La “enemistad” de Rubén Félix y Malova

Quien iba a pensar que la política iba a romper  las relaciones de amistad y de negocios entre  Rubén Félix Hays y el ex gobernador Mario López Valdez.

Sobrino de Leonardo Félix Gutiérrez, padre empresarial de Malova, el junior Rubén recibió un trato privilegiado durante todo el sexenio pasado, siendo beneficiado con obras de gran calado y apoyado generosamente  en lo político, logrando con el apoyo de López Valdez ser diputado federal por segunda vez.

Quien como empresario  inmobiliario ha estado envuelto en el escándalo, por negocios supuestamente fraudulentos, con demandas judiciales por despojos y proclividad a incumplir pagos de obras y de proveedores,  supo sacarle provecho a su amistad con  Francisco Labastida Ochoa, quien lo ayudó para que ocupara por primera vez un escaño en la cámara baja del Congreso de la Unión, por el PRI.

Luego, ya en el gobierno de Mario López Valdez, las circunstancias  le permitieron regresar a la Cámara de Diputados, eso después de dejar de ser militante del tricolor al  formar parte del Partido Nueva Alianza, creado y manejado por la maestra Elba Esther Gordillo, satanizada al llegar al poder Enrique Peña Nieto.

Recuerdo que en vísperas de la designación de los candidatos a diputados federales, Rubén salió del tercer piso alborozado, feliz de la vida.

–Acabo de platicar con mi amigo el gobernador-López Valdez- y me dio luz verde para que sea el abanderado en una alianza Panal—PRI-, dijo.

Siguiendo las instrucciones de Malova, Rubencito se entrevistó con el secretario general de gobierno, Gerardo Vargas Landeros y luego con Pablo Moreno Cota, a la sazón presidente del comité estatal del PRI.

Las cosas se complicaron, cuando no se pudo conformar en este distrito de Ahome la alianza Panal con el tricolor.

Rubén se lanzó como abanderado del Panal por las dos vías. No ganó en las urnas, pero si obtuvo una importante votación, convirtiéndose en uno de los defensores a ultranza, por unos meses, de Elba Esther Gordillo, a quien negó después de ser detenida por la Procuraduría General de la República.

Al tiempo que desempeñaba sus funciones como legislador, sus negocios crecían sobremanera, merced a sus buenas relaciones con su amigo el gobernador y sobre todo con su padrino político, Labastida Ochoa.

Todo marchaba viento en popa hasta que se vino el proceso de elección por la presidencia municipal de Ahome. Rubén se sentía seguro ganador de la elección, pues, según él, había el compromiso del gobernador Malova de apoyarlo con todo.

Fue una elección muy competida, en la que menudearon los ataques y descalificaciones. Por un lado como candidato del PRI, Alvaro Ruelas Echave y por otro Rubén, del Panal, y por el lado del PAN, Miguel Ángel Sánchez Camacho, que fue creciendo con un discurso feroz.

Sánchez Camacho desafortunadamente para él ha ido cayendo en popularidad.

Al principio de la campaña se observó la inclinación del gobierno malovista en  apoyo del abanderado del Panal, con una intensa campaña. De pronto ese apoyo oficial fue decreciendo, hasta llegar a cero, por las presiones del entonces candidato a la gubernatura, Quirino Ordaz Coppel. Las nuevas indicaciones eran sacar adelante a Alvaro Ruelas.