Tres Ríos

Los grandes partidos políticos nacionales, sin excepción, se encuentran en números rojos, en total descrédito ante la ciudadanía del estado.

No hay carpintería ni carrocería que haga lucir a ninguno de los institutos políticos y la madera de los dirigentes está en mal estado.

A ojo de buen cubero, los partidos nacionales tendrán que buscar con lupa a sus candidatos regionales para lucir competitivos en la contienda del mes de julio del año que viene porque no se ven condiciones de participación decorosa en las elecciones.

Ahí está como referencia el caso del Partido Revolucionario Institucional, que mantiene un pulso muy bajo en su presencia en el campo de batalla electoral y para colmo de males sus integrantes en el Congreso de la Unión se comportaron como en un día de campo durante el tiempo que ocuparan sus curules.

Inclusive en algunos casos, como los de Aarón Irizar López y Diva Hadamira Gastélum Bajo, quienes desde sus trincheras de senadores aprovecharon todas las “pitcheadas” para acarrear agua en abundancia a sus molinos e incrementar sus cajas registradoras sin darle una retribución a los electores, a los que engañaron a pesar de que sin ellos no hubieran cobrado sin trabajar como lo han hecho en este tiempo.

Para colmo de males, los delegados de dependencias federales que funcionan en Sinaloa han sido una vergüenza sexenal porque no han sabido responder ni al gobierno de Enrique Peña Nieto ni a los ciudadanos sinaloenses, a los que les han escamoteado los programas sociales, que son reserva exclusiva para la clientela que busca el PRI.

A pesar del fracaso de las delegaciones, el representante de la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales -SEMARNAT-, Jorge Abel López Sánchez, cree disponer del combustible necesario, entiéndase capital político, para competir por una curul federal, pero se le olvida que tiene cuentas pendientes por pagar a quienes le conocen su paso por la presidencia municipal de Mazatlán, donde dejo una alberca de anomalías administrativas, además de que sus obras publicas ya se encuentran prácticamente en chatarra.

Además, se conoce también su conexión con depredadores de los recursos naturales del estado con quienes se identifica plenamente, con un costo muy alto por los daños a ríos, tierras, marismas y bosques de Sinaloa.

Otro de los que están apuntado para buscar una senaduría es el diputado local con ominoso pasado, Germán Escobar Manjarrez, quien parece ser está capturado en su propia realidad y dándose cuenta que en política no es la misma atrás que en ancas, ya que no ha podido levantar vuelo en sus aspiraciones. Como causante de la crisis profunda que viven los campesinos, carece de la mínima justificación moral para aspirar a más cargos de representación popular. Anda muy bajo en su rating.

Irma Tirado es de las que ya no funcionan como activo político del PRI. Como coordinadora de la bancada de los diputados de su partido, está muy abajo en el rango de sus resultados y le falta identificarse con resultados, tanto con la militancia tricolor como con los electores, incluso los de su vecindario en Mazatlán.

Así están las cosas por el tricolor, ya que por donde le veamos no hay costado sólido y tampoco existen caballos con vitaminas suficientes para trotar a hacia la contienda electoral del año 2018.

Pero en el Partido Acción Nacional tampoco se cuecen habas. Es que en el partido del bolillo no se ve musculo por ningún lado.

Todo apunta a que pedirán candidatos prestados y seguramente tampoco sacarán a sus candidatos del partido de la Revolución Democrática ya que en el partido del sol azteca también están pidiendo bules para nadar, porque sus vacas están muy flacas en ambos partidos.

De ese tamaño está la situación en Sinaloa de los tres “grandes” partidos nacionales.

La crisis de actores políticos va en aumento y la iniciativa privada sigue obstinada en dominar todos los escenarios políticos y no pretende dejar que sean estadistas los que participen en política.

La iniciativa privada quiere tener todas las canicas y servir de proveedora del servicio público y a la misma vez autocontratarse desde la estructura del gobierno o metiendo gente al poder legislativo y judicial.

Esa es la estampa de la política y la economía sinaloense.