PRI: Economistas, peor que la peste bubónica

Publicista al fin, el ocurrente hoy difunto José Ángel Conchello, feroz detractor de las administraciones priistas, dijo una vez que, si el desierto del Sahara hubiera quedado en nuestro territorio, México sería importador neto de arena. (No aclaró si la pagaría en dólares).

Siendo senador por el PAN, el regiomontano murió en un conveniente “accidente” carretero, igual que El Maquío Clouthier.  No alcanzó a atestiguar que su diagnóstico resultó acertado: En 2006 el panista Vicente Fox importó arena para restaurar las playas de Quintana Roo.

Ahora, sobre las ruinas de México, no las provocadas por los terremotos de 1985, sino por las políticas económicas de tierra arrasada, los economistas posgraduados en universidades extranjeras se siguen sintiendo la última coca cola en el desierto.

Todo tiene un entorno: En 1988, por primera vez el PRI perdió una votación presidencial después de 10 triunfos consecutivos desde 1930.

En 1994 el PRI por primera vez llegó a Los Pinos con un Presidente suplente. En marzo había sido asesinado su candidato presidencial.

Para 1997, el PRI vio fracturada su hegemonía electoral en la Cámara de Diputados federal, en el Distrito Federal y en tres estados de la República.

2000 fue el año de la debacle: El PRI, fue echado de Los Pinos.

¿Con cuántas prótesis camina el PRI?

El PRI tardó doce largos años para recobrar el aliento. A punto de abrir su XXII Asamblea Nacional, el PRI asiste a este magno evento con respiración de boca a boca.

Si en 1988 el PRI dejó de ser el partido casi único en México, en 2000 pasó al exilio. A 2017, el PRI ha sido expulsado de la mitad de las entidades de la República. Territorios donde dejó de gobernar más de 60 millones de habitantes de las provincias.

¿Cuál es el signo desfalleciente en ese proceso de decadencia, durante el cual el PAN prestó al PRI una muleta en 1988 y, en 2012 le prestó la segunda el PRD? Ahora se le podría ofrecer una silla de ruedas y un féretro.

La corrosiva acción de los economistas

En 1998, el PRI era dirigido por el economista Jorge de la Vega Domínguez. Su candidato presidencial fue el economista Carlos Salinas de Gortari.

En 1994 al PRI le fue asesinado su candidato presidencial, el economista Luis Donaldo Colosio. Su suplente fue el economista Ernesto Zedillo Ponce de León.

En la crisis priista de 1997, Zedillo despachaba en Los Pinos. El PRI estaba en manos del economista Humberto Roque Villanueva.

Cuando por primera vez el PRI fue echado de Los Pinos, el candidato presidencial tricolor fue el economista sinaloense Francisco Buenaventura Labastida Ochoa; derrotado, pese a su prometedor apelativo.

Dos años después, el PRI convocó al relevo de la dirección nacional. De ese proceso, alguien llegó a decir que se trató de una operación de delincuencia organizada.

No fue alguien del montón; era la ex presidenta nacional del PRI, la economista María de los Ángeles Moreno Uriegas.

Así corrieron los años. El ciclo catastrófico del PRI reapareció en 2016, cuando el partido era presidido por el economista Manlio Fabio Beltrones Rivera.

Beltrones fue enviado a retiro. Su lugar es ocupado ahora por el economista Enrique Ochoa Reza.

 Tentadora oferta de Donald Trump

Este fin de semana, el PRI inaugura su Asamblea Nacional para definir reglas de selección interna de candidato presidencial y su plataforma electoral para 2018.

En la lista de aspirantes tricolores a la Presidencia de México, aparecen los economistas Luis Videgaray Caso y José Antonio Meade Kuribreñas.

¿Qué hizo el PRI de sus líderes políticos?

Teniendo como fuente The Washington Post, aquí se reprodujo el texto completo de una conversación telefónica que en el invierno sostuvieron Donald Trump y Enrique Peña, de la que los medios domésticos destacaron el manido tema del muro.

Lo políticamente importante de este texto nos parece que es: 1) Trump sostuvo la amenaza de emplear sus fuerzas armadas en la frontera, porque “el Ejército mexicano tiene miedo” a los cárteles de la droga.

Y, 2) Trump le ofreció a “amigo” mexicano sus oficios para que se reforme la Constitución mexicana con el  fin de que se restituya la reelección presidencial.

Enrique Peña Nieto es abogado.

Quién le ha hecho más daño al PRI, ¿Los economistas o los abogados? Lo mismo da, son peor que la peste bubónica. Es cuanto.