Los detalles del diablo

Que yo recuerde, nunca había visto que se manifestaran de manera tan pronunciada dos fenómenos tal y como está ocurriendo en esta semana que inicia, los cuales son señales inequívocas de irritación y de agotamiento social.

Desde la semana anterior, en el ambiente local, comenzó a manifestarse una corriente de opinión en contra de la contratación de Lucero para amenizar los festejos de la noche del quince de septiembre, en la unidad administrativa estatal; la inconformidad no obedece a la existencia de alguna animadversión pública contra la cantante, quien ya no se le ha visto de cacería ni se ha aventado ningún nuevo pum al micrófono, así que la razón debemos buscarla en un discurso oficial y una praxis -es decir una narrativa- que inició esta administración, sobre el estado en que recibieron las finanzas públicas para después exonerar a los principales responsables pero, eso sí, sin dejar de lado las quejas por la situación de pobreza presupuestal; lo único que ha hecho aquí el gobierno estatal, es aplicar  la misma estrategia usada durante ya casi cien años para acabar dejando hacer y dejar pasar, nomás que ya cruzó mucha agua bajo el río desde entonces.

En la esfera nacional la situación es mucho peor, a raíz del terremoto que afectó principalmente a las dos mayores reservas de votos del PRI: Oaxaca y Chiapas. La respuesta del Estado mexicano ha sido también la de siempre, llamar a la solidaridad de la población para con los damnificados de esas dos entidades, haciendo caso omiso de todos los antecedentes de corrupción y dispendios institucionales, como los 6, 200 millones para los partidos políticos, los sueldos de ministros del poder judicial y los incrementos en prestaciones y percepciones a los integrantes de las dos cámaras, es decir diputados y senadores; estos dos últimos merecen mención especial, por su iniciativa de anunciar la apertura de una cuenta bancaria para que podamos depositar y así, ellos, se encargarían de hacerlo llegar a los afectados.

Sí, es en serio, diputados y senadores nos están pidiendo depósitos en efectivo a una cuenta controlada por ellos.

Otra vertiente que se ha activado con fuerza en redes sociales, es preguntar cómo está eso de que a los damnificados de Texas se les ofrece la ayuda como enchilada completa, mientras que para los de Chiapas y Oaxaca apuestan a la solidaridad de la sociedad mexicana.

Ahora sí que la pregunta es ¿en qué país viven los responsables de conducir éste? Su actitud, así como sus respuestas, nos revelan que, sí, la historia siempre acaba repitiéndose: son de nuevo María Antonieta, que cuando supo que el pueblo de París tenía hambre y no tenía pan, respondió “pues que coman pasteles”.

Los pronósticos háganlos ustedes.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.