Raúl Inzunza y Armando Guerrero

oCuando Raúl Inzunza Dagnino se propuso ser alcalde de Guasave, algunos de sus amigos le dijeron que estaba loco, que tenía a una adversaria de su mismo partido el PRI de mucho peso, y no solamente ´por su cuerpo voluminoso,  en la figura de la hoy senadora Diva Hadamira Bajo Gastélum, nada menos que la candidata  de Juan Millán.

Con el apoyo de su amigo Páblo Moreno Cota, líder del campesinado cenecista y de otros personajes de la política, Raúl empezó a promoverse activamente utilizando la estructura del comité campesino, que lideraba con ostentación de recursos.

Inzunza logró ganarle la contienda interna a la  Diva y luego fácilmente  triunfó en el proceso constitucional.

Lo primero que hizo fue meterse en el ánimo del gobernador Millán, que lo miraba con recelo y cierta animadversión. Inzunza hizo tan buena amistad con el gobernador, que pronto empezaron a fluir los recursos que necesitaba y requeria Guasave para su pleno desarrollo.

Tan agradecido quedó el alcalde y los guasavenses con Millán, que Raúl contrató los servicios de un escultor  para que esculpiera una estatua  con la figura del gobernador, misma que tenía contemplada erigir  en moderna vialidad que hoy lleva el nombre del ex Senador cetemista. Cuando se enteró Millán, desaprobó el proyecto y la estatua fue a dar a un lugar desconocido, aunque hay quienes afirman que se encuentra arrumbada en el rancho El Alacrán, de Joaquín Vega Acuña.

Pero retrocedamos un poco. Al llegar a la presidencia municipal, Raúl ordenó que se hiciera una profunda investigación financiera en la Jumapag, que encontró en bancarrota, luego de ser utilizada por la administración saliente encabezada por El Kory Leyson, como caja chica para financiar la campaña de su hermano José Luis en su frustrado proyecto de convertirse en diputado federal abanderado por el PRD.

La idea de Raúl era demandar penalmente a los responsable de los desvíos millonarios encontrados en la JUMAPAG y poner en el banquillo de los acusados no solo al ex gerente de la paramunicipal, sino también al ex alcalde Leyson.

El entrante alcalde se quedó con las ganas de exhibir a los fascinerosos y corruptos ex funcionarios, pues hubo una órden del Tercer Piso de que el expediente fuera a parar al congelador.

Exitoso empresario agrícola, hombre práctico,  con alto sentido de la lealtad, Raúl disfrutó  el poder como el rico sabor de una copa de buen vino, enfrentando con decisión y carácter los problemas y los conflictos que se dieron en su municipio, cuando las demandas de los productores  agrícolas llegaron a desbordarse, en un gobierno estatal que alentaba la toma de casetas y de carreteras.

Bueno para dar consejos, un día se encontró a dos  de sus amigos periodistas a la entrada de palacio municipal.

—Qué pasó talibanes, que andan haciendo?-, preguntó cuando bajaba de la suburban blanca.

—Fuimos a ver al tesorero sobre unas  facturas pendientes, pero nos dijo que no había recursos.

—-A ver suban conmigo…

Ya en sus oficinas, el alcalde les dijo al  momento que tomaba el teléfono para comunicarse con el señor Rodolfo, el tesorero:

—¿Cómo que no hay dinero? Les voy a dar un consejo y sepan que para los amigos siempre hay dineroi!!! Que no les vean la cara de pendejos, que no los traigan dando vueltas y vueltas…..

Luego dio instrucciones a su tesorero para que le hiciera los cheques del adeudo que  tenía con los periodistas propietarios de un medio de difusión.

A los quince minutos subieron los documentos.

Luego al entregarle los cheques, Inzunza les dijo a sus amigos reporteros:

—-Verdad, que si se puede?

En otra ocasión, su secretario Armando le informó que en la antesala se encontraba una mujer de no muy malos bigotes, que quería tratarle un problema…Se trata de una viuda, señor..

—-Dices que es viuda? Ese es un caso para el diputado Mingo Ramírez, un verdadero especialista en viudas.. jajajaja!!!

ANECDOTARIO

Armando Guerrero Ruiz

Ameno conversador, hombre de lealtades, líder nato y defensor a ultranza de las causas  de los mas desvalidos, como son los campesinos, su esencia, sus raíces, Armando Guerrero Ruiz supo enfrentar con entereza el destino de todos los mortales: la muerte, a la que nunca temió, según él, y que se le representaba a veces como una mujer  de deslumbrante vestuario y otras encarnando a un hombre de negro.

