El uso político del asesinato de Javier Valdez

Para la Rotonda de los Hombres Ilustres de Sinaloa ya no quedan personajes de “una sola pieza” con los atributos bastantes que les merezcan esa distinción. Hay que aclarar entonces paradas y fijar  límites a quienes hacen política fúnebre y llevan agua a su molino electoral con el asesinato del periodista y escritor Javier Valdez Cárdenas.

Sí. Entre la nómina del último medio siglo sinaloense, -sin meternos en filias o fobias- consideramos que Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, con todo sus claro-oscuros acreditó una fama pública que lo mantiene en la memoria de la sociedad empresarial y la sociedad política.

Sin meternos, dijimos, en eso de las fobias por el estigma de las narcobodegas deEl Palmito

Sus propios correligionarios de clase tipifican aún a El Maquío como soberbio e intransigente; en pos de sus objetivos, no renunció al pragmatismo, pero fue terco en la consecución de sus fines. Transitó por un solo carril. Ni quien lo dude.

De los herederos de El Maquío, las que parecen ser congruentes con su legado, son al menos dos de sus hijas, que sostienen todavía en alto las banderas paternas; y lo hacen con integridad y honestidad.

Manuel Clouthier Carrillo, copropietario de Noroeste, no parece ser depositario de los mismos genes. En la política se distingue como un testarudo y grosero saltimbanqui que navega según el viento sople la veleta; en el universo de los negocios, no es, ciertamente, un dechado de virtud y eficacia. Algunos empresarios no le confiarían una acción de sus corporativos. Todo lo que toca lo conduce a la quiebra, que conste.

Todo se reduce a una cuestión: Si Manuel Clouthier Carrillo expusiera su danza de chivo en cristalería en su mundo privado; allá él.

Pero el señorito barbón pretende ser ajonjolí de todos los moles en cuanta causa política, social  y mortesina aparece en la vida pública de Sinaloa.

Ese trotar de un mitin a otro; de un foro a otro, de una tribuna a otra (siempre siendo primer protagonista en los medios de comunicación de su propiedad),  lo pintan como un empedernido e impenitente francotirador.

Un francotirador político es aquél que no acepta ningún régimen disciplinario de los partidos; en el sector privado, asume que la representación colectiva empresarial debe responder a sus designios personales, como si no existieran bases constitutivas que obligan a todos los asociados.

Lo más odioso de ese tipo de conductas, es cuando esos francotiradores  usurpan o suplantan liderazgos para defender derechos por los que otros se juegan, literalmente, el pellejo.

Traficante de la industria de la “información”, en la que sus medios exhiben una actitud facciosa, Clouthier Carrillo ha pretendido erigirse en el caudillo de la Libertad de Expresión en Sinaloa.

Que lo haga pudiera ser inofensivo, si no fuera porque, por la defensa de ese derecho, no son pocos los colegas que han sucumbido bajo la ráfaga asesina.

Ilustra ese caso la memoria de Javier Valdez Cárdenas. Clouthier Carrillo salió de su confort “legislativo”, donde actúa a sus anchas mediáticas, para apropiarse del luto de la familia, del pasmo social, de la justa indignación de los periodistas y pretendió tomar la vanguardia de un movimiento al que nadie lo convocó, sino él mismo en sus publicaciones.

Tramposo, Clouthier pretendió “liderar” la justa indignación de los directivos y trabajadores de Río Doce y de la sociedad toda, empalmando una indignación a otra: la primera causada por el asesinato y la segunda por el repudio de quienes observaron cómo, falsa y cínicamente, el copropietario de Noroeste se rasgaba las vestiduras.

Nada más le faltó derramar lágrimas de cocodrilo sobre el ataúd del periodista asesinado.

La utilización política del abominable crimen del multipremiado periodista para aparecer con “capital político” en la ruta por una Senaduría de la República tiene su contra-historia o la historia verdadera de la relación de Clouthier con periodistas independientes.

El periodista y abogado Ricardo Espinosa de Los Monteros, escribió, en uno de sus trabajos periodísticos publicado por Proyecto 3 y titulado “¡Orita se me van a la chingada!” las repugnancias de Clouthier hacia la verdadera emancipación periodística.

Relató Espinosa que Clouthier, siendo Director de Noroeste “despidió de mala manera a Javier Valdez y a Ismael Bojórquez, quienes tenían la intención  de retirarse del diario para formar su propio medio de comunicación y para tal efecto le solicitaron 6 meses de prórroga para continuar en sus empleos, a lo que montando en cólera Clouthier respondió :‘Que seis meses ni que chingados, ahorita se me van a la chingada’ (Ismael Bojórquez dixit).”

Obviamente, el tema en la cartelera pública ha cambiado, como cambia de un  día para otro, y el diputado “independiente” ya se encuentra en la Ciudad de México.

Tanta “independencia” tiene su costo. Los 599 diputados federales restantes son llamados por los coordinadores de bancada en San Lázaro para ocuparse de la agenda parlamentaria del próximo periodo ordinario de sesiones; penúltimo tramo de la actual LXIII legislatura. En ninguna de esas juntas preparatorias cabe Manuel Clouthier Carrillo. Dicho en  todas sus palabras, es un apestado.

Lo que en última lectura hay que destacar es que, por interferencias oficiosas o propagandísticas en el ámbito de la justicia (al menos sirve de coartada), crímenes como el de Javier Valdez Cárdenas se vuelven “un  caso más” en el mundo de la política y de la barbarie sinaloense, y ni familia, ni la comunidad profesional, ni la sociedad, reciben una señal reparadora. Como en otros abominables hechos, la impunidad señorea sobre la exigencia de aplicación de la ley.

Las bandas políticas no tienen en estos días ninguna otra preocupación que las elecciones de 2018; se trata de buscar un nuevo hueso a roer. ¿Pensar en una plataforma electoral en la que se privilegien respuestas a la galopante inseguridad?

Pregúnteselo a Clouthier Carrillo, quien  diseña ya su estrategia para seguir prendido a la ubre pública a partir de 2018, ahora como senador “independiente”. Le urge colocarse en medio de los escándalos o los crímenes de periodistas para aparecer como falso líder. La urge.

Ya lo dijo el clásico: Vivir fuera del presupuesto es un error. No hay bolsa más segura y rentable que la de la Tesorería de la Federación.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.