Gasoducto, el negocio que obliga una investigación a Labastida junior

Meade invade las redes sociales para mostrarlo como “el hombre”

El negocio del gasoducto oculta una gama de maniobras y trafiques de parte de los involucrados en la obra, que están a punto de aflorar.

El ex coordinador de proyectos estratégicos y luego también secretario de Desarrollo Económico, Francisco Labastida Gómez de la Torre, es señalado por el papel que desempeñó como comprador de terrenos ejidales en El Encino, Choix, que luego se propuso revender con grandes utilidades con cargo al presupuesto de la línea de conducción del combustible.

La obra quedó envuelta en la corrupción y frenó la llegada del progreso para las comunidades cuyas tierras serían ocupadas por el entubado y con mayor razón para generar la transformación económica que se prometió desde mediados del gobierno de Mario López Valdez.

En la ruta del gasoducto quedó sembrada la semilla de los negocios ventajosos para los funcionarios con mando sobre esa obra, que debió ser el detonante de un mayor desarrollo del estado.

No hubo respeto para los acuerdos que normarían la realización del proyecto.

Ni beneficios para los campesinos cuyas tierras quedaron en la ruta de la que algunos llamaron “la vena del progreso”, ni ocupación e ingresos para la engañada clase trabajadora regional, ni estrategia para aprovechar en plazo razonable la conducción del combustible.

Todo se entrampó y se frenó. La culpa de ello es la codicia sin medida del responsable de los proyectos estratégicos del gobierno estatal.

La corrupción se encargó de desviar los objetivos sociales y económicos de la fallida panacea que presumió Malova, quien no supo aplicar candados a la voracidad de sus colaboradores. Es su mayor culpa ante la historia y el pueblo que se quedó esperando el cambio que le prometió.

En un estado de derecho y de combate a la corrupción, el junior Labastida ya estaría rindiendo cuentas de sus “hazañas” como corredor inmobiliario para ganar en todo el proceso de la obra, desde la adquisición de la franja de terrenos que sólo dejaron una estela de abusos en contra de los campesinos, con total impunidad.

JOSÉ ANTONIO MEADE KURIBREÑA O SUS ESTRATEGAS, SE ADELANTA (n) a todos los tiempos y las formas políticas.

En cuanto abrieron la puerta del PRI a esa opción electoral, comenzó en las redes sociales el “bombardeo” de información -profesionalmente elaborada, a cargo de especialistas bien pagados en el manejo de imagen- que habla de quien es el único servidor público activo que ha ocupado tres secretarías de estado en los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.

Ahora resulta que la cuestionable disminución de la pobreza se debe al nuevo invitado a figurar en el proceso de imposición del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional. Ya lo presentan como el autor de los más grandes milagros.

Si no hubo respeto a las viejas normas del instituto político en cuanto a la antigüedad mínima requerida para ser elegible, ahora también se pasa sobre la regla de esperar la voz de arranque, cuidando tiempos y formas.

Al grito de “YoConMeade”, creen sensibilizar a la opinión pública anticipadamente, de manera que “el dedazo” se vea como algo natural y que ya se esperaba.

La antidemocracia es lo que ensucia al PRI, donde un solo voto es suficiente para aplastar lo que quieran millones de ciudadanos.

El caso no es con quien se pisotea al pueblo, sino como se aleja cada año más el respeto a la voluntad de las mayorías.

La verdad clara y raspada es que se trata de una alianza dentro de la natural diversidad en el conocido PRIAN, aunque el desbocado Anaya afirme lo contrario.

En el fondo, buscan lo mismo y temen a lo mismo.

LA MAYORÍA DE LOS MUNICIPIOS GOBERNADOS POR EL PRI PERDIÓ la noción del tiempo y de la importancia de ganar la voluntad de la ciudadanía con verdades y no con promesas sin compromiso en el proceso electoral que inicia esta misma semana.

En el partido predominan las cabezas embotadas por la arrogancia y la ambición, las manos que buscan el contacto con las ganancias de los negocios y pies que caminan en sentido contrario al interés social.

Y son las damas, que se supone con más sensibilidad ante los problemas de las familias y de la sociedad, los elementos que más muros levantan para alejarse de la gente.

Ejemplos: Diana Armenta Armenta, Nubia Ramos Carvajal y María León Rubio, que, en Guasave, El Fuerte y Sinaloa, han perdido lastimosamente los primeros ocho meses del año en pretensiones, lujos personales, desplantes de arrogancia insultante y abusos.

Ni porque las tres aspiran a la reelección se han preocupado por ejercer el cargo con elemental sensibilidad social.

“Lady D” está empeñada en confrontarse con su comunidad, a la que pretende someter a caprichos y prioridades que se acomodan al interés de ella, que le tomó gusto al contratismo opaco.

Es intolerante e intransigente con sus trabajadores, manteniendo la política del látigo que asesta golpes injustos, como ocurrió con el despido de dos modestos trabajadores de la sindicatura de Estación Bamoa, que pidieron permiso para faltar un día al trabajo a fin de asistir al informe del diputado federal panista Jesús Antonio López Rodríguez, en agradecimiento por un servicio médico que les prestó el legislador.

Arrastrada por su falta de madurez política, la alcaldesa, que primero se alineó con su tío Jaime Armenta, luego con Ramón Barajas y actualmente con Diva Gastélum, desaprovecha el descontento popular que provocó el pésimo gobierno de Armando Leyson Castro, para recuperar el terreno perdido por el PRI y reposicionar a su partido.

Ni el tricolor ni ella misma han caído en cuenta que si ganaron la alcaldía el año pasado, se debió no a su capacidad de convocatoria ni a su imagen política, sino al hartazgo social que ocasionó el triunvirato de los hermanos Leyson, responsables del mayor desastre financiero que ha padecido el municipio.

El caso de Nubia Ramos guarda similitud con el de la guasavense. Primero, porque se inclina a la ostentación y a la presunción, fuera de sitio frente a un pueblo golpeado por la crisis económica y el desencanto de los gobiernos panistas de Víctor Sarmiento y Eleazar Rubio.

Al igual que su compañera Diana, llegó a la presidencia municipal quejándose del saqueo que encontraron, pero su gasto prioritario fue ostentoso: un vehículo del modelo que acostumbran los alcaldes opulentos y uno que otro pobretón.

Pronto le tomó gusto al gasto y siguió adelante con los lujos, en su persona y en su nuevo estilo de vida.

En Sinaloa de Leyva lamentan la herencia de Aarón Verduzco en la persona de María León Rubio, porque encontraron que es exactamente más de lo mismo de lo que padecieron el trienio anterior.

Vienen nubarrones de otra alternancia.