El “zar de los taxis”

Ya entramos al terreno de la guerra mediática a todo lo que da entre partidos. Y más en vísperas de las elecciones en el Estado de México, el verdadero botín del grupo gobernante y el bastión más importante del PRI en vísperas de la sucesión de 2018

En primera plana, El Universal y Reforma marcaron este lunes 27 de marzo el tono y la ruta de esta “guerra”. En el primer caso, apareció que la PGR investiga a familiares de la candidata del PAN a la gubernatura mexiquense por haber recibido 17 millones de pesos de empresas que son presuntas lavadoras de dinero.

Aunque la investigación proviene de 2013 y la denuncia de la Unidad de Inteligencia Financiera (UF) de la Secretaría de Hacienda se realizó en 2015 contra las empresas Smart Bussines Consulting Sima y Bolshoye, ahora se ventiló el caso justo un día después que tres secretarios de Estado y cuatro exgobernadores priistas acudieron a cerrar filas en torno al candidato Alfredo del Mazo Maza.

Al mediodía, Josefina Vázquez Mota ofreció una conferencia de prensa en las oficinas de la bancada del PAN en el Senado para negar vínculos “con ninguna conducta indebida” y afirmar que se tata de operar una “elección de Estado”. “Tienen miedo porque ocho de cada diez mexiquenses queremos un cambio y yo estoy lista para encabezarlo”, afirmó la candidata mexiquense, acompañada por el líder del PAN, Ricardo Anaya.

“Esta camarilla son las mismas familias de siempre, han decidido entrar a esta contienda para apoyar al primo del presidente Peña Nieto, quien hoy es el candidato del PRI. Quiero decirlo fuerte y claro: nada ni nadie me va a detener”, sentenció la misma ex candidata presidencial cuya campaña en 2012 naufragó entre golpes bajos internos y la falta de apoyo del propio Felipe Calderón.

Por su parte, el periódico Reforma documentó que el líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, adquirió 18 concesiones de taxis en Nuevo León, entre 2005 y 2008 y reportó que vivía en San Nicolás, en el área metropolitana de Monterrey. En esos mismos años, según su currículum, Ochoa vivió entre Líbano y la Ciudad de México. En 2006 fue secretario particular de María del Carmen Alanís, magistrada del tribunal electoral.

En respuesta, Ochoa envió un comunicado asumiendo que adquirió estas concesiones de taxi, entre octubre de 2006 y febrero de 2007, con “estricto apego a la ley” y que en ese momento la ley de transporte local no establecía ningún requisito de residencia. Esto se estableció en noviembre de 2007.

Ochoa consideró que esta información sobre sus múltiples concesiones de taxis (no sólo en Nuevo León) responde a “los ataques patológicos” del gobernador regiomontano Jaime Rodríguez. Ochoa reseñó tres acusaciones que han sido “falsas”: no recibió las concesiones de taxis del gobierno de Rodrigo Medina, sí puede traspasarlas a particulares y él no ha ocultado desde 2012 que le gusta también tener una flotilla de este tipo de transporte.

Para el líder nacional del PRI no hay ningún problema con ser concesionario de taxis y que su patrimonio “es independiente y anterior a su vida pública”. Lo que eso signifique.

En la guerra del día entre priistas y panistas, los call centers del PRI promovieron el hashtag#ChepinaLavaDinero, que bien podría revertírseles. No han logrado entender que los ataques del oficialismo fortalecen a los opositores y más cuando evidentemente es una acción concertada a través de cuentas falsas, pagadas para “inflar” una percepción o para desviar la atención.

Sobre los taxis de Ochoa, el problema no será en las redes sino en el sector popular del PRI, la CNOP, ya que algunos sugieren que en lugar de tarjetas estilo Soriana o Monex, bien podrían regalar concesiones de transporte público para hacerle honor a su nuevo título entre sus correligionarios El Zar de los Taxis.