Apacíguate, Carlos, hay metas lejanas hasta para el Cártel de la Llave

Desbandada de lastres del PAN hacia MORENA; Zamudio patina

Apacíguate Carlos. La presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI no le dará opción de un asiento en el Congreso de la Unión. Ni con el apalancamiento del clan o cártel financiero Coppel, o cártel de La Llave, como se le empieza a identificar en Estados Unidos a través de las redes sociales.

En el mejor de los escenarios, Carlos Radamés Gandarilla García tendrá sillón en el legislativo local. Y si salen bien las cuentas del partido, lo probable es que siga en el cargo hasta el año de la sucesión gubernamental en 2021.

La “calentura” de una posición plurinominal federal, dicen los atentos priistas al acontecer interno, alcanzó al padre del dirigente, Víctor Manuel Gandarilla Carrasco, quien hace castillos en el aire con un escaño o una curul para precipitarlo como aspirante en el proceso sucesorio de la gubernatura del estado. Creen que el grupo de La Llave puede hacer eso y más en el PRI.

Una cosa es desear y otra tener experiencia política y administrativa para hacer realidad el sueño, incluso con el padrinazgo del gran capital.

La historia así lo dice al remontarnos hasta donde la memoria nos puede ayudar, en los escenarios que encontraron propicios Gabriel Leyva Velázquez, Leopoldo Sánchez Celis, Alfredo Valdés Montoya, Alfonso G. Calderón Velarde, Antonio Toledo Corro, Francisco Labastida Ochoa, Renato Vega Alvarado, Juan S. Millán Lizárraga, Jesús Aguilar Padilla, Mario López Valdez y Quirino Ordaz Coppel. Valdés fue el menos fogueado de todos ellos.

Todos acreditaron en mayor o menor medida trayectoria política o por lo menos cargos de administración pública de primer nivel, varios en ambos espacios, mucho más de lo que ofrecen los actuales protagonistas que lideran al Partido Revolucionario Institucional y los miembros del gabinete que rodea al ejecutivo.

EL MALOVISMO DENTRO DEL PRI, EN PROCESO DE DESMANTELAMIENTO. Así ocurre tras los bastidores del poder, donde se marca línea a la renovación de las estructuras en los consejos políticos del tricolor, en el estado y en los municipios, inclusive en sus bastiones del norte del estado.

La intención tiene metas a corto, mediano y largo plazo. Es decir, para las elecciones concurrentes del año próximo y luego con miras en la sucesión gubernamental de 2021.

Al borrar a los seguidores del ex gobernador de los consejos políticos, pretenden desarticular los planes de impulsar a sus candidatos a los cargos que interesan al grupo, que, como se ha escrito aquí mismo, son un bagaje de fuerza política importante que difícilmente les será concedida: una senaduría, para Gerardo Vargas Landeros o Gloria Himelda Félix Niebla; dos diputaciones federales, a Arturo Duarte García y Nubia Ramos Carvajal; retener las alcaldías de Ahome y El Fuerte, además de una cuota de cuatro diputaciones locales.

Todo esto, para sostener un proyecto grupal para impulsar su candidatura al gobierno del estado, sí o sí, con o sin el PRI.

Pero la sacudida a los consejos políticos indica que los planes del partido a nivel nacional son otros. No llegan más allá, al parecer, del perdón en este año. Y no para todos los implicados en desvíos cometidos en el ejercicio desaseado del gobierno. Pronto surgirán noticias en este sentido.

En el actual periodo de gobierno priista se pretende hacer la limpia no sólo del malovismo, sino de la presencia del millanismo, más ralo que nunca antes, porque los antecedentes dicen que no es un grupo confiable para los dos grandes procesos electorales por venir.

Que sepamos, la historia no miente.

MAL POR ALEJANDRO CAMACHO; PEOR PARA MORENA. Así puede resumirse el acontecimiento político reciente en Mazatlán, donde el ex presidente municipal panista y ex delegado de PROFEPA en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, se puso al frente de casi 30 panistas para incorporarse al proyecto de Andrés Manuel López Obrador.

En realidad, no puede considerarse esta deserción como algo grave para Acción Nacional, que enfrena otros problemas peores, que lo han debilitado en el tránsito hacia la crucial batalla electoral del año próximo.

Los azules no pierden mucho y MORENA recibe más bien puro lastre, aunque no deja de llamar la atención la salida de unos desertores que tratan de colgarse de otro columpio para seguir su “diversión” con presupuesto oficial.

Camacho es un ejemplo de cómo desperdiciar el capital político, propio y de su partido, luego de haberse encumbrado cuando ganó la presidencia municipal de Mazatlán para el periodo 1996-1998 nada menos que a José Joel Bouciéguez Lizárraga, una perla en la corona de Renato Vega Alvarado, pero con un pésimo operador político en su secretario general de gobierno, Francisco Frías Castro. Aquel resultado alejó a Bouciéguez de la política, hasta que Quirino Ordaz Coppel trató de rescatarlo 20 años después.

Después del último “chispazo” de su cargo en la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Alejandro Camacho fue devorado por los tiburones azules colaboracionistas de Mario López Valdez. Luego, nada. Alejandro Camacho quedó fuera de la élite que agandalla posiciones en el partido.

El PAN es hoy un terreno yermo para cualquier aspiración política que no sea del grupo encumbrado con Malova. Todos, sin apoyo de las bases indiferentes.

Es por eso que don Alejandro decidió abandonar su cuna y buscar mejores opciones en MORENA, en compañía de la poca “infantería” que le queda.

OTRA DEL PAN MAZATLECO, SU PROSPECTO A LÍDER MUNICIPAL

La falta de conocimiento de Sebastián Zamudio de sus bases, queda de manifiesto otra vez en Mazatlán, donde está muestreando al ex subprocurador de justicia, Jesús Antonio Sánchez Solís, como aspirante a presidente del Comité Directivo Municipal de Acción Nacional.

Tan inexplicable como el cargo que le concedió Marco Antonio Higuera Gómez, es ahora la elección que medita Zamudio.

El ex subprocurador tuvo una gestión de desastre hacia arriba, hasta donde puede vislumbrarse. Confrontado con la ciudadanía siempre que acudían a demandar seguridad, peleado hasta el berrinche jocoso, una y otra vez con los colegios de abogados, sin presencia en la sociedad mazatleca, Sánchez Solís sería un golpe mortal para las aspiraciones panistas en el proceso electoral en marcha.

Es tan irrelevante la presencia del ex subprocurador que a su alrededor han circulado toda clase de bromas con el sabor picante que acostumbran los porteños. Ya dicen que está bien “para botana”. Nada más.

De verdad: es para revisar también la escala de valores políticos del presidente estatal del partido. Que vaya y escuche lo que se dice de su candidato en Mazatlán.