Insultante el boato de los senadores

Diva, Irízar y Amador, no quieren bajar del escenario y exigen nueva cuota
Cobraron como dóciles “levantadedos”; atentos a consignas y ajenos a la gente

Supieron servirse y no pudieron ni quisieron servir a la ciudadanía, que creyó sus ya olvidadas mentiras de campaña. En sus gestiones, sólo hicieron crecer su nivel de enriquecimiento, como cobro por la antisocial condición de dóciles “levantadedos”, enlistados entre los legisladores federales más ajenos y distantes de las grandes necesidades del pueblo.

A menos de un año de su despedida, envueltos en el desprecio de los electores, los tres senadores del Partido Revolucionario Institucional por Sinaloa, al igual que sus compañeros de legislatura, son ejemplares sólo por el abrumador abuso del cargo, para reclamar beneficios adicionales a sus elevados sueldos y prestaciones.

Su oscuro paso por la cámara fue sólo voz y voto para conseguir empleos remuneradores a incondicionales, viajes gratis e inútiles por el mundo; hacer ostentación de un boato insultante para una sociedad que padece el avance de la pobreza y enclavada como la mano de obra peor pagada entre todas las entidades federativas.

Fueron al Congreso de la Unión a ser cómplices de los acuerdos políticos nefastos sólo para las clases populares y propicias exclusivamente para la élite política y empresarial a la que reclaman su inclusión como iguales, incluso como anticipada exigencia ya gestionada ante el partido y el jefe político del estado, sin preocuparse por el consenso de sus “compañeros” de partido y de la comunidad sinaloense, por ser factor de opinión y decisión borrado de la política priista.

El tema cobra actualidad y mayor trascendencia, por las fuertes acusaciones que circulan en redes sociales al contemplar con indignación la insensibilidad y lejanía de los legisladores del sufrimiento del pueblo castigado duramente por la naturaleza en el centro y sur del país.

Mientras que la sociedad desborda su respuesta solidaria para ayudar a sus hermanos en desgracia, en una muestra de calidad humana que nos revalúa como pueblo a los ojos del mundo, la clase política se debate en su miseria ciudadana, sin hacerse presente como colectivo y en lo individual en la ayuda para avanzar unidos en la reconstrucción.

La indignidad de Javier Lozano, senador panista de alto protagonismo en los procesos internos recientes dentro de su partido, al responder colérico que no aceptaría un corte a su exagerado ingreso como “representante ciudadano”, refleja el sentir y el actuar de sus compañeros de cámara. Todos exhiben sólo ansia por protagonismo cuando están tejiendo la intriga y la codicia de la baja política, pero desaparecen cuando se requiere esfuerzo, desprendimiento de egoísmos y actuación pública con sensibilidad social y solidaridad humana.

Los senadores, sin excepción en el caso de la bancada sinaloense, han alcanzado un nivel de vida de opulencia que la opinión pública conoce de sobra y ha criticado con entendible y justa indignación, porque no han encabezado ninguna causa popular que signifique declinar ambiciones personales.

Aún si “sacrificaran” parte de su sueldo y demás prestaciones, contrastantes con los sueldos de los trabajadores sinaloenses, su aportación no sería ni remotamente comparable a lo que ya recibieron del presupuesto que se forma con el producto de todo un país.

LOS “MÉRITOS” DE CADA SENADOR; DENOMINADOR COMÚN: BENEFICIO PERSONAL

Diva Hadamira Gastélum Bajo, Aarón Irízar López y Daniel Amador Gaxiola, son, en sus respectivas posiciones, destacados miembros de la clase política más pudiente, debido a los negocios que pueden realizarse –y se realizan- con la charola de miembros sumisos del poder legislativo, serviles a los intereses de una sociedad político-empresarial que ha crecido como metástasis en el cuerpo de la nación para apoderarse de recursos que deben servir al bienestar de la gente sobre la base de un desarrollo más equilibrado del país.

Gastélum Bajo luce ante su pueblo guasavense, marginado del crecimiento económico aún en el lento avance de Sinaloa, el pendón de la política cuya fortuna se ha disparado en este sexenio de enormes injusticias sociales y económicas, decidida y apuntada para aferrarse a un nuevo cargo lucrativo en el 2018, aunque no sea capaz de ganar la elección en las urnas, ni en la vecindad de su mansión-fortaleza en el estancado municipio.

