Tres Ríos

Mientras por un lado el gobierno federal, a través de Luis Videgaray Caso, pide que se acabe la corrupción y se transparente el gobierno de Venezuela, en México el oscurantismo, las complicidades oficiales, el ocultamiento de datos de las dependencias gubernamentales y de los tres poderes de gobierno se han vuelto un dolor de cabeza para los ciudadanos que reclaman el establecimiento de un país más sano en todos los aspectos.

Sin irnos muy lejos, los municipios de Sinaloa se encuentran convertidos en un chapoteadero de podredumbre porque sus funcionarios públicos no están dando la talla y los alcaldes, lejos de ser más transparentes, prefieren convertir en chiqueros sus oficinas.

Es el caso del municipio de Mazatlán, donde Fernando Pucheta está demostrando que le quedó grande la yegua.

Su traje de presidente municipal se ha visto mancillado por los colores de la muerte, ya que el puerto de Mazatlán se transformó en una zona violenta como nunca lo había sido el puerto, donde la lluvia de cadáveres es la nueva fotografía del momento, porque las balas chiflan a cada instante, tanto en la zona urbana como rural y lo mismo aparecen muertos solitarios que a granel por la alfombra municipal.

Además, el munícipe mantiene su estilo caótico en servicios públicos, debido a que las emanaciones de aguas negras en las calles y los patios de las casas se han convertido en la constante de la ineficiencia.

Otro lugar donde no se cantan mal las rancheras es en Ahome, donde el olor a trácala administrativa de la Junta de Agua potable y Alcantarillado está espantando a tirios y troyanos porque no nada más tratan de tirar la piedra, sino que también buscan esconder la mano.

De hecho, ya se había advertido aquí que Ernesto Suárez Andujo no tenía el perfil para convertirse en gerente general de la JAPAMA y el colmo de males es que llenó de basura las arterias administrativas de la paramunicipal.

El alcalde Álvaro Ruelas Echave tiene que sacudir el árbol, ya que en tiempos de la transparencia los Sócrates de la administración de la JAPAMA tienen que entender que es momento de rendir cuentas claras y no andar con esas “jaladas” de intentar que los manejos económicos sucios pueden hacerse a oscuras, para que nadie se dé cuenta de la suciedad hasta dentro de año y medio, cuando ya no haya funcionario alguno al que se pueda llamar a cuentas ante la justicia.

Es la JAPAMA el dolor de cabeza de Ruelas Echave, donde, por cierto, hay que decirlo, abundan los aviadores y existen casos en que solo existe una silla por cada dos funcionarios de la dependencia.

Pero el colmo de los males, sin lugar a dudas, se tiene en Culiacán. Ahí, el señor de los chocolates, Jesús Valdés Palazuelos, está bailando tango en tiempos de dolor para los ciudadanos.

Desde los aciagos días de Sergio Torres Félix, el municipio de Culiacán ya no es el mismo. Pero Valdés Palazuelos parece ser que no se da por enterado.

El legado de criminalidad dejado por Torres Félix es el santo y seña de la administración de Valdez Palazuelos, que no ha podido demostrar su capacidad de estadista que todavía presume, ya que se transformó en un “nini” de la política ya que ni trabaja ni se preocupa por trabajar.

Por eso hay un fracaso en servicios públicos, en obras públicas, en servicios ciudadanos, en seguridad y en muchos otros rubros de la administración.

El colmo es que cree que tiene la talla para grandes jugadas políticas, primero el Senado y luego la sucesión de Quirino. Así como se lee.

Carlo Mario Ortiz Sánchez también está pasando por serios dolores de cabeza en su papel de alcalde de Salvador Alvarado.

Dicen que ni sus asesores áulicos le han encontrado la cuadratura al círculo para atender los problemas que le fueron legados por la ex alcaldesa Liliana Cárdenas.

Resulta que el alcalde no ha podido encontrar en forma física las obras que en el papel Liliana Cárdenas reporto como hechas durante la pasada administración municipal y en vez de reparación y atención a la obra pública hay viejos sistemas de drenaje y problemas con el alumbrado público, pero no quedo dinero en las arcas municipales para subsanar las carencias.

Al paso que vamos en política ni en las mujeres se podrá confiar.

Ya acabé.