Encuentre las diferencias

Me sorprende la facilidad con que el PRI ya tiene resuelto el 2018: apenas están comenzando a ver con seriedad quien será su candidato (Meade o Nuño). Me recuerdan al PAN del sexenio de Calderón, que se tomó las cosas con calma y se fue hasta el último en la definición de Josefina como su candidata y acabaron en tercer lugar.

Que yo recuerde, los últimos tres presidentes (Fox Calderón y Peña) iniciaron sus campañas (eso de dividirlas en precampaña y campaña es payasada, la neta) mínimo dos años antes de la elección, es decir las últimas tres elecciones presidenciales han demostrado la inversión de la vieja máxima “el que se mueve no sale en la foto”, por la de “el que no se mueve no entra en la foto”. Pero el priismo ha decretado alegremente que los tiempos deben adaptarse a las circunstancias de ellos, porque así lo mandata el señor presidente priista, o sea “son las horas que usted diga señor”.

Haberlo sabido antes.

Donde sí de plano se fueron al baño es con el tema de la corrupción, el que según ellos mismos será el “gran tema” de las campañas: mucha visión de futuro, mucha apertura y ruptura de candados, pero sobre las raterías de los gobernadores, alcaldes, diputados, senadores, funcionarios y los atlacomulquitos ni una palabra. Santo remedio.

Todo indica que la solución del priismo para mantenerse en Los Pinos, es un mesías apartidista llamado Meade, quien por la vía de la ósmosis les transmitirá su aureola de hombre honesto; lo primero que yo sospecho es que Peña los está engañando con la verdad, el verdadero candidato es Aurelio Nuño, quien reúne sobradamente los requisitos de complicidad probada para garantizar una expresidencia tranquila para el tipo más ladrón que ha ocupado la gran silla, porque salvo para el círculo rojo priista, Peña es el epítome de la corrupción, y no a nivel nacional sino ¡mundial!

Y ahí sí háganle como quieran.

Tomando en cuenta el comportamiento reciente de Enrique Peña Nieto (desde que tomó posesión, para ser exactos), así como la sostenida tendencia que presenta desde entonces, ya nomás le falta hundir a sus correligionarios, para lo cual lleva buen trecho recorrido y avances sustanciales; no me parece coincidencia que la carrera por la candidatura presidencial se haya reducido a las dos caras de la moneda, Nuño y Meade, siendo este último de un perfil político más próximo a Zedillo quien, no se nos olvide, es el presidente qué más mal ha tratado a su antecesor; lo que quiero decir es que veo más factible para Peña negociar con López Obrador que con Meade; de ser presidente el actual titular de Hacienda y si, como todos prevén, las campañas será el escenario donde se confirmará que en lo referente a la corrupción ya se rompió la liga, para legitimarse Meade no la pensará dos veces para proceder contra el peñismo una vez instalado en la silla presidencial. Me cuesta creer Peña no piense en esto cada que le da vueltas a la decisión.

Por supuesto todo esto no son más que elucubraciones mías, Peña Nieto nunca va a traicionar a sus correligionarios, a ellos lo unen los sólidos principios partidarios que distinguen a todo priista que se precie de serlo. ¿A poco no?

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.