Tres Ríos

La historia nos ha demostrado que nada bueno puede salir de una combinación política entre los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática. A la fecha todo lo que han producido en sus tentativas anteriores son cocteles políticos explosivos que han tronado las finanzas estatales y no han acarreado nada bueno para los votantes.

Por eso hay que estar atentos a los giros y piruetas que se marquen desde las cumbres nacionales para el PAN y el PRD, porque cualquier alianza entre ambos partidos no surgirá de las bases sino de las decisiones cupulares en cuanto a la nominación de candidatos al senado y a las diputaciones federales y locales, además, claro, del contendiente a la presidencia de la república.

En Sinaloa, ni Acción Nacional ni el partido amarillo tienen caballos pura sangre para lanzarlos con éxito a las carreras electorales que se escenificarán el año 2018 y las apuestas se han cruzado a favor de un candidato prestado que le podrían quitar al Partido Revolucionario Institucional para cocinar así un nuevo malovato.

Hay que estar prevenidos, aunque esta advertencia ya ha calado en la opinión pública, consciente del riesgo que se avecina desde esos partidos.

Nunca hay que olvidar que en el año 2010 el PAN y el PRD lanzaron como candidato a la gubernatura a Mario López Valdez y nos dejó peor que una plaga de mosquita blanca en la horticultura sinaloense ya que el ex mandatario estatal jugo sucio y dejó cochina como nunca antes la casa gubernamental.

Para colmo de males, los partidos declararon su repudio a la paternidad política de Malova, ya que este se vistió de azul y amarillo pero realizó su estrategia de trabajo como miembro del Partido Revolucionario Institucional. Y en el PRI casi lo calificaron como hijo predilecto. Pura desvergüenza.

Todavía se recuerda cuando al galope de la dirigencia encabezada por Martha Tamayo Morales, la actitud priista era de constantes elogios a Malova, mientras que de la casa de enfrente Edgardo Burgos Marentes desgranaba los reclamos contra el gobierno Malovista por el cochinero que cargaba en las finanzas.

Pues bien, el solo anuncio de una posible alianza PAN-PRD está erizando los pelos a muchos ciudadanos de Sinaloa que tiene el temor de sufrir un nuevo malovato y que las descuajaringadas finanzas del estado caigan en otro hoyo negro imposible de superar.

Y es que en el escenario azul y amarillo no se ven personajes que tengan talla para competir y tienen además enfrente el terror que les esta sembrando Andrés Manuel López Obrador, que pudiera ponerle sabor al caldo lanzando un candidato con fuertes quilates políticos para remachar las elecciones que están a vuelta de nueve meses.

En una revisión a vuelo de pájaro es fácil ver que en el PAN hay muchos cascajos percutidos y mucha más pólvora mojada.

Siguen teniendo además problemas para, parapetar una dirigencia a todo vapor por que el tiempo los está consumiendo y Ricardo Anaya, su dirigente nacional, no tiene apuros para encontrar alguna marioneta que le siga el juego en sus intenciones de ser candidato presidencial.

De hecho el panismo sinaloense es víctima de las ambiciones desbordadas, locas, de Ricardo Anaya.

Entre las vacas flacas que creen que tienen algo carnoso en sus huesos el PAN cuenta a los desinflados Alejandro Higuera Osuna, Carlos Felton González, Martin Heredia, Zenén Xóchihua Enciso y otros personajes de similar ralea que aseguran tienen la sazón suficiente para ser candidatos al senado y cuando menos quieren la dirigencia estatal como premio de consolación.

Pero tras bastidores los perredistas Juan Guerra Ochoa y Ricardo Armenta no quieren perder el hábito de alimentarse de la nómina gubernamental y dicen que tienen esteroides suficientes para capturar más votos que cualquier panista si se da el alumbramiento de una alianza entre el partido del bolillo y el del sol azteca. Son mala sombra, pero no tienen más que figuras de carrizo.

El problema es que el partido azul se dice de la derecha y el partido amarillo pregona su izquierdismo, pero ambos están en tela de juicio porque actúan de tal forma que ponen en entredicho sus principios ideológicos.

Como quiera que sea, hay que estar atentos porque definitivamente nada bueno ha salido en la historia de alianzas que se han escrito entre el Partido Acción Nacional y el de la Revolución Democrática. Aguas.

Ya acabé.