Estas ruinas que ves

Ingenio Mochis: ambiciones borran la historia  

 -Segunda parte-

En nuestra entrega anterior referimos algo de la historia del ingenio azucarero de Los Mochis que en su tiempo llegó a ser uno de los más modernos y productivos del país.

La factoría fue escenario de importantes lides sindicales que iniciaron por la jornada de 8 horas y mejores remuneraciones que la lograron y con su triunfo alcanzado por el tesón de los obreros y el apoyo de Vicente Lombardo Toledano por ese entonces dirigente de la CTM, nació la Sección 12.

Fue escenario del surgimiento de una organización colectiva, la Sociedad de Interés Colectivo Agrícola Ejidal ”Emancipación Proletaria” (SICAE) nacida tras el reparto de tierras para agrupar en una unidad de producción a los ejidos cañeros de la región.

Su operación inició con apuros financieros por la voracidad de los directivos de la United Sugar Cies. (USCOS) apuros que lograron superar hasta lograr obtener los mejores rendimientos de la gramínea cuyas utilidades permitieron saldar los adeudos con la empresa norteamericana, pero al paso de los años, al convertirse en bastión político disputado por dos corrientes, una la CTM y la otra el Partido Popular Socialista creado por Lombardo Toledano, nuevamente vinieron los problemas que terminaron ahogándola pese a los esfuerzos de líderes honestos como Carlos Ramón García Ceceña.

Vendrían mas adelante tiempos mejores para el ingenio, sus trabajadores y la ciudad de Los Mochis con la llegada del Gral. Aarón Sáenz a la propiedad de la antigua USCOS cambiando su razón social a Compañía Azucarera de Los Mochis, S. A.

En esa época se construyeron mejores viviendas para los obreros con la fundación de la colonia Margarita a donde fueron cambiados los trabajadores de más antigüedad que habían venido ocupando las viejas casas dúplex, de las que aún hay vestigios en pie.

En esa época también se realizó la donación de los jardines de Johnston que fueron bautizados durante la histórica ceremonia de donación por el entonces Gobernador Leopoldo Sánchez Celis como Parque Sinaloa. Fuimos testigos de ese evento.

Pero los tiempos mejores se acabaron.

La familia Sáenz vendió el ingenio que fue pasando de manos y cada vez de mal en peor.

Hasta que llegó su cierre temporal y el “rescate”, como lo citamos en el artículo anterior, por la empresa Agroindustria del Valle del Fuerte, integrada por Alejandro Elizondo, Rodolfo de la Vega y Luis Puente que además de su parte de capital tiene la representación de una institución financiera inglesa.

Con el despojo del patrimonio histórico de la ciudad, la venta de fracciones de terreno, las “donaciones” y el desmantelamiento del ingenio con la protección de Mario López Valdez, Malova, Luis Puente y sus representados denunciaron el fraude que se ha venido cometiendo, incluyendo al gobierno malovista.

Lo sucedido pone de manifiesto que atrás de la compra del ingenio y los proyectos de modernización y hasta reubicación de la factoría se ocultaban las ambiciones de al menos uno de los accionistas y el propio Malova.

Una serie de transacciones supuestamente para inyectar recursos a la empresa para que pagara adeudos a trabajadores, cañeros y proveedores, permitieron que varios personajes afines al malovismo y, ¿porqué no?, el mismo gobernante y su camarilla adquirieran a bajo precio terrenos cuya plusvaslía es superior al precio de adquisición.

Generosos  donativos a una institución cultural privaron a la ciudad de otro de lo que podemos considerar como uno de sus íconos: la Casa Varsovia para, a título de crear el museo “ingenio”, modificar totalmente lo que fuera el hotel donde se alojaban los técnicos solteros que venían a trabajar en la factoría.

No se respetó lo anunciado en el sentido de que se preservaría la arquitectura original del edificio de La Varsovia, pero fue otra quedada de bien de Malova a quien le importó un bledo la ciudad de Los Mochis en donde se convirtió en profesionista y comenzó su fortuna, para convertirse en cómplice del despojo de los vestigios históricos de nuestro origen como ciudad.

Hoy, mientras que se sigue proceso a Alejandro Elizondo Macías y Rodolfo De la Vega Valladolid por un presunto fraude específico en contra de Luis Puente Pérez en el Juzgado  Segundo de lo Penal del Sistema Judicial del Estado de Jalisco, que ya dictó el auto de formal prisión, un grupo organizaciones e instituciones de Los Mochis ha formalizado la petición para que se rescate lo que queda de la factoría, se suspenda el desmantelamiento y se declare patrimonio industrial histórico.

