Estas ruinas que ves…

Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción. Simón Bolívar

Fundado a principios del siglo pasado para tener su primera zafra en 1903, año al que se atribuye la fundación de Los Mochis, el ingenio azucarero y todos los vestigios del origen de esta ciudad están siendo acabados, desaparecidos por la voracidad de políticos y empresarios para los que cuenta más el dinero producto del lucro que las raíces históricas de un pueblo.

Fundado por Benjamín F. Johnston que llegó a la región a fines del siglo antepasado para trabajar y asociarse con don Zacarías Ochoa en su ingenio “El Aguila” de la Villa de Ahome, el ingenio Mochis vino a marcar el despegue de lo que hoy es la ciudad de Los Mochis y el corazón agrícola del Valle del Fuerte.

El ingenio, operado por la United Sugar Company (USCOS), se convirtió desde sus orígenes como el más moderno y uno de los principales de México.

A la muerte de Johnston en  1937, posterior a la trágica muerte de su único hijo, Sherwood, su viuda regresa a Estados Unidos y deja la operación del ingenio en manos de los funcionarios de la USCOS.

El legado de Johnston fue grande: el ingenio que atrajo familias enteras de otras regiones, el primer aeropuerto con pista iluminada de México, el jardín botánico con más de mil especies originarias de los cinco continentes, la casa grande, saqueada llevándose valiosos muebles, cuadros, etc., para luego ser incendiada y mas tarde dinamitada en lo que fue el primer paso para borrar los vestigios históricos de Los Mochis.

La colonia americana que comenzó a ser destruida en el 2006 al ser vendidos o para vender sus terrenos.

El ingenio, después de excelentes tiempos y pasar a varios propietarios, entre ellos el Gral. Aarón Sáenz con quien todavía vivió buenos años, fue devaluándose por los precios internacionales del azúcar y la entrada de fructuosa a México que por su más bajo precio desplazó al derivado del azúcar en la industria refresquera y otras, hasta ser cerrado en el 2009, 106 años después de haber iniciado actividades.

27 ingenios azucareros de un total de 60 corrieron igual suerte.

Obreros y ejidatarios iniciaron una lucha por la reapertura de su fuente de trabajo y la esperanza renació al año siguiente cuando fue adquirida por la empresa Agroindustria del Valle del Fuerte, integrada por Alejandro Elizondo, Rodolfo de la Vega y Luis Puente con la representación de una institución financiera inglesa.

Así, solo unos meses después del cierre el ingenio reanudó actividades con la zafra 107 el 22 de marzo del 2010.

Todo parecía indicar nuevos aires con olor a caña, años venideros de actividad y producción, trabajo para unos 1,200 obreros en cada zafra, casi 5,000 mil familias de ejidatarios con sus tierras produciendo caña de azúcar y trabajo para cientos de transportistas.

Se anunciaron proyectos ambiciosos, como el cambio del ingenio a las afueras de la ciudad con maquinaria moderna y la vieja fábrica convertirla en un museo y parque recreativo tipo la Fundidora de Monterrey, fraccionando el resto de los terrenos para centros comerciales, vivienda residencial, etc.

Solo fue un espejismo.

El daño había comenzado antes con la venta de la sección noreste del parque Sinaloa, y otra fracción al sureste para un fraccionamiento y una torre.

Se intensificó en el 2006 con la destrucción de la mayoría de las casas de la colonia.

Grupos de mochitenses emprendieron una infructuosa lucha por la conservación de esas casas que simbolizaban los orígenes de la ciudad.

El Maestro en Ciencias en Restauración de Arquitectura Patrimonial Hugo Testolini Meza, mochitense, al enterarse de lo que sucedía lo lamentó y se solidarizó expresando que el principal emblema histórico de Los Mochis, debía ser respetado y conservarse en pie, debido a que son inmuebles únicos en su tipo no sólo de Sinaloa, sino del mundo.

De nada valieron los comentarios y las protestas de los defensores de nuestro patrimonio histórico.

Con la venia y/o el disimulo de las autoridades municipales y estatales el patrimonio histórico que representaban aquellas residencias siguió en venta por los dueños del ingenio en ese entonces una familia García Arce de Veracruz, destruyéndose por los nuevos propietarios ante el coraje y la impotencia de las pocas voces que clamaban por su rescate.

Solo se salvó la residencia de la familia Chapman, que había sido rescatada anteriormente por el Gobernador Francisco Labastida Ochoa para convertirla en el museo del Valle del Fuerte y una más en donde hoy funciona un colegio particular.

Vinieron los nuevos dueños con proyectos que parecían muy buenos, pero atrás de las buenas intenciones surgió el maquiavélico propósito de acabar todo vestigio de los orígenes de la ciudad al parecer con la intromisión interesada del entonces Gobernador Mario López Valdez y sus cuates.

Luis Puente reclamó componendas que se hicieron a sus espaldas y recibió amenazas directas de Mario López Valdez, que lo obligaron, a petición de su familia, a retirarse de Sinaloa y regresar a Guadalajara en donde reside.

Con ello, la defensa que desde el interior de la empresa se hacía se diluyó.

El ingenio cerró de nuevo, argumentando quiebra provocada por los precios internacionales del dulce.

La empresa quedó a deber a los trabajadores 80 millones de pesos, a los ejidatarios 25 millones.

También quedó a deber a los transportistas que acarreaban la caña desde los campos al batey,  y a los proveedores.

El Gobernador López Valdez simuló escuchar y atender el reclamo de obreros y ejidatarios y “compró” una porción del terreno en 30 millones de pesos para que se pagara a los obreros.

Luego otras personas, al parecer del círculo íntimo de Malova, siguieron comprando terrenos y los dineros solo abonaron a las deudas, pero no las saldaron, volaron.

Se inició el desmantelamiento de la factoría, que fue parado en ocasiones por los mismos obreros que más adelante intervendrían también en el saqueo de partes.

De lo que durante muchos años fue la fuente de empleo más importante de la región hasta que la apertura del Valle del Fuerte a la diversidad agrícola la superó, hoy solo ruinas quedan.

Hoy varios organismos se han unido para demandar la suspensión del desmantelamiento que se hace en forma ilegal y que se preserve como patrimonio histórico

Existe ya una alianza colegiada y de organismos culturales para defender el patrimonio histórico del municipio, en la que están la Comisión Municipal de Historia y Cultura, el Colegio de Ingenieros Civiles del Valle del Fuerte, el Colegio de Arquitectos del Norte de Sinaloa, el Grupo Raíces de Ahome, la Academia Nacional de Arquitectura, capítulo Sinaloa, que ha llevado el caso ante el grupo ICOMOS, A.C. (Comité Nacional Mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, organismo “A” de Unesco de carácter no gubernamental), así como en diferentes capítulos estatales y nacionales de organismos colegiados.

Este grupo colegiado ha elaborado y presentado un documento en el que se señalan los elementos legales que hacen procedente la suspensión del desmantelamiento del ingenio, lo que abordaremos ampliamente la semana próxima en la segunda parte de este artículo en Proyecto 3.

José Ángel Sánchez López

Con 59 años de experiencia periodística, fue director de El Debate de Culiacán, El Diario de Culiacán y El Sol del Pacífico. Ha extendido su experiencia a varios noticieros de radio, aportando sus analisis y reflexiones.