El “tlacuache”

En la picaresca de la política mexicana, quedó eternizada la máxima de que “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”, atribuida a César Garizurieta Erenzweig un burócrata  folklòrico, amigo de presidentes, que se convirtió en un símbolo del político presupuestivoro, amante del relajo, que  se defendia, ante las criticas de  que era un holgazán, un paràsito social, diciendo que pensar, dar ideas, era su trabajo.

Cèsar fue  un buen amigo del Presidente Adolfo Ruiz Cortines que lo apreciaba mucho, formaba parte de lo que llamaban el zoológico que integraban orgullosamente varios amigos de don Adolfo: Gilberto Flores Muñoz, que fue su Secretario de Agricultura y fuerte aspirante a la presidencia, le apodaban “El Pollo”, a Miguel López Lince le decían “El Cuino”, a Fernández Gómez “El Sapo”, a don Antonio Pulido “La Leona”, y César Garizurieta era más conocido como “El Tlacuache, entre otros.
Don Adolfo pasaba por alto las travesuras y las irresponsabilidades del Tlacuache por el aprecio que le tenía y lo mantenía siempre en algún trabajo, por lo general bien remunerado, a César Garizurieta se le atribuye la famosa frase bandera de todos los políticos “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.
César por supuesto tenía aspiraciones políticas que en cada ocasión se las recordaba a su amigo el Presidente. Un buen día don Adolfo decidió darle una oportunidad y dio instrucciones, en aquellos días un presidente o un gobernador tenían ese poder, para que hicieran candidato a diputado al simpático abogado.
Aunque Cesar era originario de Tuxpan, Veracruz, lo mandaron como candidato al distrito de Papantla.
Las primeras reuniones que realizó el entusiasmado candidato en aquel lugar del norte de Veracruz, fueron un rotundo fracaso. Los habitantes de Papantla ya estaban cansados en que les mandarán candidatos que no eran originarios del lugar.
Decepcionado César regresó y fue a buscar a Salvador Olmos, Secretario Particular del Presidente.
-Salvador, tú sabes que el Señor Presidente me dio la oportunidad de participar como candidato a una diputación, pero en las reuniones que he tenido me reciben con abucheos, dicen que no quieren un candidato que no sea de ahí, necesito que se lo comentes a don Adolfo para que intervenga.
-Mira pinche Tlacuache– pues como buen veracruzano era mal hablado—, el Señor Presidente ya te hizo candidato, no voy a molestarlo diciéndole que no te aceptan, ahora tú tienes que ver cómo resuelves este problema; no se lo traigas al Presidente, él ya tiene sus propios problemas. Te aconsejo que no vengas con tus quejas porque te va a mandar a la chingada (de hecho él ya lo estaba haciendo).
César salió de Palacio con la moral por los suelos, había esperado muchos años para lograr esa diputación, y ahora que era candidato, veía como se le desmoronaban sus sueños; llegó a su casa y estuvo largó tiempo cavilando sobre la difícil situación que se le presentaba, perder esa oportunidad significaba su muerte política.
Después de varios días creyó haber encontrado la solución, se trasladó hasta Papantla y convocó a una reunión en el parque. Los papantecos encabronados llenaron la plaza y César se dirigió a ellos a través de un altavoz.
-Amigos papantecos (se escucharon gritos de protesta y abucheos, entre la multitud alguien gritó “Amigos…mis huevos)
-Ustedes me han dicho que no me quieren ver. (No te queremos Cesar, tú no eres de aquí,fuera )
-Quiero hacerles una propuesta para resolver de una vez por todas este problema, si ustedes votan por mí, me voy a la chingada y les prometo solemnemente que nunca volverán a verme en esta tierra.
César Garizurieta, el famoso Tlacuache, ganó las elecciones por un margen considerable, él fue diputado y cumplió su promesa, jamás lo volvieron a ver en Papantla.

El ejemplo de Garizurieta debería ser imitado o emulado por muchos diputados que regresan a sus distritos, pero solo para hacer daño, para cuajar grandes negocios a la sombra del poder y para engañar a la gente.

EL CHENEL VALENZUELA

Bien dicen que la política  es como un circo, donde hay de todo, trapecistas, domadores de leones, buenas chicas, excelentes jinetes y hasta payasos.

La tarea es mantener al público divertido.

Asi han aparecido en el escenario político sinaloense figuras que se han encumbrado gracias a sus habilidades histriónicas, merolicos por naturaleza, que seducen al electorado con su bailecito exòtico, convertidos de pronto en ídolos de barro y que llegan a arrodillarse en el templo de una iglesia para pedirle al Creador sabiduria para gobernar, sabedores que van sobre el poder solo con el fin de saquear.

Son políticos que para llamar la atención no sienten rubor siquiera para hacer payasadas y caer en exabruptos, como lanzarse en paracaídas de un avión o para tirarse vestido impecablemente al mar un dia del Marino.

Josè Manuel Valenzuela, alias El Chenel, es la figura mas representativa en Sinaloa, del político que con sus excentricidades ha seducido al electorado de su municipio, Angostura, para ganar elecciones, que lo han llevado ya dos veces a la Presidencia Municipal.

Al popular Chenel lo han comparado con el tristemente famosos alcalde de San Blas, Nayarit, Layin, que cìnicamente confesò que en su primer periodo como presidente municipal “robò, pero poquito”, aclarando que esos recursos los utilizò para ayudar a los mas jodidos.

Chenel aparece de pronto como fiel devoto de San Judas, el santo de las causas perdidas, pero otro dìa acude a un chamàn yoreme a pedirle  que lo purifique y que lo ponga en condiciones de ganar una posición política, a costa de ser necesario de que sus rivales sean víctimas de extrañas enfermedades.

Es fiel creyente de los santos. Sobre todo de San Quirino, con el que parece ha hecho buen equipo, ya que el Mandatario estatal le tolera todas sus locuras, hasta el haberse presentado con un traje chillante de rojo, en un evento solemne, con la presencia de le jerarquía militar en el estado.

Mario Lòpez Valdez, que no canta  tampoco mal las rancheras, decía a quienes lo criticaban por su bailecito chayanesco, que “al pueblo hay que darle también alegría”.

Gracias a esa habilidad innata para el baile, Malova captò miles de votos, sobre todo de las féminas y los jóvenes, siendo factor importante para que el empresario ferretero alcanzara la gubernatura en el 2010.

El Chenel, pese a que no falta quien lo critique y lo señale de payaso, dice que ese es su estilo de hacer política y que seguirà asi porque le ha dado resultado y la oportunidad de servirle a la gente, a la que se debe.

Asi que seguirà ideando estrategias para llamar la atención de la gente. No seria raro entonces tratando de armar una pelea con El Canelo Alvarez o tal vez apareciendo en un programa de televisión  en una guerra de chistes, al lado del Borrego.