Colapso del frente, antes de existir

Su historia reciente los anula como protagonistas; recibirán repudio y voto de castigo

Juntos, están y estarán en desventaja, ante el PAS y el PRI y otros partidos en el estado

En Sinaloa, parte del Frente Ciudadano por México arrastra y exhibe al aire sus miserias políticas, engalanadas por el descrédito de sus principales actores, el PAN y el PRD, como resultado de sus errores y de la corrupción en que cayeron sus figuras más emblemáticas en el pasado reciente.

El tercero incluido en el frente, Movimiento Ciudadano, sigue siendo un feudo a falta de mayor membresía y se apoya en nuevas plataformas, buscando otras fortalezas para no perderse entre las minúsculas células que se distinguen como resumidero de fondos públicos para partidos condenados a la representación popular cero.

Es una alianza que aquí se podría ver colapsada antes de funcionar, condenada al fracaso en las urnas en el estado, a no ir más arriba del tercer lugar porque sus dos grandes protagonistas volverán a pagar las consecuencias del mal gobierno de que fueron cómplices y copartícipes de la rapiña en que participaron en el gobierno de Mario López Valdez.

Se trata de un rompecabezas con partes que no embonan y que carece de rumbo, empujado en Sinaloa sólo por la inercia de los acontecimientos nacionales, declaran viejos cuadros de ambos partidos, ajenos como la mayoría de la leal militancia al nuevo intento de abordaje al poder sólo por ambición de fortuna personal de los nuevos dirigentes.

Sebastián Zamudio Guzmán, Claudia Morales Acosta y Mario Imaz López, son obligados a moverse en promoción por la entidad, para blofear como merolicos acerca de las expectativas de otro triunvirato que mueve los hilos nacionales del Frente, el que integran Ricardo Anaya Cortés, Alejandra Barrales Magdaleno; Dante Delgado Rannauro, es otro, que juega sus cartas con marcada inteligencia.

Si a nivel nacional el Frente presume de posicionamiento en encuestas públicas mentirosas, elaboradas al gusto del cliente, en Sinaloa no cabe ni ese autoengaño. La experiencia de lo que son capaces de hacer como gobierno o en la función legislativa, volverá a obligar al electorado a aplicarles el rigor de la indiferencia y el repudio, o el voto de castigo.

EL PESADO LASTRE HISTÓRICO DE LA VIEJA COALICIÓN

Está fresco el recuerdo de lo que hicieron -y otros aún lo hacen-, como Solano, Carrizoza, Cruz, Burgos, Morgan, Yamuni, Castaños, López Brito, Felton, Osuna, Leyson, Rubio, hermanos Guerra y Audómar y Lucas, entre los más felices explotadores del estado de la mano del grupo priista que fue su socio principal, al encargarse de una causa que fue ciertamente popular hace siete años: sacar al grupo de Jesús Aguilar Padilla.

Lejos aún de la jornada electoral, los tres aliados “ciudadanos” muestran sus pobres logros políticos. Las cifras dicen que sumadas sus recientes votaciones no alcanzan al segundo lugar -en línea ascendente-, al Partido Sinaloense, con claro riesgo de ser superados por otros partidos más pequeños. Son datos duros, no elucubraciones ni visión de encuestadores sin ética, que ya han sido exhibidos a la luz de la opinión pública.

La codicia de esa clase política, principalmente panista y perredista en el 2010, marcó el inicio del retroceso político para los aliados reincidentes, al unirse a la candidatura de Malova, no como una sola plataforma de gobierno sino en el acomodo de azules y amarillos dentro del presupuesto y de las condiciones más propicias para el saqueo, olvidándose de la responsabilidad del cogobierno.

Francisco Solano Urías, entonces dirigente estatal, fue ariete contra el otro PRI, pero se apartó de la vieja ideología de su partido para ser diputado y hacer negocios con el gobierno y en la proveeduría al poder legislativo del cual formaba parte. Hoy, la recompensa ciudadana es el olvido y su arrinconamiento en el basurero de la historia.