Murió, como llegó, sin hacer mucho ruido. Tal vez se lo llevó El Diablo, Lucifer, al que contaba, con chispeante humor, se le apareció una vez en espeso monte, mientras buscaba una vaca extraviada, cuando cuidaba el ganado de la familia.

Afirmaba a sus amigos que aunque no le creyeran tuvo a Lucifer  enfrente, a unos metros, observándolo fijamente. Era un ser pequeño, con ojos que despedían fuego, con cuernos, peludo y patas como de cabra, con una cola, imagen muy parecida al diablo que aparece en las cartas de la lotería.

Fuimos muchos sus amigos que disfrutamos de las anécdotas que solía relatar con los cafetómanos del Villa Cahita y de El Dorado, la mayoría relacionadas con la política.

A diferencia de su padre Armando Guerrero Leyva, que fue presidente municipal y diputado local, Armandito no pudo emularlo, a pesar de que tuvo amigos encumbrados en la política. Lo mas que logró es ser regidor y sindico de La Constancia, en el municipio de El Fuerte.

Buscó la dirigencia del PRI municipal, pero se le atravesó Joaquín Vega Acuña, a la sazón dirigente estatal del partido, ganándole su rival Héctor Robles con un voto.

Fue dirigente del comité campesino en la administración de Armando Apodaca, quien a regañadientes aceptó  la alcaldía, pues era un soberano desarraigado en ese municipio y  él quería que su amigo Renato Vega lo designara director de la Cocosin, razón por la que se la llevó mas en Culiacán, residencia de su familia, que en El Fuerte. Armando se convirtió en el hombre de todas las confianzas de Apodaca, al grado de  que éste le pidió le recomendara  a las gentes mas idóneas para conformar el cuerpo de regidores y hasta a los sindicos.

Armando se fue hasta la cocina recomendando a amigos suyos, pero no pudo lograr su objetivo de convertirse en diputado local. A lo que mas llegó fue a ser regidor en el trienio de José    Luis Vázquez Borbolla.

Cuando en el proceso interno del PRI  se dio el enfrentamiento entre Lauro Diaz y Juan Millán, Guerrero se mantuvo firme al lado del político guasavense, desoyendo el grito del gobierno renatista del cambio de rieles, cuando desde la cúpula se dio la consigna a favor del líder cetemista.

Guerrero ya tenia el compromiso de su amigo Lauro de convertirlo en diputado y en presidente municipal, o bien designarlo dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias.

Las cosas no le salieron bien a Lauro, a pesar de ser el candidato del entonces Secretario de Gobernación, Francisco Labastida Ochoa.

Armando admiraba a su padre, un hombre de carácter, que fue amigo de grandes personajes de la política, entre ellos don Fidel Velázquez.

Contaba que un día acompañó a su padre a la ciudad de México. La idea del padre era entrevistarse con don Fidel para tratar el tema de la sucesión  en Ahome, donde ya se daba como un hecho de que  Héctor García Gastélum, último gerente de le desaparecida SICAE, iba a ser el próximo presidente municipal.

Guerrero, que se hizo acompañar también de Miguel León López, otro de los aspirantes, entró al edificio de la CTM, pero no alcanzó a don Fidel, que minutos  antes había salido, ya que tenia preparada una gira por el interior del país.

Tuvo la buena suerte de encontrarse al salir con el chofer de don Fidel, quien le informó que el jerarca cetemista se encontraba en su casa, preparando maletas y que si se apuraba lo podía ahí encontrar todavía.

Rápidamente abordaron un taxi y llegaron al domicilio de don Fidel cuando justamente salía de su casa, listo para subir al vehículo que lo llevaría al aeropuerto.

—-Qué anda haciendo aquí compañero, que se le ofrece?, preguntó don Fidel.

Armando le explicó que venia a comentarle el caso de la sucesión en Ahome, pero que el tema lo trató  con Blas Chumacero, a quien momentos antes había entrevistado en la CTM, pero que éste le dijo que el caso ya estaba definido a favor de Héctor Manuel Garcia Gastélum.

REVOLVIÉNDOSE, COMO SI LE HUBIERAN DADO UNA ESTOCADA EN LA ESPALDA, DON Fidel respondió:

—A mi no se me ha consultado nada y mientras yo no decida eso está en veremos. Por eso le digo que no pierda las esperanzas y que su amigo, el compañero Miguel León, que me acaba de presentar, sea el bueno. Acuerdense que mi  palabra es primero….

Fue asi como Miguel León López, llegó a la alcaldía, gracias al apoyo de Armando Guerrero Leyva, al que su vástago tanto admiraba.