Congreso del Estado y el asalto de la barbarie política

Son etapas electorales. Pero por ningún motivo se justifica la barbarie. Es vergonzoso y denigrante que el Congreso Local sea tomado como espacio para la descarga de odios y el estallamiento de la violencia: figuras políticas, para colmo diputados locales, con claros intereses políticos, orientan movimientos para “reventar” las sesiones parlamentarias y así consumar conspiraciones políticas.

El común denominador es alentar la violencia, el terrorismo verbal al interior del Congreso Local y que prive ahí el insulto “público” contra los diputados no alineados a la praxis de la contra. Lo sucedido en el Congreso Local el martes, el zipizape librado por dos fracciones de la Sección 53 del SNTE no se debe repetir. La era de las cavernas ya quedó atrás. O cuando menos eso creíamos.

¿Quién o quienes fomentan la anarquía y la violencia al interior del Congreso Local? ¿Quién o quiénes son esos personajes con rasgos de inadaptados parlamentarios que le apuestan al desorden, al grito, al insulto y a la descalificación para lograr sus propósitos? 

Son pocos los diputados y las figuras que han escapado a la injuria de legisladores “estrombóticos” colocado a la mitad del foro legislativo como los responsables de fomentar el desorden y auspiciar el ingreso de hordas vandálicas al Congreso bajo el argumento de respeto a los derechos humanos y a la libertad de expresión.

Es inconcebible que a la luz de los hechos que están ocurriendo en el Congreso Local con la movilización del grupo “Somos más de 53” que sea muy pocos quienes se percaten que atrás del “levantamiento magisterial”, del escándalo y la violencia en el recinto legislativo, existe el claro propósito político de “reventar” el proyecto político-electoral del Senador de la República, Daniel Amador Gaxiola.

¿Qué no se han dado cuenta los maestros jubilados y pensionados, qué no han advertido que son usados como “carne de cañón” para desarticular un proyecto político y fortalecer otro? 

Que bien que la lucha de los contrarios se dé. Es parte del proceso democrático en todas las organizaciones sindicales. Pero que el desencuentro sea libre en buena lid. En un ambiente de civilidad. Que no se tome más el Congreso del Estado para que se desaten ahí las batallas físicas, cuerpo a cuerpo, de intereses encontrados.

Sí, exacto. Hay intereses de diputados y otros personajes por llevar al Congreso Local todo tipo de conflictos que requieren ser atendidos con celeridad –en este caso por la SEP y la SEPyC y por la Fiscalía General en los casos de corrupción magisterial-, para gritar que ellos si defienden al pueblo y las causas de los más necesitados o marginados de Sinaloa; qué bien por ellos mientras los medios les continúen regalando páginas de “espectacularidad”, pero que mal porque  son ellos quienes deberían de dar ejemplo de civilidad, orden e institucionalidad en el trato de los problemas ingentes y el desahogo de la agenda legislativa.

Que mal para quienes consideran como su principal capital político la barbarie, el insulto, la agresión.

Tomar el Congreso Local para dirimir a gritos, insultos, mentadas de madre, y de paso descalificar a los diputados que no comulgan con la barbarie y que desfilan en sentido contrario a los intereses de las revueltas, es vergonzoso y denigrante e impacta negativamente en la imagen de los diputados promotores de la anarquía, que gozan y alimentan su ego destruyendo lo que otros intentan edificar con el diálogo parlamentario.

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¿A poco quedaban doscientos? Los ex regidores de Guamúchil, Jesús Pérez Castro, Martina Cuevas Quintero, y la consejera estatal, María de la Paz Camacho López, renunciaron al PRD y anunciaron que otros 200 perredistas dimitían a ese partido para unirse al proyecto de Andrés Manuel López Obrador, dirigente nacional de Morena.

Como quien dice, abandonaron el barco que se hunde ¿Doscientos? ¿Nada más doscientos? La lista “nominal” del PRD continúa adelgazándose. La deserción de perredistas es común, no se sabe si como parte de una estrategia de los izquierdistas correctamente priistas o bien por voluntad propia de ciudadanos que no ven condiciones de crecimiento político en el sol azteca.

Morena Sinaloa sigue así abultando, aunque sea mediáticamente, con el manejo de las renuncias de militantes del PRD, su número de “simpatizantes” como un plan fríamente calculado para hacer aparecer al izquierdista del PRI, Rubén Rocha Moya como un personaje con amplia capacidad de convocatoria.

La dimisión de perredistas convertidos al morenismo es nada más para usos mediáticos. De alta simulación política. 

El punto de origen y el destino del proyecto de Rubén Rocha Moya lo marca su entrega al PRI y se enmarca en jugadas que podrían tener como propósito “tronar” el proyecto Obrador-Morena en Sinaloa. 

Personeros del PRI le integran “en caliente” organizaciones campesinas “patito” y le mueven una estrategia política electoral más afín a los intereses del priismos estatal y a los ex gobernadores tricolores que a los de Andrés Manuel López Obrador.

Los encuentros de Rocha con el ex diputado del PRI, Francisco Javier Luna Beltrán; el ex dirigente de la LCA, Pablo Moreno Cota,  Miguel Ángel Ochoa Aldana, quien  fue vocal del Instituto Nacional Electoral, y Alfonso Páez Álvarez, va en la línea de definir el padrinazgo y la ruta del proyecto de Rubén Rocha Moya.

Alfonso Páez forjó una imagen plañidera en la Coordinación de Acceso a la Información Pública del Gobierno del Estado y actualmente labora en la Unidad de Transparencia en la Universidad Autónoma Intercultural de Sinaloa.

La noticia fuerte no es pues la renuncia de “doscientos” militantes del PRD.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.