¡Es la comunicación señor gobernador!

Si los politólogos, un segmento de periodistas, analistas políticos y los “diagramas de seguimiento” del gobierno federal en torno a la administración de Quirino Ordaz Coppel, coinciden que “tomó el toro por los cuernos” y que en materia de administración y conducción política gubernamental va in crescendo ¿Por qué abajo, en tierra, en el pueblo, no suben los bonos del gobernador de Sinaloa?

Es por el pésimo manejo de su imagen. No hay de otra: ¡es el catastrófico manejo de la comunicación estatal!

La casi totalidad de los medios de comunicación de Sinaloa parecen estar ya en la “línea” de reconocer y publicar los positivos del gobierno de Quirino Ordaz Coppel, sin dejar de advertir los negativos, y marginar a las páginas “interiores” la nota roja.  Excluirla de la portada diaria.

Hay voluntad de apoyar al mandatario estatal para que Sinaloa no sea visto como un estado fallido que repele a los inversionistas estatales, nacionales y extranjeros. Pero el empeño de los medios no basta. No fluye de arriba hacia abajo, de los entes de gobierno, la información que le de sostén a los positivos del mandatario estatal, lo cual refleja que es en el área de comunicación del gobierno del estado es donde se traba o se atoran los logros quirinistas.

Los periodistas se quejan de “lo aislado”, de los espacios restringidos, en que se mueve el director de comunicación social, Alberto Camacho, y su fiel escudero, Jair Flores.

Con seguridad, los enredos de la ineficaz comunicación del gobierno de Sinaloa parten de la escasa o nula visión que tiene el personal de Comunicación Social para observar y entender a la comunicación como una forma sustantiva y estratégica de la política de Quirino Ordaz Coppel.

Definitivamente, si Camacho y Jair tuvieran la capacidad de “absorber conocimiento”, necesariamente ya hubieran partido del presupuesto de que la sociedad es comunicación. Esta comunicación, se debe considerar como estratégica y sustantiva al ejercicio de la administración y gestión pública.

Ya deberían de haber comprendido que es en los medios de masas donde se activan los mecanismos de difusión de las acciones políticas y gubernamentales, no en los Clubes de la Alabanza ni en las Cofradías de la Lisonja Gubernamental.

Así, la comunicación gubernamental es la que se acerca más a la idea de una política pública, que inclusive pudiera tener el carácter de estratégica para determinado(s) evento(s) gubernamental(es). La comunicación gubernamental debe alejarse en todos los sentidos de formas marginales de comunicación, para ubicarse en la perspectiva de una política sustantiva de la gestión pública.

Obvio: Alberto Camacho y Jair Flores viven en otra galaxia. La de la adulación.

Por consiguiente, pues, la comunicación gubernamental está contenida en las acciones de la comunicación política, pero debe encontrar su propio ámbito, que le permita desarrollarse más desde la administración y gestión pública y no desde los intereses particulares de Camacho y Jair.

Quirino Ordaz Coppel se mueve en sentido correcto cuando ajusta sus acciones a un modelo de democracia y participación gubernamental, con instituciones bajo su mando que respaldan solución del conflicto y el desacuerdo, así como otras que mantienen la legitimidad y el consenso.

El gobernador de Sinaloa  colige que democracia implica, no la ausencia de conflictos, sino eficacia para resolverlos y conservar el equilibrio entre las fuerzas beligerantes. Ese ideal requiere de operación política. Pero sobre todo un manejo eficaz de la comunicación pública-gubernamental, que genere confianza no desaliento.

La supervivencia del “sistema” es posible si hay pericia ni únicamente en los operadores políticos sino también en los operadores de imagen, en los estrategas de Comunicación Gubernamental. Una torpe forma de cesarismo de los súbditos de Quirino en el área de información-imagen es un abierto rechazo al diálogo y la concertación.

La falla ya no es tanto Quirino Ordaz Coppel ¡es la comunicación!

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.