Tres Ríos

El dirigente del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional, Carlos Radamés Gandarilla García, tiene que afinar su olfato ante los retos que se abren en el horizonte del proceso electoral del próximo año, cuando en la tómbola electoral se elegirá al presidente de la república, senadores, diputados federales, diputados locales y ayuntamientos.

A partir del próximo mes, el dirigente del PRI no tendrá tiempo para los calambres y todo apunta a que echará mano de la vieja guardia priista para subsanar los males que al tricolor le están dejando los políticos que han sido horneados a botepronto para darles empleo con cargo a los electores. El elenco en los cargos de elección popular no ofrece buenas cuentas.

Para alivio del dirigente tricolor, en la entidad el Partido Acción Nacional se encuentra acéfalo y prácticamente descuartizado, mientras que el PRD duerme soñando en una alianza para tomar un poco de oxígeno y amamantarse un tiempo más con el presupuesto electoral.

A pesar de ello, Carlos Gandarilla García tiene que tener cuidado de aquellos viejos y mañosos dinosaurios que quieren tomar por asalto el piso de remates de las candidaturas a los puestos electorales.

Otros más querrán ver en el novel dirigente a un personaje a quien le pueden comer el mandado. Y ni la asesoría del padre del dirigente, Víctor Manuel Gandarilla, parece ya capaz de evitar el apoderamiento voraz de las candidaturas.

Aunque hay que decirlo, en el PRI nada se mueve por casualidad.

Como quiera que sea, en el norte de Sinaloa los golpeteos a diestra y siniestra se han vuelto ya una constante.

En el sur, no será mucha molestia la decisión porque el peso de las decisiones correrá a cargo de los “pesos pesados” de la actual administración pública sinaloense.

En el caso de la zona norte, ya está a todo vapor la recomposición del grupo político encabezado por Esteban Valenzuela García y el campesinado se reagrupa para un choque frontal con los residuos del malovismo y quieren hacer alianza con la CTM para barrer los patios municipales de todo lo que huela a Mario López Valdez y que actualmente despacha en la comuna.

Sin más preámbulo se trata de jugarle las contras al presidente Álvaro Ruelas Echave. Esto no será una tarea fácil para “El Chino” Esteban.

Sin embargo, en ese municipio y prácticamente en todo el norte de Sinaloa las vitaminas políticas están recargadas a favor de Gerardo Vargas Landeros, quien es considerado como uno de los militantes del PRI con mayor cercanía con los ciudadanos de a pie y que puede decidir los resultados en algunos puntos de la geografía estatal.

En esa zona, es necesario que el olfato de Gandarilla García sea puesto en marcha porque definitivamente tendrá que meter mano para que las aguas no se salgan de su cauce como amenaza hacerlo.

En otro punto, Sinaloa municipio, también existen señales de alerta porque Aarón Verduzco Lugo, un mal presidente, cree tener la varita mágica para solucionar los problemas que no arregló durante su travesía de alcalde y está moviendo el agua para provecho propio sin tomar en cuenta a la cúpula tricolor del estado.

En tanto, en Salvador Alvarado, el diputado federal David López Gutiérrez está mandando señales a propios y extraños de que aún no se le acabó la fuerza de la mano izquierda y mueve las corrientes del tricolor para llevar agua a su molino.

En la agitación de las corrientes priistas en ese rumbo, el legislador federal tiene como compañero de esquina a Heriberto Galindo Quiñones y a su cuñada Liliana Cárdenas, quienes se han reunido con diversos grupos de esa zona para afilar y afinar los detalles de las próximas candidaturas. Dicen los enterados que han logrado algunos avances.

En la zona de Elota, el que dice que tendrá mano para mover fichas y comprar candidaturas es Germán Escobar, quien, para darle fuera a sus decisiones, utiliza de marioneta a la diputada local Ana Cecilia Moreno Romero, que en teoría y en la nómina es la presidente de la Liga de Comunidades Agrarias, pero que en la práctica da muestras de no tener vida propia ni decisiones tomadas por ella misma.

Así está la cosa.