Resurgir de la Tragedia

Nuevamente la naturaleza nos muestra su fuerza y nos llena de dolor por el sufrimiento de las personas que han sido víctimas del terremoto del pasado 19 de septiembre, que llegó acompañando al que hace una semana atrás desbastó el sur sureste del país en las zonas de mayor pobreza y, éste, se hace presente en el centro de nuestro país.

Cuando escribo esta colaboración, apesadumbrado, triste, con impotencia, aún no sabemos el alcance del daño en pérdidas de vidas y accidentados y sólo tenemos aproximaciones. Mis condolencias a quienes sufrieron la pérdida de seres queridos y mi gratitud y más amplio reconocimiento a los espontáneos que se suman a las labores de ayuda y rescate.

Si bien me he sumado a la labor de ayuda la misma ha sido en artículos de primera necesidad y pláticas con vecinos del conjunto habitacional en que resido para que les regrese la estabilidad emocional y se logre el temple de salir adelante. Nada es suficiente cuando vez reflejado en los rostros el pánico que luego pasa a miedo y después se presenta una ansiedad que debemos enfrentar con carácter y buen juicio. Muchos no sabemos qué más hacer, de pronto nos asalta el vacío y agarramos aire para continuar.

Es cierto que nuevamente los mexicanos saldremos adelante aún con el recuerdo del sismo de 1985 en el que perdimos seres queridos.

Es cierto que nadie regateó la ayuda inmediata que le fue posible al momento de la tragedia pues ellos estaban en el lugar de los hechos.

También es cierto que las instituciones y quienes en ellas trabajan han respondido de la manera más eficaz en una tragedia de esta magnitud aun cuando no faltan quienes acusan reacción tardía y, ello, sugiero, es más por desconocimiento que por mala intención aunque nunca faltan aquellos que lucran y abusan (que por cierto son muy escasos) y nos muestran la vileza del ser.

La vida nos muestra los diferentes rostros de la condición humana pero resurge lo más positivo de la solidaridad humana.

Quienes habitamos la ciudad de México estamos de pie como lo están los habitantes de Puebla, Morelos, Oaxaca, Chiapas y Tabasco.

El esfuerzo iniciado para recuperar la zona del sur sureste no debe distraer a las autoridades de aquella zona por lo ocurrido en el centro del país y debemos redoblar el esfuerzo y con inteligencia y buen juicio acompañar en el rescate de la zona centro de nuestra patria.

Gracias a todos quienes han estado presentes con ayuda en ambas partes de nuestro querido México. Mexicanos y extranjeros que nos visitan necesitan que demos lo mejor de cada quién para resurgir de la tragedia, y hacerlo fortalecidos en pensamiento y conductas.

También es cierto que a más de treinta años de distancia del ocurrido en la misma fecha pero de 1985, nos damos cuenta de que tenemos mucho que aprender y no olvidar y, con paciencia y buen juicio, acercarnos a quienes viven ésta como su primer su primer experiencia.

Tenemos luto y dolor colectivo. Espero que con fe y fortaleza de carácter apuremos el paso para resurgir de esta tragedia, siempre hay esperanza.

En lo material no hay dinero que pueda alcanzar y es por ello que también reconozco la solidaridad de quienes teniendo mucho dinero lo hacen comprendiendo que su riqueza material proviene en gran medida, de su fortaleza de espíritu y de quienes ahora sufren pérdidas humanas y materiales (un ejemplo es el señor Slim que anuncia que pondrá cinco pesos por cada peso que se aporte en las cuentas que ha puesto a disposición en tres de sus empresas y que son auditadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público).

Y lo que no tiene valor material y es tan importante o más, es la actitud de quienes sólo teniendo lo imprescindible se despojan de ello para aliviar la pena de quienes se quedaron sin nada.

Nuevamente ¡GRACIAS!

Manuel Cárdenas Fonseca

Soy absoluto creyente de vivir con orden y respeto bajo el imperio de la Ley; promuevo la rendición de cuentas, la transparencia y la conformación de una sociedad integrada por consumidores responsables de lo público y lo privado.