Cuando el Pecuni “inventó” a Quirino

La toma de las decisiones importantes, como la sucesión en los Estados generalmente se presume como se produjo pero los detalles pocas veces trascienden.

En nuestro país de sistema presidencialista, en donde sea del partido que sea el mandatario en turno, ese tipo de decisiones surgen desde la más alta cúpula del poder: la Presidencia, así sea para el candidato de su partido a sucederlo, como para las candidaturas de las gubernaturas.

La decisión es y ha sido del Presidente en turno.

Hay ocasiones en las que desde meses atrás se advierte por donde viene la decisión, como sucedió con la candidatura de Antonio Toledo Corro, amigo cercano del entonces Presidente José López Portillo desde años antes de que fuera Secretario de Hacienda con Luis Echeverría,  quien lo hizo Diputado federal y luego Secretario de la Reforma Agraria. Desde el inicio del sexenio lopezportillista se advertía que el hombre de Escuinapa sería el sucesor de Alfonso G. Calderón, como sucedió.

En otras ocasiones la mira de los analistas políticos anduvo muy errada pues la liebre, es decir, el candidato para Sinaloa, saltaba de donde menos se esperaba.

Así sucedió en el sexenio de Miguel de Lamadrid, cuando su compadre el Senador Ernesto Millán Escalante, con la venia del propio mandatario y Adolfo Rojo Lugo en ese entonces Presidente del CEN  priista había creado la estructura para su campaña a lo largo y ancho de Sinaloa.

A Francisco Labastida Ochoa, entonces Secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal no se le consideraba para Sinaloa ya que se le veían tamaños para ser el candidato priista a la Presidencia, pero se atravesó Carlos Salinas de Gortari para tal posición.

Horas antes de la decisión presidencial Rojo Lugo le dijo a Millán Escalante: “prepárate… en unas horas sale lo de Sinaloa”.

Y así fue, pero el candidato resultó ser Labastida.

Así pues, hay historias que se conocen sobre cómo se dieron esas decisiones presidenciales, otras se suponen y de otras más solo se saben los resultados en favor del político agraciado.

En el pasado muy reciente de la sucesión en Sinaloa, la decisión en favor de Quirino Ordaz Coppel fue una verdadera sorpresa.

La terna de posibles candidatos casi estaba definida, aunque con variantes pero en ningún momento aparecía el nombre del mazatleco que en las elecciones del 2015 había sido electo diputado federal por el VIII distrito.

La historia nos llegó de buena fuente.

Se aproximaba la fecha para la decisión del candidato del PRI para la gubernatura de Sinaloa.

El Presidente Enrique Peña Nieto llamó a César Camacho, por ese entonces dirigente nacional del PRI y le dio tres nombres para analizar y hablar con los integrantes: Jesús Vizcarra, David López y Heriberto Galindo.

El Presidente Peña Nieto quería que Jesús Vizcarra o David fuera el candidato. A David lo había muestreado varias veces en Sinaloa, inclusive llegó a decirle a Mario López Valdez durante un evento en Mazatlán: “No mates esperanzas Gobernador…”  apuntando discretamente a David.

Vizcarra y David rechazaron cuando platicaron con Camacho, y el “Pecuni”, amigo muy cercano de Peña Nieto fue a hablar con él. Le ratificó que no quería ser el candidato exponiendo que su ánimo no estaba para esa candidatura, además que ya traía problemas de salud.

Obvia decir que el candidato de David era su paisano, amigo y maestro Heriberto Galindo.

Pero se planteó otra terna: Aarón Irízar, Diva Hadamira Gastélum y David  insistió en  Heriberto.

Después de analizar la terna el Presidente comentó entonces: A Irízar no lo quiere Vizcarra, Diva no garantiza una candidatura fuerte, en cuanto a Heriberto, también amigo, pero Peña Nieto consideró que por su edad era difícil que levantara la campaña que se requería para Sinaloa.

La versión  que tenemos es que David insistió en favor de Heriberto pero entonces Peña Nieto le dijo que le diera otro nombre para la candidatura.

Dicen los que conocen la anécdota que David sudó mientras pensaba en un nombre, hasta que surgió en su mente: Quirino Ordaz…!

Y ese quien es? No lo conozco, dijo Peña Nieto.

David, a quien sus amigos y uno que otro igualado le llaman “Pecuni” ya no la pensó mucho y le dijo que si lo conocía, que era un hotelero de Mazatlán, diputado federal a quien le había presentado en alguna ocasión.

“Ah!… sí. El que juega golf…”, expresó el Presidente recordando que en una ocasión, cuando los presentaron, Quirino lo invitó a jugar golf en Mazatlán.

La decisión estaba tomada, pero guardando las formas el Presidente le pidió entonces a David que lo comentara con el Secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong y el Presidente del CEN César Camacho. Obviamente dieron el visto bueno.

Después a David le tocó convencer a Quirino y consensar su candidatura con las cúpulas políticas y empresariales de Sinaloa. Obvio es decir que la respuesta inmediata fue de apoyo de parte de José Eduvigildo “Leovy” Carranza, don Antonio Toledo Corro, Carlos Berdegué, Sergio Escutia Zúñiga, y otros del centro y norte de Sinaloa, cimentando las bases de la campaña que llevaría a Quirino a la gubernatura.

Así lo hizo y como resultado tenemos hoy a Quirino Ordaz Coppel gobernando a Sinaloa.

Reservado que es, David López ha comentado solo parte de esta historia entre sus más cercanos.

Pero algo se filtra. (P3)

José Ángel Sánchez López

Con 59 años de experiencia periodística, fue director de El Debate de Culiacán, El Diario de Culiacán y El Sol del Pacífico. Ha extendido su experiencia a varios noticieros de radio, aportando sus analisis y reflexiones.