Cancerbera de la corrupción

Sistema anticorrupción y los “puntos ciegos”….

La ex directora de Comunicación Social en el gobierno de Juan S. Millán es la pieza más acabada del engranaje de la corrupción política en los últimos tres gobiernos priistas en Sinaloa. A ella la plantaron allí para cuidar la corrupción, no para combatirla. Ella representa el punto ciego de la rendición de cuentas y la simulación como estrategia política en la historia publica contemporánea en Sinaloa.

En su momento la prensa local recogió datos de la descomunal incremento patrimonial inmobiliario que la señora Lizárraga acumuló durante el sexenio millanista, aun así, fue reconducida con el apoyo de las legislaturas priistas como cancerbera del infierno de la corrupción transexenal.

El tiempo que todo lo lava, pero no todo lo cura, es la apuesta cínica de la hoy comisionada de acceso a la información en Sinaloa. Al final del día, la cobija de simulación e impunidad que la señora Lizárraga tejió ha servido para cubrir la corrupción de tirios y troyanos.

Durante el sexenio de Jesús Aguilar Padilla fungió como feroz custodia informativa del gobierno en turno para el acceso a la información pública, mismo puesto que repetiría en el gobierno de Malova. Ninguno de los gobiernos donde despachó la señora Lizárraga se distinguieron por su apertura a la información pública y todos fueron acusados de corruptos por la opinión pública y la publicada también. Las denuncias de los malovistas al gobierno de Aguilar Padilla fueron constantes, pero flor de un día. Los trapos al sol, pestilentes de corrupción todavía no se secan. La opinión pública ha descrito al gobierno del cínico de los Mochis como uno de los gobiernos más corruptos en la historia política de nuestro estado. Pero ellos tienen un común denominador: la influencia real y objetiva del reputado corruptor de Sinaloa en la persona del rosarense Juan S Millán.

Para el Ripley de la política local y nacional, Rosy Lizárraga hoy pontifica virtudes políticas de las que obviamente carece, porque la autoridad moral y ética no la da un puesto en particular, sino que se reivindica con la historia personal basada en hechos objetivos y los hechos de corrupción en los gobiernos donde trabajo la hoy comisionada son del dominio público.

Aprovechando la temporada electoral, Rosy Lizárraga usa su puesto para desacreditar opciones políticas y seguirle el juego a los intereses cruzados de Manuel Clouthier, quien para el fomento de sus intereses políticos no tiene empacho en manejar con fines de destrucción política la endeble y flexible línea editorial del periódico Noroeste, tal y como ha sucedido desde hace 4 sexenios.

Enemigos capitales de lengua para afuera, Juan S Millán y Clouthier, se ven hermanados por un proyecto común. Millán con guante de seda, sigiloso y operando en las sombras como es su costumbre, instruyendo a su pupila Rosy Lizárraga, sobre el curso de sus declaraciones e intenciones políticas y Clouthier, atrabiliario, desaforado y locuaz , declarando sin ton ni son, golpeando a sus adversarios políticos y  aun en contra de los intereses políticos de Luis Manuel Pérez de Acha, su cuñado y hoy comisionado ciudadano del Sistema Nacional Anticorrupción, de quien ha deslizado un posible conflicto de interés por los negocios jurídicos que Pérez de Acha lleva en su despacho legal.

El gobierno de Quirino Ordaz Coppel se encuentra maniatado para cumplir a cabalidad con la homologación no solo jurídica, sino ética y moral del Sistema Nacional Anticorrupción al ecosistema político y social sinaloense, en tanto siga teniendo en sus organismos ” autónomos” a vicarios (as) del viejo sistema político corrupto cuya arquitectura y marca registrada pertenece al ex gobernador Juan S. Millán y permita la instrumentalización política  con fines electorales de los mismos.

Deshacerse de una vez por todas de personalidades como Rosy Lizárraga es una prioridad y una obligación ética del gobernador, de otra suerte seguirá siendo rehén de los emisarios de un pasado corrupto que en Sinaloa ha adquirido carta de naturalización.