Retornan el odio, la amargura, la difamación y la calumnia a la justa electoral

¿Regresarán en el proceso electoral que se abrirá el 7 septiembre los odios, las amarguras, las mentiras, las difamaciones y las calumnias? Sí. Todo indica que el retorno ya es presente, encarnación viva. Que personajes de la farándula política no volverán, sino que ya volvieron a sus antiguas andanzas.

Esa es la vieja praxis que los ha mantenido vivos en el escenario político y seguramente es su única opción de vigencia en el mercado de electores rumbo las elecciones del 2018. El pleito y la confrontación, el reto visceral, es parte de su génesis política. Imposible pensar que recurrirán a la propuesta o al debate de altura en la contienda que ya está encima.

Sembradores de odios, querellados con sus antiguos “amigos”, elevados a falsos defensores de la sociedad, los personajes que no han construido andamiajes sólidos, que carecen de estructura territorial y de auténticas redes de amigos o simpatizantes, no les queda otra alternativa más que la “guerra sucia”, la alianza con algunos medios o “periodistas” para enderezar sus difamaciones y calumnias.

En Sinaloa esta clase de trabajo político, mezclado con la labor “periodística”, se practicó con agresividad y contundencia en las 5 últimas elecciones para gobernador. Los sinaloenses conocen el lenguaje grosero de algunos aspirantes a cargos de elección popular, y saben del  periodismo particularmente dedicado a desinformar y a intoxicar a sus lectores, oyentes o espectadores.

La transmisión de las mentiras de los candidatos, trasformadas en verdades “periodísticas”, y la mezcla información-opinión, medias verdades y mentiras completas, tradicionalmente han contaminado el entendimiento de los electores o creando escenarios propicios para el fraude comicial.

Las mentiras de los políticos enemigos hasta de su propia sombra, las difamaciones y calumnias han encontrado “espacios especiales” en  las nuevas tecnologías y los nuevos formatos, en las modernas pautas de consumo informativo, la inmediatez de los formatos digitales y el proceloso mercado de la “publicidad”.

Los sinaloenses están siendo sometidos otra vez a un ataque con fuego de artillería mediática con misiles de medias verdades o mentiras descaradas. Se trata de raund de sombra o de tiros de calentamiento. Lo peor está por venir.

Para fortuna o para desgracia es el Sinaloa que nos tocó vivir. Es responsabilidad de todos afrontar la realidad y no dejarse manipular por la falsa información.

En la novela de los años setenta, El honor perdido de Katharina Blum, el alemán Heinrich Böll denunció la práctica de un tipo de periodismo sin escrúpulos, al tiempo que censuraba a aquella sociedad que le da cobijo, que lo consiente e incluso lo alienta de la mejor forma que a ese periodismo le conviene: consumiéndolo.

En Proyecto 3 que le tocará vivir un nuevo proceso electoral, con sus puertas abiertas a las corrientes emergentes de la sociedad, a los nuevos líderes con ideas y propuestas innovadoras, refrendamos nuestro respeto a la verdad y a la difusión de las posiciones políticas con sólido compromiso ético.

Volvemos a asumir nuestro compromiso con los más necesitados; con la igualdad de las mujeres, la denuncia de la explotación laboral, la búsqueda por todos los medios del diálogo y la paz; la lucha por la protección del medio ambiente. De escuchar para comprender, para valorar y respetar.

Estamos convencidos de que la labor periodística es la de construir opinión pública; hacer a un lado las maniobras informativas para dar paso al drama de la pobreza, las injusticias sociales, la discriminación, y las nuevas formas de esclavitud.

El propósito común de los periodistas, es entender la comunicación como un medio al servicio del hombre. De ahí la responsabilidad de mantener muy alto el nivel ético de la comunicación y desechar la desinformación, la difamación y la calumnia. Los periodistas hablan a las personas en su totalidad y su comunicación debe ser verdadera, buena y bella.

El periodismo libre y responsable es básico en un Sinaloa que lucha por elevar los estándares en su vida democrática.

Ya están de regreso entonces los sembradores de odios y rencores. Aquellos que quieren mantener su estatus político gubernamental o abrirse camino a una posición de elección popular difamando a otros, sembrando la calumnia en los medios de comunicación sin ética ni moral, que difunden sin regidor periodístico, con el ánimo de lucrar con la mentira.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.