Francisco Salvador López Brito abandonó las banderas del “Maquío”, que lo enfervorizaban hasta las lágrimas, para terminar aliándose con un ala del PRI, lo que jamás se hubiera atrevido a hacer Clouthier padre; y ahora se olvida de su compromiso con Felipe Calderón, que lo ayudó a llegar al Senado, para unirse a Ricardo Anaya y desconocer a Ernesto Cordero en la cámara alta. Aunque el queretano es sobradamente denunciado con pruebas de que es político voraz con falsos principios de paladín anticorrupción, pero de la corrupción ajena. Su aspiración actual – del senador López- es conseguir una diputación plurinominal para su esposa, imitando el ejemplo de Felton y Morgan, que metieron esposa e hija, respectivamente, a la nómina del Congreso del Estado, aunque sólo sea para calentar una curul y que no la ocupe otro “compañero” con más mérito y trayectoria.

EL PRD ES UN PARTIDO QUE SIN ALIANZA VA CAMINO A LA EXTINCIÓN

Los Guerra y el ex rector comunista, Audómar Ahumada, se deslumbraron ante la posibilidad de ser por fin gente de gobierno burgués y claudicaron de la izquierda para ser simples burócratas de cuello blanco y conciencia negra, muy lejos de la ruta de las verdaderas luchas sociales que sólo de palabra defendieron en su etapa de vacas flacas.

Viven un presente de pre-retiro político, pero holgadamente con el fruto de la “generosidad” de su sexenio, saciadas sus necesidades personales luego de la temporada de jauja, distantes del proletariado que sigue anclado en la pobreza que dijeron desterrar.

Los representa Claudia Morales, sin liderazgo y sin fuerza para reubicar al PRD en una mejor posición en el reconocimiento de los sinaloenses.

Mientras tanto, “su” partido se desgaja. La “gerente” del sol azteca en Sinaloa representa una organización que se queda sin militantes. Es una membresía que sólo es de papel y de recuerdos nada favorables, de viejo prematuro por sus “farras” y por no haberse renovado nunca. Los ex funcionarios estatales que lo exprimieron no actúan y pesan cada vez menos, en tanto que ya dejaron la cachucha amarilla otros desgastados cuadros, del corte de Ramón Lucas Lizárraga, otro contaminado del malovismo; José Antonio Ríos Rojo, Imelda Castro Castro, Feliciano Castro Meléndrez, entre muchos más. Imposible encuadrar aquí a un ex, Rubén Rocha Moya, porque éste es un “aviador” político, sin origen ni destino partidista fijo.

Y el más significativo líder campesino que tuvieron en el sol azteca para aplastar a la CNC en Sinaloa entre 1999 y 2004, Ricardo Armenta Beltrán, a quien pagaron desde el gobierno pasado canonjías y proveedurías por millones de pesos para sostener un fantasma de asociación agrícola y ganadera nacional. Esta ya cerró las oficinas del inexistente organismo en el bulevar Pedro Infante que servía para cobrar al gobierno una cuantiosa “mesada”.

Armenta fue este año fue a refugiarse en el nuevo gobierno de Nayarit, como “asesor” del ejecutivo, Antonio Echevarría García, que ganó el cargo al jerarca nacional cenecista, senador Manuel Cota Jiménez, palafrenero de la muerte del sector agrario priista.

Movimiento Ciudadano ha navegado en medio de tempestades en Sinaloa. Sobre este partido se ejerce demasiada presión intentando que pierda rumbo y timón. Como Convergencia vivió en claros oscuros  y abrió un modesto y temporal espacio a Felipe Manzanares, que sirvió para denunciar los atropellos de Jesús Aguilar Padilla. Imaz espera el refrendo de Dante Delgado para continuar al frente del MC.

En suma, encargados de partidos con estructuras vacías, los dirigentes estatales de las partes desechas del Frente Ciudadano por México, Zamudio y Morales, del PAN y del PRD son simples y mediocres imitadores de Anaya y Barrales; Imaz se cocina aparte. Es pues el lado de la política más siniestro y perjudicial para el pueblo: la búsqueda de un nicho cualquiera en la renovación de poderes, para usufructo personal.