2018: Entre izquierda y derecha gana el centro

Estrategia del PRI es dividir la oposición en por lo menos dos o tres frentes, como en EdoMex

Todos en la oposición propalan la misma consigna resumida en un lema ardiente, pero todavía con poco cerebro: sacar al PRI de Los Pinos. Quienes lanzan ese lema carecen de sensatez para unir fuerzas hacia su objetivo. Con el frente que lideran PAN-PRD y la fuerza de MORENA en el otro extremo, la elección presidencial del 2018 avanza en el rumbo que conviene al Partido Revolucionario Institucional.

Sólo un repudio ciudadano que salga a manifestarse en las urnas puede imponer el cambio, porque los partidos contrarios al PRI no reúnen por sí mismos la capacidad de movilización de sus fuerzas para hacer posible el cambio. Hay un pero: es más fácil decirlo que hacerlo, por las dificultades internas de los opositores.

El escenario nacional y lo que se avizora es una copia del configurado este año en el Estado de México, donde el tricolor no fue el primer lugar en la votación de gobernador, pero le alcanzó para aprovecharse de la división de sus opositores y ganar la reñida competencia, a pesar de que Alfredo del Mazo se sostuvo por la suma de votos que le dio su alianza con el Partido Verde Ecologista de México.

Hay una considerable disminución en la aceptación ciudadana del rumbo que ha seguido el gobierno federal priista, pero los principales partidos opositores no actúan con inteligencia suficiente para explotar de manera conveniente el creciente hartazgo de la gente. En el territorio mexiquense también existe ese rechazo popular y sin embargo no fue suficiente para un resultado adverso al tricolor. Esto puede volver a ocurrir.

NO HAN APRENDIDO DE SUS ERRORES

MORENA, PAN y PRD no han aprendido de sus errores y siguen incurriendo en los mismos formatos partidistas que ya demostraron su inoperancia. Con distintos modelos e ideologías, llegan a la misma suma de inoperancia en los hechos, contra un rival que tiene de su lado al árbitro y al jefe de la liga.

El PRI sigue avanzando entre la derecha y la izquierda. Ha sabido agitar en Acción Nacional las ambiciones contrarias a las de Ricardo Anaya Cortés para fracturarlo y provocar una fuga de grupos hacia una candidatura independiente, mientras que se favorece de la incapacidad de MORENA de unir a todas las fuerzas de izquierda.

El PRD se mata solo y se queda solo si no utiliza algún “bule” para nadar. Su dirigencia insiste en alinearse con el PAN mientras que en sus filas la deserción crece para engrosar las filas de MORENA. El partido amarillo, con 8 a 10 puntos de la votación, podría aportar el margen suficiente para el triunfo, de los azules o del partido de López Obrador. Lo malo para ellos es que no tiene rumbo ni una convicción definida, porque los miembros van en rumbo distinto al que conviene a la cabeza.

La participación de Movimiento Ciudadano también podrá ser más importante que hace seis años, por el empoderamiento que ha logrado en las zonas metropolitanas de Guadalajara y Monterrey, más su relativa presencia en Ciudad de México. Los malos gobiernos del PRI, con Aristóteles Sandoval, y del independiente, con “El Bronco”, pueden ampliar los espacios del MC en las dos entidades. Es un aporte significativo, que también es capaz de inclinar el resultado hacia cualquier de los dos extremos de la oposición.

En este escenario, si el PAN no asegura la alianza con PRD, presionado éste por las simpatías de sus militantes hacia Andrés Manuel, estaría irremediablemente perdido, sin importar con cual candidato contendería por la presidencia de la república, porque los roces entre sus principales figuras lo han debilitado.

Y es un proceso de desgaste que no se detiene, por los enfrentamientos entre Anaya y los grupos que se oponen a su dirigencia que no quiso pase automático del procurador a fiscal, pero sí pretende imponer su pase automático de la presidencia del CEN de su partido a la candidatura más importante.

MORENA no está exento de problemas, sobre todo en su principal reducto, la capital del país, donde el levantamiento de Ricardo Monreal puede significarle votos suficientes para reducir las posibilidades a López Obrador en su tercera oportunidad, que es la “vencida”.

La principal falla del Movimiento de Regeneración es, insistimos, en no ser capaz de aglutinar a toda la izquierda. No convencen a Barrales y a Mancera, más decisivos que la aportación del PT.

Además, cualquier candidatura independiente, que no sea de una figura priista, como Manlio Fabio Beltrones o Ivonne Ortega, restaría votos a la oposición, no al partido en el gobierno.

Esa expectativa favorable al PRI gobierno también es explotada de manera subterránea por el cuartel supremo del tricolor, para instalar a otro contendiente en la arena política que divida más la votación, convencido de que restará más a los dos extremos incapaces de encontrarse.

EN LOS ESTADOS, SINALOA ES EJEMPLO DEL DETERIORO OPOSITOR

Las circunstancias políticas de muchos estados, entre ellos Sinaloa, es de franco y considerable retroceso de Acción Nacional y de estancamiento de MORENA.

En el entorno del PAN, sólo podrían ser modificadas favorablemente para sus expectativas si se diera un reencuentro entre sus grupos -algo poco probable- con una candidatura presidencial sólida, de unidad real, respaldada por sus potenciales aliados en el frente opositor, que todavía no es tan amplio como presumen sus líderes nacionales.

En este panorama estatal, el PAN no puede aspirar ni al segundo lugar conseguido de manera tramposa en el 2012, con el cual consiguió una de las tres senadurías de mayoría.

La alianza con el PRD, PT, Convergencia y el ala priista que acompañó a Mario López Valdez ha tenido resultados funestos para el blanquiazul, un precedente de desastre político que no han sabido atender por la falta de nuevos liderazgos confiables para su cada vez más escasa militancia “dura”.

El PRD, el otro aliado que vuelve a insistir en esa fórmula política, se encuentra en una postración peor, más dividido por los escapes hacia MORENA y el agotamiento y descrédito de sus caciques vitalicios, Audómar Ahumada y los hermanos Guerra, en busca de otros horizontes políticos donde desdoblar su codicia.