En riesgo el Frente

Cada día es más claro que Peña Nieto irá por todas las manzanas de la canasta en los comicios de 2018: no sólo por la Presidencia, también por la mayoría en las cámaras del Congreso, las 9 gubernaturas y -¿por qué no?– por el resto de los 3 mil 234 cargos en juego.

Le cierra todas las puertas al líder panista Ricardo Anaya, porque frenó la designación de Raúl Cervantes como fiscal general transexenal que le brindaría impunidad por 9 años, y después prescribirían los delitos que podrían empujarlo a la cárcel.

Ordenó contra Anaya una campaña sin parpadeos en los medios, y metió a INE y TRIFE en conflicto para allanar el camino y declarar válida la elección de Miguel Riquelme como gobernador de Coahuila, pese a que  se demostró hasta la saciedad que rebasó con mucho el tope de gastos de campaña; así Ricardo no podrá presumir ese as que ya tenía en la mano.

Ahora cesa al fiscal electoral Santiago Nieto López, porque llevaba muy armado el caso de Emilio Lozoya Austin, ex director de Pemex y financiero de la campaña de Peña Nieto en 2012, por los sobornos que Odebrecht le otorgó y de ahí pasó 400 millones de pesos a la campaña, según denunciaron exejecutivos de esa empresa ante la justicia brasileña.

Mas Peña no para, pues su intento de hacer a Raúl Cervantes Fiscal Especial lo objetaron no sólo los partidos de oposición sino los organismos civiles, y ya se forma otro bloque con empresarios y la organización Mexicanos Primer contra la destitución de Nieto de la FEPADE.

Qué necesidad había de crear más conflictos en pleno proceso electoral, que ya empezó.

El encargado del despacho de la PGR Alberto Elías Beltrán, dice que Nieto violó la secrecía de la investigación, y a lo sumo podría imputársele que cayó en un garlito de Lozoya, al dar a conocer la carta en que  lo amenazó y exigió exonerarlo públicamente del desvío de recursos a la campaña electoral de Peña Nieto en 2012.

Lozoya se siente más que apoyado. Maniobra muy bien urdida, a ver quién quita y pegue.

Dicen los políticos que, tras renunciar como consejero jurídico de Los Pinos, Humberto Castillejos Cervantes sigue operando tras bambalinas y dirige la campaña contra Anaya Cortés, porque impidió que su primo Raúl Cervantes fuera fiscal general.

Esta reyerta seguirá, pues, sin piedad ni límites, por orden presidencial.

Ante eso, no le resta al líder panista sino cuidarse muy bien las espaldas, no por medroso ni delirio de persecución, sino porque está en la mira del gran poderoso de México.

Recuerde que para el gran poder no hay límites.

Además, puede buscarse que los otros líderes del Frente Ciudadano, Alejandra Barrales (PRD) y Dante Delgado (MC) den la espada a Anaya e intenten “jugarle cubano”.

No es raro, por ejemplo, que Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno del DF, quien declaró que permanecería en su puesto hasta concluir la reconstrucción de la CDMX y dejó de lado su aspiración presidencial; propuso que el candidato del Frente sea escogido mediante encuestas, pues quiere serlo. Recuérdese que  es el jefe político de la Barrales.

De Delgado Rannuaro puede esperarse todo, pues dio la espalda al PRI, partido que lo llevó al poder, y al hoy ex presidente Zedillo, de quien se decía amigo y lo nombró embajador en Italia y ante la FAO y comisionado en Chiapas, donde dispuso de gran parte de los fuertes fondos que le confió.

En 1996 cayó al penal de Pacho Viejo, por disponer de 450 millones del erario de Veracruz, cuando sustituyó como gobernador a Gutiérrez Barrios, cuando pasó a Gobernación con Salinas de Gortari.

Acrecentó su fortuna como dueño del partido político, hoy conocido como Movimiento Ciudadano.

Esto no es ver moros con tranchete ni intentar amedrentar al Dr. Anaya Cortés; sino sólo  sugerirle que cuide muy bien sus espaldas y esté alerta, porque su enemigo jurado puede hacer que en cualquier momento le salte otra liebre de entre el matorral político.