Acapulco, el ombligo del mundo

Sólo para darle marco circunstancial a este tema, pongamos al día una acusación que la semana pasada  lanzó el secretario de Hacienda, José Antonio Meade contra quienes advierten uso electoral al plan de reconstrucción de las zonas devastadas por los terremotos de septiembre: ¡Sería muy miserable! darle ese móvil al “despliegue humanitario”, dijo el declarante en conferencia de prensa.

Ahora pasemos a un escenario desafiante para preguntar si, entre otros, aceptarían visitar -fuera del puerto de Acapulco- el estado de Guerrero, el presidente Enrique Peña Nieto, la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles Berlanga y el actual presidente de la directiva de la Cámara de Diputados,Jorge Carlos Ramírez Marín, a fin de  hacerle frente a la crispante situación que vive la entidad, ahora gobernada por el PRI.

Hace unos días, en agenda por el sureste, Robles Berlanga anunció que en cuatro meses, damnificados por los terremotos dispondrán de sus nuevas viviendas

La reacción rebotó en Chilpancingo, Guerrero. Ahí, hace una semana se inició una huelga de hambre cuyo primer efecto fue levantar algunas costras del Plan Nuevo Guerrero, lanzado hace cuatro años para resarcir de viviendas a las víctimas de los huracanes Ingrid Manuel.

Los convocantes y participantes en esa huelga son ingenieros civiles y arquitectos del área técnica de supervisión del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden), adscritos a la delegación estatal de laSecretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatur).

Al movimiento de protesta se sumaron empleados del Sector Salud. La causa es el reclamo de más de cinco meses de retención de pago a esos servidores públicos. En todo caso, se trataría de un conflicto laboral.

Una palpitante fotografía del Plan Nuevo Guerrero

De otra dimensión son las denuncias de que, al corte del primer semestre de 2017, en  junio, faltan por entregarse más de dos mil viviendas del lote prometido.

De muchas de las casas entregadas, los temporales de este año les han descubierto fracturas estructurales que se comprueban en grietas en las paredes y filtraciones de agua por techos mal vaciados. En algunas comunidades guerrerenses, los damnificados de 2013 siguen viviendo en albergues.

La información conocida desde 2016 indica que al menos 12 compañías contratistas de obra y servicios para el Plan han incumplido con los contratos que les fueron asignados.

De acuerdo con reportes gubernamentales, al Plan Nuevo Guerrero se habrían asignado entre 78 y 80 mil millones de pesos. El doble de lo que se ha anunciado para la primera etapa de la reconstrucción a partir de septiembre y que, según Rosario Robles Berlanga permitirá a los damnificados de Oaxaca y Chiapas disponer de nuevas viviendas, en cuatro meses.

No te preocupes, Rosario, “hay que aguantar”

Doña Rosario estuvo entre los funcionarios a los que Peña Nieto delegó responsabilidades en Guerrero. En alguna reunión de evaluación fuera del puerto a principios de enero de 2016, la actual titular de Sedatur expectoró: Acabo de estar en Acapulco y lo vi muy bien.

Por lo visto, Acapulco es el obligo del mundo: Lo demás es Costa Chica. “No te preocupes, Rosario, hay que aguantar”, le dijo en alguna ocasión el Presidente.