Sismos y mercenarios del dolor

La semana pasada, en edición televisiva desde Miami, una revista del corazón, Hola, se regodeó con una crónica ilustrada desde instalaciones del Estado Mayor Presidencial, exaltando la espontánea vocación de solidaridad oficial con los damnificados de los terremotos de Oaxaca y Chiapas.

Hoy, otros terremotos afectaron la Ciudad de México precisamente en el aniversario 32 de los que afectaron a la comunidad metropolita en 1985, y horas después de que hubo aquí una ceremonia luctuosa y simulacros de alerta contra esas terribles contingencias.

Sería deseable, si no por humanismo político o decencia, sino por mera racionalidad política, que los montajes mediáticos a costa de la tragedia de millones de compatriotas se suspendieran, en tanto se aplican, después de las respuestas casuísticas, políticas públicas preventivas en serio.

Mercenarios del dolor se denunció apenas el pasado domingo desde instancias religiosas la actitud de quienes medran mediáticamente con el drama de las víctimas de los desastres naturales.

“La verdad histórica” de lo que pasa en Guerrero

También la semana pasada, en emisión televisiva, los hechos de Oaxaca y Chiapas dieron pie a una de las participantes en un panel de mujeres, actora de primera línea, recordara el desastre provocado en 2013 por la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid en el estado de Guerrero.

La exponente aseguró que el gobierno federal tomó en sus manos el control de la situación y emprendió el Plan Nuevo Guerrero, al que se habrían destinado más de 77 mil millones de pesos con aplicación, sobre todo, a la vivienda.

Aseguró la misma guerrerense, que todavía en las últimas semanas de 2017 cientos de familias habitaban albergues y o a la intemperie porque no se les asignaron las viviendas ofrecidas y las que se entregaron son inhabitables.

Entre los responsables del Plan Nuevo Guerrero estuvieron la entonces secretaria de Desarrollo Social Rosario Robles Berlanga y el actual presidente de la Cámara de Diputados federal, Jorge Carlos Ramírez Marín.

En enero de 2015, Robles Berlanga aseguró que el afamado plan tenía un avance de 90 por ciento. Aseguró que en diciembre anterior, los hoteles de Acapulco estaban llenos.

“No te preocupes, Rosario, hay que aguantar”

Robles Berlanga ya traía cola: En perspectiva electoral en Veracruz, el PAN denunció el uso de los programas sociales para clientelismo electorero. El PRD se sumó a la denuncia, que se extendió al entonces gobernador Javier Duarte de Ochoa.

No te preocupes, Rosario, hay que aguantar, aconsejó Enrique Peña Nieto a la titular de Sedesol.

Rosario, en otro escenario, en defensa del entonces gobernador de Chihuahua, Cesar Horacio Duarte Jáquez, sometido a la crítica pública, le dijo que los periódicos se hacen para limpiar los vidrios.

No es ocioso retomar esos antecedentes, que no son meros tópicos.

Ahora titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Robles Berlanga fue delegada por Peña Nieto como única responsable de los censos para contar las viviendas destruidas por los recientes terremotos para proyectar los planes de reconstrucción.

La semana pasada, Robles Berlanga empezó a contradecir los datos de las viviendas colapsadas en el territorio de la tragedia, según conteo de dependencias estatales deProtección Civil.

Hoy los terremotos estremecieron la Ciudad de México que, en plena crisis del sureste, la autoridad dijo que la capital estaba perfectamente bien.

El Decenio Internacional para la Reducción de Desastres (ONU)

Citamos el asunto de los periódicos sirven para limpiar los vidrios (Robles Berlanga dixit) porque los voceros gubernamentales creen que el público debe conformarse con lo que “informan” los medios electrónicos, que tienen la licencia de título de fe.

Son, precisamente los medios impresos los que, sobre esos temas y otros de similar gravedad, mantienen a la sociedad en una actitud de alerta

Verbigracia, apenas el ayer, en La Jornada, el investigador especializado, Jesús Macías y el director de La Jornada en Oriente, Aurelio Fernández, se refirieron a la celebración delDecenio Internacional para la Reducción de Desastres instituido en 1990 por la ONU, que tomó conciencia de que el modelo gubernamental de Protección civil resultaba inconveniente ya que sólo sería para responder a los golpes desastrosos de las amenazas naturales y de todo tipo.

Consecuente con esa convicción, en la Ley General de Protección Civil, de hace cinco años, el gobierno mexicano adoptaría un nuevo enfoque con la llamada Gestión Integral del Riesgo de Desastres, según el cual se pondría el acento en las acciones de prevención.

Es proverbial que, a cada catástrofe, las instancias de Protección Civil mexicanas se apliquen al recuento de los daños y la suma de víctimas después de toro pasado. Y se quedan tan campantes.

Es la razón por la cual advertimos que resulta criminal, por inhumano, montar espectáculos frívolos sobre los escenarios de la tragedia colectiva. Para hacer teatro, existen otros foros menos ofensivos para la sociedad. Con la vida de los seres no se juega, menos, si se pretende sacar rendimientos clientelares para efectos electorales.

(*) Director General del Club de Periodistas de México.