Y hay fundamentos legales para el efecto.

La Alianza Colegiada y de Organismos de Cultura para la defensa del patrimonio histórico del Municipio de Ahome es la que está impulsando esta gestión.

Esta alianza la componen la Comisión de Historia y Cultura de Los Mochis (COMHISCU), la Academia Nacional de Arquitectura Capítulo Sinaloa Sección Norte, el Colegio de Arquitectos del Norte de Sinaloa, el Colegio de Ingenieros Civiles del Valle del Fuerte y el Grupo Raíces de Ahome que viene trabajando por el rescate desde que se inició la demolición de las casa de la colonia americana.

El documento exige que de inmediato la autoridad municipal detenga la destrucción y desmantelamiento de las instalaciones del ex ingenio, las que se ejecutan de manera ilegal y fuera de toda normatividad.

Este punto se fundamenta en lo dispuesto por el Reglamento de Construcción del Municipio de Ahome (decreto N° 84 del año 2010; capítulo XV, Artículo 127, apartado II.- Capítulo V Artículo 20, apartados I y I, numerales 1, 2, 3, y 4, apartados 5 y 6, Capítulo VI, Artículos 28 y 29).

Señala también que la demolición  se realiza sin contar siquiera con la solicitud formal ante la Dirección de Desarrollo Urbano Municipal y Medio Ambiente por lo que carece de la autorización oficial correspondiente que establece el reglamento municipal de Construcciones,  (Capítulo II, Artículos 40 y 50) que exige a todo ciudadano el cumplimiento de una serie de requisitos, y que se aplica a cualquiera que realice este tipo de trabajos, menos a los depredadores del ingenio.

Advierte que no existe una evaluación de Dictamen de Impacto urbano; que el gobierno municipal incurre en la omisión de la observancia de la Ley de Desarrollo Urbano en los apartados sobre el patrimonio cultural.

También señala el documento que el gobierno municipal no está observando los enunciados que emite la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 6 de Mayo de 1972, con referencia al Artículo 36 de dicha ley, procedente para considerar al ex ingenio azucarero de Los Mochis como Inmueble Patrimonial de la Nación.

En otros apartados del documento solicitan sea incluida la solicitud en la siguiente sesión de cabildos, lo que fue denegado argumentando que no es competencia del Municipio la declaratoria de patrimonio histórico, mas nada se dijo de las violaciones a los reglamentos municipales con la demolición y desmantelamiento, que no fuera el compromiso de impedir que continúe el saqueo.

Demanda también que se establezca la debida coordinación de las autoridades municipales con los gobiernos estatal y federal a fin de establecer las medidas pertinentes para la conservación de los elementos de identidad del ex ingenio azucarero de Los Mochis como un referente histórico y cultural de nuestra comunidad.

Finalmente plantean que, abonando a lo expuesto en el punto anterior, existe vinculación estrecha del Reglamento de Construcción del Municipio con la Ley de Cultura del Estado de Sinaloa publicada en el Periódico Oficial del Estado de Sinaloa el miércoles 13 de agosto de 2008, según lo establece en sus artículos 50, 51, 52, 53 y 54, que considera un régimen especial de protección para el patrimonio cultural en tanto que comprende el conjunto de bienes, tanto muebles como inmuebles de alto valor patrimonial histórico y cultural, haciendo énfasis de que esta factoría fue bastión económico en todo el Valle del Fuerte durante más de un siglo.

A las consideraciones últimas habría que añadir que el ingenio fue el detonante para el surgimiento de la ciudad de Los Mochis y años después, con la construcción de la presa Miguel Hidalgo, de la apertura del Valle de Fuerte al riego por gravedad que convirtieron a esta región en el granero de México.

Hasta ahora, las autoridades municipales encabezadas por Alvaro Ruelas no han mostrado un ápice de interés por atender la demanda de los organismos que demandan la protección del patrimonio histórico de la ciudad. Como no lo tuvieron las autoridades anteriores, también cómplices de esto.

¿Persistirá la mano de Mario López Valdez dentro de los gobiernos actuales?

¿Puede más el poder del dinero y el político empresarial que el valor de nuestra historia?.

Una historia que juzgará a quienes hoy la desprecian y propician su destrucción.

Como juzga ya a quienes saquearon a Sinaloa y hoy pasean su impunidad por nuestras calles. (Proyecto 3)

José Ángel Sánchez López

Con 59 años de experiencia periodística, fue director de El Debate de Culiacán, El Diario de Culiacán y El Sol del Pacífico. Ha extendido su experiencia a varios noticieros de radio, aportando sus analisis y reflexiones.