Tres Ríos

El mentado frente ciudadano que los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano están engendrando para pincelar su participación en las elecciones del año 2018, está dejando en claro que la partidocracia bajó en la atención al sentir popular y dejó de ser una herramienta de la democracia para convertirse en un redituable negocio de políticos que gustan de vivir del presupuesto público.

En el concierto nacional, tanto el PAN, como el PRD y MC están sancochando arreglos impensables en otros tiempos cuando los principios y valores ideológicos eran la huella digital de los institutos políticos.

En el teatro político sinaloense el asunto pone los pelos de punta porque además de que las ideologías de los partidos chocan, estos partidos políticos están viviendo una descomposición interna que los posiciona como agrupaciones políticas poco creíbles de frente a las elecciones.

Por eso, no es casualidad que los dirigentes y vacas sagradas de estos partidos políticos intenten sembrar la confusión y tender cortinas de humo en torno al escenario del venidero año 2018.

Es el caso del presidente de Movimiento Ciudadano, Mario Imaz López, que presumió como un hecho que el exgobernador de Sinaloa Mario López Valdez será tomado en cuanta como uno de los candidatos de Movimiento de Regeneración Nacional para una senaduría.

El asunto no pasa más que como mera puntada si se toma en cuenta que Mario López Valdez esta chamuscado por su desastroso papel de mandatario sinaloense y la entidad todavía vive una catatónica economía producida por el endeudamiento que dejo el sinaloita mochitense en su travesía que abarcó del año 2011 al 2016. Una historia, por cierto, para no olvidar, si queremos que algo así no vuelva a ocurrir.

En suma, Malova es un político devaluado que difícilmente será tomado en cuenta por Morena ya que no conviene a Manuel López Obrador que al contrario del exgobernador sinaloense el tabasqueño tiene los bonos por las nubes. Además, “el peje” ha sido un crítico frecuente de la forma en que se desempeñó el bailarín.

Todo apunta a que Mario Imaz fue chamaqueado, aprovechando su evidente falta de oficio político, y que también pretende sembrar el desconcierto entre los electores para obtener los beneficios de un pescador a rio revuelto.

Y es que analizadas a profundidad las circunstancias, estas no le favorecen ni al PAN, ni al PRD, ni a MC en el estado.

En el caso del Partido Acción Nacional, todo apunta a que no tiene tabla de salvación y que está enfrentando su peor crisis estatal de su historia, a partir de que entregó la franquicia precisamente a Malova.

Allí está el dato de que, por egocentrismo de su dirigente nacional, Ricardo Anaya Cortés, el instituto político seguirá crujiendo por la deserción de apoyos dentro y fuera del partido, ya que el tamaño de su militancia va en picada y sus propuestas políticas no han sido serias en las últimas contiendas.

De hecho, la postulación de Martin Heredia Lizárraga como candidato a gobernador el año pasado solo demostró que al PAN le faltan esteroides y que su militancia doméstica y tradicional ya chochea.

Para colmo de males, no tienen capacidad ni para designar a un dirigente que controle las reglas del juego en el estado.

El caso del Partido de la Revolución Democrática es todavía más grave si tomamos en cuenta que el instituto político se va extinguiendo en el concierto sinaloense al grado de que perdió la mayor parte de las regidurías y en el Congreso del Estado nada más tiene una curul.

Además, el instituto político está cruzando una lluvia de deserciones de viejos militantes que se están pasando a Morena porque el barco amarillo se está hundiendo.

La exdiputada Imelda Castro es la última de las más sonadas deserciones que ha sufrido el partido amarillo en el estado, y no digamos que perdió a una pieza importante. Pero entre lo poco que tienen, se quedan con menos.

Ante esta situación, no cabe la menor duda de que el frente anunciado por PAN-PRD-MC no pasará de mera “tacuachada” en la carrera electoral que viene y están tendiendo cortinas de humo para confundir al electorado diciendo que Malova es el perro del mal, que va a echar a perder la fiesta de la confianza ciudadana hacia los actores políticos y los partidos que contenderán en la justa electoral que se aproxima.