Guasave entró en etapa de desarrollo cero en el sexenio de Jesús Aguilar Padilla y de menos cero con Mario López Valdez, mientras se acrecentó la fortuna de la actual senadora. En ese tiempo, Diva fue diputada local, diputada federal y senadora, que jamás levantó la voz para defender a los guasavenses porque su cuota de beneficios personales le quitó la voz y la calidad moral para defender a sus paisanos. Consiguió empleos para sus familiares, y acumuló propiedades, en una carrera sin más sentido político que encumbrarse hasta amarrar compadrazgos con la gran clase premier priista, como el ex gobernador Rubén Moreira, de Coahuila, un emblemático de la repudiada élite del partido.

En ese tiempo, los grupos políticos priistas y panistas mostraron la misma codicia y despreocupación por la gente para atender solamente su posicionamiento para retener el poder. Igual han sufrido con Domingo Ramírez Armenta, Jesús Burgos Pinto, Ramón Barajas López y Diva, que con el clan Leyson y el diputado que no aparece en ningún radar político, Jesús Antonio López Rodríguez, irrelevante por completo en San Lázaro, para más desgracia de su distrito.
AARÓN PRETENDE SEGUIR COBRANDO A QUIRINO Y AL PRI

El caso de Aarón Irizar López equivale para él a una factura vitalicia pendiente de pagos cada elección, según el propio senador, que vive desde su frustrante enero del 2016 con el rostro de acreedor a una permanente recompensa por no haber sido electo candidato a gobernador.

El legislador cobra cara su disciplina al partido, como si esta regla no fuera de observancia obligatoria para todos los militantes, reciban o no alguna postulación en su trayectoria. Como senador y presidente de una comisión que se involucra en la autorización de grandes presupuestos para obras, ha tenido acceso a imponer funcionarios dentro de esa área del gobierno, la Comisión Nacional del Agua, y por lo tanto a disponer el rumbo de algunas importantes licitaciones de obras.

Recién llegado de un viaje “de estudios” por Europa, lejos de la tragedia nacional que aún viven cientos de miles de mexicanos, Irizar se encuentra preocupado solamente por la continuación de su proyecto político personal, cerca del gobernador del estado, a quien puede exponer la conveniencia de una nueva candidatura, en el rango que creer merecer, sin someterse a ninguna consulta interna a su partido, requisito que los priistas como este legislador acabaron por borrar de la práctica política.

AMADOR, POR LA CONSERVACIÓN DE SU CACICAZGO

Amador Gaxiola es el modelo, el perfil mejor acabado del cacique sindical, que aún no agota su ambición de poder y de riqueza.

Más de 20 años de lucha gremial, que no fue para rescatar al sindicalismo puro, como pregonó en el inicio de su lucha “social”, sino para apoderarse de la peor manera de un reducto de uno de los sindicatos más devastados por la corrupción en México, el senador que llegó a esa representación por pactos políticos, no por consenso de sus bases, también pretende seguir sirviéndose del partido escudo de los peores caciques sindicales.

Con toda la arbitrariedad de su liderazgo impuesto mediante la amenaza del garrote para cualquier opinión disidente, donde la democracia no existe, ni ha existido.

Las aspiraciones de Amador son conservar el bastión del ISSSTESIN, a pesar de la crisis financiera que padece bajo su mando, agravada en el mandato de Mario López Valdez, a quien temió exigir respeto a los compromisos con sus bases sindicales. Su silencio y domesticidad abyecta tuvo un objetivo personal: retener el mandato de corte dictatorial sobre los maestros sinaloenses, para reclamar en su momento las postulaciones que convengan a sus intereses, comenzando con las que favorecen la trayectoria del junior que ya tiene instalado como oscuro e irrelevante diputado local. En 2018, “sólo” pide una candidatura más para el cachorro del cacique. Ni los profesores ni el sindicato importan más que el retoño.

En resumen: Ninguno de los tres senadores priistas hizo algo trascendente en beneficio de los sinaloenses. Se cuelgan de las reformas estructurales, en las que ningún mérito tienen. Como compañeros de travesía de una de las administraciones federales más corruptas que hemos padecido en México, sólo actuaron para levantar el dedo a favor de las causas reformistas que benefician principalmente a la élite política y empresarial del país, cobrando con largueza por sus favores.

Pero el trío está en espera de ser tomado nuevamente en cuenta para retener la tajada más grande posible del poder y la fortuna que traiga el futuro. Ya fueron dueños del pasado y lo son del presente priista, significándose sólo por vender bien sus convicciones y raíces, prefiriendo ser parte del menú exclusivo de la política y el poder económico de este país devastad por la naturaleza y, en mayor medida, por su clase gobernante.