Tres Ríos

Todo apunta a que el reciclaje político será el rostro del Partido Acción Nacional durante la jornada electoral del próximo año. Pero está por verse si resulta como lo esperan o es otro retroceso, aún mayor que el estrepitoso fracaso de la elección anterior.

También el Partido Revolucionario Institucional pudiera optar por el uso indebido de material peligroso para lanzarlos a la palestra del año 2018, porque no se ven en sus trincheras quienes realmente despierten la confianza de los electores para abrazarlos como candidatos.

A final de cuentas, los ciudadanos sinaloenses nuevamente seremos convertidos en chivos expiatorios que pagaran los platos rotos de los saqueos económicos y la costosa manutención de políticos acostumbrados a amamantarse del erario público.

En el caso del Partido Acción Nacional el diputado federal Martin Heredia Lizárraga se convirtió en la nube negra de las candidaturas del año pasado y desbarrancó al PAN al tercer lugar en la lucha por la gubernatura, donde están condenados a quedarse por largo tiempo. O al cuarto lugar si repunta aquí Morena.

Ahora pretende formar terna con los expresidentes municipales de Mazatlán Carlos Felton González y Alejandro Higuera Osuna para disputar las posiciones más suculentas del proceso electoral del año que viene.

Los tres, Martín, Carlos y Alejandro, los “reyes magos de la devastación”, tienen el defecto de falta de moral y ética, y para colmo de males mantienen fracturada la unidad albiceleste en el estado.

La crisis del PAN es un asunto de la mayor gravedad, porque no se crearon escuelas de cuadros y ahora parece que tendrán que pedir prestados candidatos ajenos para postularlos como propios en la jornada electoral.

El último caballón de fuera que tuvieron fue Mario López Valdez y tiró para el monte. Cometió muchas Malovadas y sumió al estado en la peor crisis económica producida por el propio estado y etiquetó una deuda pública incalculable para que sea pagada por los contribuyentes.

Por el lado del PRI, son muchos los cazadores de posiciones políticas, pero no tienen la talla para reconquistar a los electores.

Es más, muchos son repudiados.

Como ejemplo está el Congreso del Estado, donde José Menchaca se encargó de limpiarle parte del camino a Mario López Valdez, quien hizo jirones las cuentas del estado y para colmo de males salió a relucir que el legislador priista fue uno de los proveedores del sexenio pasado. Es decir, le lavó la cara a Malova para tapar sus huellas en el saqueo al erario público.

Por su parte, Irma Leticia Tirado Sandoval también es de las militantes del PRI que entraba y salía por la puerta trasera del palacio de gobierno para cobrar facturas políticas durante el sexenio pasado y por sus cargos partidistas   arreglaba y descomponía jugadas políticas de acuerdo a los antojos de López Valdez.

Uno de los que definitivamente debe estar pensando en el retiro es Jesús Antonio Marcial Liparoli, quien no ha rendido cuentas sobre su súper enriquecimiento económico que alcanzó en un periodo de 10 años ya que se le recuerda como humilde abarrotero y ahora esta transformado en un millonario de primera y cacique del transporte, además de que no ha sido sometido a juicio por el ejercicio indebido de sus funciones como subsecretario de gobierno en el sexenio pasado, porque repartió indebidamente concesiones de transporte y además no ha servido como legislador. Es un político sin médula social y política.

Aarón Rivas Loaiza es otro político con la pólvora mojada. Tampoco ha dado resultados en el congreso. Emma Karina Millán Bueno tampoco ha mostrado músculo político. Ah, su único mérito es ser hermana menor de Rosa Elena, otra “reina del sur”, pero de Culiacán.

Gloria González Burboa, María Fernanda Rivera Romo, Marco Antonio Osuna Moreno, Ana Cecilia Moreno Romero, Feliciano Valle Sandoval, José Silvino Zavala Araujo, Guadalupe Iribe Gascón, Víctor Manuel Godoy Angulo, Andrés Amílcar Félix Zavala, son políticos de imagen gastada que difícilmente detonan simpatías con electorado.

Otros cartuchos quemados del PRI son, otro junior, Tomás Roberto Amador Carrasco, Carlos Francisco Montenegro Verdugo, María Eugenia Medina Miyazaqui, Margarita Villaescusa Rojo, Elsy López Montoya, Maribel Chollet Moran. Anoten que los más “movidos” son los malovistas: Osuna, Rivera y Marcíal, en el PRI, y Yamuni, Cruz y hasta Zenén, en el PAN.

Chanito Valle le apuesta todo a una carta: que su suegro, Aarón Irizar López, siga empujándole la carreta.

Elenco oscuro, que difícilmente despierta el interés ciudadano para volver a votarlos en el 2018.

Ya acabé.