Tres Ríos

Los crujidos del Partido Acción Nacional están provocando calambres a todo lo largo y ancho del país, y en Sinaloa no es la excepción.

En concreto, el efecto Ernesto Cordero y Ricardo Anaya está sacudiendo a los panistas sinaloenses que están sedientos de que les nombren otro dirigente local para contender el año 2018 con caporal nuevo y lustroso, sobre todo apto.

A nivel nacional Ernesto Cordero está demostrando que nuevamente quiere poner de cabeza al panismo, luego de aquel fallido intento del senador azul por robarle cámara y el timón del instituto político a Gustavo Madero quien luego de triunfar en la elección interna de Acción Nacional y ridiculizar al senador, arrojo como trapo viejo el timón partidista y le cedió el terreno a Ricardo Anaya quien ahora le está robando cámara.

Todo un galimatías político para los blanquiazules.

Sinaloa no es la excepción. En esta entidad los grupos políticos no han asomado la cabeza por aquello de que les puedan cortar las alas en la renovación de los cuadros azules.

Ha quedado claro que en el Partido Acción Nacional nadie manda y por tanto el destino del PAN es como el de un barco al garete. La candidatura presidencial tiene fracturado al instituto político azul, y sin viabilidad para salir de la zona de conflicto.

De hecho, las complicaciones del Partido Acción Nacional se remontan al año 2010 cuando decidieron darle la estafeta de candidato a la gubernatura a Mario López Valdez, quien siendo un hijo del Partido Revolucionario Institucional se disfrazó de azul para ganarle al abanderado tricolor Jesús Vizcarra Calderón y así tuvo la oportunidad de hacer jiras al estado sinaloense.

Para Acción Nacional fue un triunfo pírrico. Las consecuencias de aquella decisión ordenada por Felipe Calderón no han terminado de pagarse. Son muy caras, porque les canceló el futuro, luego de una remontada memorable de dos sexenios en Los Pinos.

En ese entonces la bienvenida a Mario López Valdez se la dio Francisco Solano Urías, que hizo de tripas corazón y hasta comió del menú presupuestal ofrecido por el presupuesto público durante la mitad del sexenio pasado, cuando lo chiquearon con una curul en el Congreso del Estado.

Negocios fueron negocios, apuntarían otros legisladores que justificaron la postura de Solano Urías, que primero se emberrinchó y luego hasta le levanto el brazo a Malova como candidato panista en el año 2010.

Ya como gobernador, López Valdez sacó a relucir su vena tricolor, sobre todo luego de que el PRI volvió al poder, colocando a varios miembros del Partido Acción Nacional en la segunda mesa del banquete, casi como convidado incómodo.

Las reservaciones del primer banquete fueron para priistas y los integrantes del Partido de la Revolución Democrática asumieron el rol de servidumbre en la repartición de los recursos del estado y los cargos más carnosos de la nomenclatura administrativa. Pero sacaron raja de lo que recibieron.

Como los arreglos en los oscurito son patente exclusiva de los grupos políticos que ambulan por los pasillos azules están haciendo costumbre negociar los puestos del partido y ya cacaraquean el huevo de que en Sinaloa tiene que designarse pronto al nuevo caporal del establo, antes de que la crispación interna provoque choques como el que hay actualmente a nivel nacional por la designación de Ernesto Cordero, a quien el PAN tenia aplastado pero que asumió el rol de comandante en jefe de la tribuna de los senadores.

A contracorriente de la orden de Ricardo Anaya, Ernesto Cordero asumió su nuevo cargo en el senado y ahora, como epidemia en los diversos estados del país se da por hecho de que habrá una rebelión si las cosas siguen empeorando.

Para apaciguar las cosas en Sinaloa se reclama una renovación rápida de la dirigencia del PAN y entre los nombres que se barajan para ocupar el puesto están el del diputado local Zenén Xóchihua Enciso, Francisco Salvador López Brito, Carlos Felton, Martin Heredia y aunque no lo crean, hasta Armando “Kory”  Leyson es colocado en la lista de posibles capitanes del barco azul.

Según el estado actual de las cosas, nos encontramos con que las vacas están muy flacas en las trincheras de Acción Nacional y no se ve que en corto plazo alguien pueda engordar las expectativas de este partido para entrar con fuerza a la contienda electoral del próximo año.

Así están las cosas según nuestras antenas políticas.