de las movilizaciones y conservar la izquierda que todo gobierno sueña.

Se puede decir, con justa precisión, que crearon la contraizquierdacomo herramienta de contención de la izquierda y para domesticar o aburguesar a sus líderes. Fundaron, sí, la izquierda del PRI que sobrevive hasta nuestros días.

La izquierda política tiene como punto central la defensa de la igualdad social, frente a la derecha política que considera las diferencias sociales como algo inevitable, normal o natural.

La izquierda democrático-reformista del siglo XXI propugna que el principal marco de actuación deben ser las elecciones libres, la acción parlamentaria y las reformas progresivas y con amplio consenso en amplios sectores sociales.

No hay en Sinaloa ni la una ni la otra. Predomina la izquierda democrática clientelar. La que sirve al PRI.

La izquierda está perdida y ocupada en disputas por el control de las direcciones de sus partidos; devorándose en peripecias corporativas y clientelares; en alianzas, incluso con la derecha, para conquistar cargos de elección “popular” dentro de los gobiernos burgueses.

¿A cuál de las izquierdas pertenece Rubén Rocha Moya?

El ex rector de la UAS es parte de la izquierda acomodaticia, lacaya, con la que sueña el gobierno, la izquierda correctamente priista, la que se acopla a la formación de la contraizquierda para contener o disipar los movimientos sociales.

Rocha Moya aspira a ser candidato del Partido Movimiento de Regeneración Nacional al Senado de la República por la ruta del blof y la aglutinación de la vieja izquierda que hincó la rodilla y dobló la cerviz ante el poder.

La caída de la imagen de Rocha como activista social, no luchador, empezó en 1999 con el arribo de Juan S. Millán al poder. Entronizado en 1998 como candidato al gobierno de Sinaloa por el Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México, Rocha y sus aliados quitaron los suficientes votos al Partido Acción Nacional para derrotar a Emilio Goicochea Luna y facilitar el triunfo de Millán.

El pago a esa factura política fue el ingreso de Rocha a la nómina millanista a través de un despacho de asesoría.

En el 2004 participó en la campaña a gobernador apoyando al candidato del PRI, Jesús Aguilar Padilla, lo que en el 2005 le permitió insertarse en el gobierno estatal como Jefe de Asesores.

Juan Millán fue el primer gobernador que creó las condiciones para que la izquierda viviera en extrema comodidad cooptando o domesticando líderes y creando “nuevos” luchadores sociales y portavoces de la población en la zona rural, el sector agrícola y pesquero.

Aguilar Padilla fue el segundo gobernador que persistió en la práctica de la domesticación política con una baja en el reparto de prebendas a la izquierda correctamente priista.

En el 2010 la vida política de Rubén Rocha Moya da un vuelco. Es derrotado su candidato, el del PRI-PVEM, Jesús Vizcarra Calderón por el abanderado del PAN-PRD-Convergencia, Mario López Valdez, y en el 2011 la izquierda correctamente priista es desechada, para dar paso a la izquierda correctamente panista.

Fue corta la vida útil de la izquierda panista. Mario López Valdez volvió a la línea del PRI, con su izquierda, la domesticada que, refugiada en la nómina estatal y en la de varios ayuntamientos, albergada en cómodas oficinas, abandonó las causas sociales y a su suerte a los verdaderos luchadores sociales.

Mario López fue el tercer gobernador que se obsesionó por tener el dominio de los líderes sociales y la llamada izquierda política. El control se le salió en varias ocasiones y recurrió a la represión.

Prohibió incluso las manifestaciones populares ante una feliz e impasible izquierda correctamente gubernamental  domada, la cual avaló, con su silencio, la brutalidad y la persecución policiaca.

¿Dónde estaba Rubén Rocha Moya en el reparto de la represión malovista contra los movimientos sociales? En la línea de laizquierda correctamente priista: gozando de un cargo público federal. En el PRI.

En el 2017 Rubén Rocha regresa al gobierno otra vez como Jefe de Asesores y le sirve al gobernador del PRI, Quirino Ordaz Coppel, para acercarle a sus “cuates” de la izquierda correctamente tricolor, esa que ayudó a armar ruido en la campaña electoral.

Bien. En Sinaloa la izquierda no ha estado vinculada en los últimos años con las diversas luchas y exigencias que las clases marginadas han enarbolado.

El abandono se debe a que encontró en el PRI y el PAN y en el gobierno una zona de confort y porque en la UAS desapareció la anarquía que le permitía armar revuelo con disfraz de movimientos sociales.

Si, ahí, en la universidad, Rubén Rocha, antes de convertirse enburgués gubernamental, del PRI y para el PRI, tenía su reducto político, que fue perdiendo entre más se soldó a los Hombres del Poder.

Ya sin base social ni universitaria, Rubén Rocha, fuera de las oficinas de gobierno, es político de café, de restaurante, y sus prédicas y virtuales llamamientos a la sociedad obviamente que carecen de veracidad e impacto.

Rubén Rocha Moya perdió prestigio y autoridad moral ante tirios y troyanos al tirar su ideología izquierdista por el caño. Exacto. Ahora, luego del anuncio de su incorporación al proyecto de López Obrador, pretende ocupar un lugar en el espacio político-electoral, intentando vanamente recuperar un protagonismo perdido.

Rocha Moya fue rector efímero de la UAS de la anarquía, líder sindical del desorden, diputado local sin pena ni gloria y coyuntural candidato en dos ocasiones al gobierno de Sinaloa.

Su paso por la administración pública en puestos de alto nivel, significó, en la praxis, una renuncia a ideales que son y serán siempre el sello de identidad de las izquierdas.

Por donde quiera que se le vea, servir a los gobiernos priistas, que le apuestan a la domesticación de la izquierda, significa, a secas, abjurar de los ideales, aspiraciones y desertar de las luchas sociales.

Andrés Manuel López Obrador sabe que Rocha no representa capital político. Es una de las  figuras emblemáticas de la izquierda correctamente priista. De la izquierda del PRI.

Pues para ser de izquierda no basta con adoptar ese membrete, hay que serlo en el terreno de la práctica política. El ser de izquierda debe obligar a hacer un esfuerzo y un examen de conciencia sobre el papel que se debe desempeñar en la lucha por transformar una sociedad dividida en clases sociales.

Todos y cada uno de los militantes de izquierda deben ser portadores de una ideología contraria al neoliberalismo, al PRI y al PAN, para elevar la conciencia política y de clase de los trabajadores.

Igualmente deben contribuir a la refundación de la izquierda. Es cuanto.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.