García Fox, delegado SCT por amiguismo, peligra

Si la Secretaría de Comunicaciones y Transportes revisa estrictamente el trabajo de su delegación en Sinaloa, sin tomar en cuenta el padrinazgo político que sostiene a su encargado, Héctor García Fox, no tardará em removerlo.

El motivo del despido es uno sólo, pero de mucho peso: el funcionario, que por cierto manipula otra vez dentro del PRI a fin de ser tomado en cuenta como prospecto a candidato contendiente por una diputación federal, no tiene perfil para el cargo de titular de un Centro SCT en esta entidad federativa, requisito que ya causó un escándalo nacional en perjuicio del secretario Gerardo Ruiz Esparza y del propio presidente Enrique Peña Nieto. El socavón en el paso exprés de Cuernavaca, Morelos, dejó una enseñanza en la dependencia.

Abogado de carrera, García Fox carece del perfil profesional para desempeñar las más importantes funciones como delegado de esa secretaría. Y la ignorancia de un jefe estatal tiene un alto costo político, que de seguro Ruíz Esparza no está dispuesto a pagar y menos a endosarlo al mandatario.

García Fox está en el Centro SCT por recomendación de Luis Enrique Miranda o de Peña Nieto, según la porra que lo acompaña, porque fueron sus compañeros de estudios profesionales.

Pensándolo bien, tal vez sirva mejor en la Delegación de Sedesol, donde la corrupción y la ineptitud llegó para quedarse, primero con Regino López y luego con José Alberto Salas, más opaco que el primero.

MIGUEL LUNA LEY ES EL EJEMPLO DE QUE EL CACICAZGO se convierte en la sentencia de muerte de toda organización donde las consignas, los intereses y hasta los caprichos del “líder” impuesto por la fuerza son la autoridad que no admite ni opiniones en contrario, mucho menos un reclamo o una propuesta de análisis objetivo de los asuntos gremiales.

Pero esa especie de los peores cacicazgos que ha procreado la Confederación de Trabajadores de México en colusión con el poder político, federal y estatal, está en proceso de extinción.

Luna Ley debe reconocer que está en la etapa del ocaso, luego de 20 años de exprimir el transporte cetemista como su negocio particular, a donde llegó de la mano de Juan Sigfrido Millán Lizárraga.

El ex gobernador y su gerente enfrentan la realidad de que los transportistas adheridos a la CTM quieren dejar la central obrera y buscar otros liderazgos que socializan la toma de decisiones y se comprometen con los problemas de sus representados.

La agonizante confederación a que pertenece, el Sindicato Nacional de Auto-transporte (SNAT), ahuyenta por su autoritarismo a los camioneros sinaloenses, que esperan el momento oportuno para abandonar esa representación que no defiende a sus agremiados si van contra intereses personales del líder o de los mandones de más arriba.

Así ocurre con el caso de la línea Norte de Sinaloa, afectada directamente por los permisos ilegales que extendió el gobierno anterior, sin tener facultades para autorizar rutas sobre la carretera Internacional, de jurisdicción federal.

Sin embargo, como aún hay colusión de la CTM hacia Mario López Valdez, el SNAT elude asumir una posición de defensa enérgica a una de sus más emblemáticas e importantes afiliadas, integrada por puros “compañeros de partido (priistas)”.

Los compromisos que atan a Luna Ley lo han alejado de sus bases, donde “al menos” 9 de cada 10 cetemistas lo rechazan. Su palanca sigue siendo Millán, pero éste también está por convencerse de que hace falta, por fin, aprovechar alguna brizna de democracia en la CTM para limpiar el ambiente interno.

Casos concretos en apoyo de la crítica.

Esto ya debe saberlo el prepotente Miguel Luna: los transportistas afiliados de Mazatlán lo repudian. No lo rechazan. De plano lo repudian.

En Juan José Ríos, la alianza de cargueros de la CNC decidió dejar a la central agraria porque están peor que en la CTM. Ahí no hay liderazgos.

Los socios discutieron a donde ir. El acuerdo unánime fue meterse a la CNOP, donde, por cierto, está a punto de terminar el largo cacicazgo de Miguel Loaiza Pérez. No quieren nada con el SNAT, por Luna Ley, que cree en el colmo del error que en este mundo no hay más que dos seres: Millán y él.

DIVA GASTÉLUM Y ROSA ELENA MILLÁN VUELVEN A RECLAMAR las primeras posiciones en el reparto de oportunidades políticas del PRI en Sinaloa que corresponden a las mujeres.

Dedicadas a evitar el surgimiento de otras figuras femeninas en su partido, repelentes a toda competencia, pretenden asegurar las candidaturas que demandan y “palomear” la cuota de género, dizque para evitarle esa “fatiga” al jefe político del estado.

La senadora y la secretaria encargada de amalgamar los programas sociales con la campaña priista, tratan de asegurar posiciones para una hermana, una incondicional o una comadre, sean o no rentables electoralmente.

Las dos señoras mencionadas no aceptarán esta vez ni la cercanía de Martha Ofelia Tamayo, quien alienta sus propios planes, cobrando factura al decaído grupo Culiacán por la trampa que colocaron de común acuerdo a Ricardo Hernández en 2015, para quitar obstáculos del camino de Jesús Valdés hacia la presidencia municipal.

MARIO ZAMORA GASTÉLUM RECLUTÓ a Aarón Verduzco Lugo, ex alcalde de Sinaloa, siguiendo la línea del fracaso político que representa confiar principalmente en el apoyo del aguilarismo para sus planes de ser senador y luego candidato del PRI a la gubernatura del estado en 2021.

Ni Ramón Barajas López ni Verduzco representan ya al sector social del que proceden. Los dos traicionaron a sus compañeros porque dedicaron su tiempo en los cargos públicos a enriquecerse primero ellos y después ellos, además de que engañaron a confiados campesinos que se ilusionaron con ser socios de esos “líderes” en activos productivos por docenas de millones de pesos, encontrándose con la triste realidad de que los usaron como figuras de paja para dar imagen de sociedad rural, descartadas cuando llegó el beneficio.

Barajas en la delegación estatal y Verduzco en la sucursal del centro norte de la Financiera de Desarrollo Rural, no son la mejor representación del proyecto de Zamora: son parte del priismo perdedor en Sinaloa.

Si los conoce José Antonio Meade, de seguro que ordena su cese inmediato. Y si no lo cree, que los “presuma” ante el secretario de Hacienda.

Los tres: Zamora, Barajas y Verduzco, son aguilaristas. Y Jesús Aguilar los llevó desde 2013 a pronunciarse por Miguel Angel Osorio Chong.

Con esa intención, Ramón Barajas se sometió a Emilio Gamboa desde que estuvo en la Cámara de Diputados. Hoy habla de un “nuevo proyecto político” con Zamora.

Si Meade no acepta corruptelas como dicen, mejor que pongan en claro donde quedan los recursos a fondo perdido, que apuntan a personas cercanas al director de la Financiera.