El PRI ensaya el Canto del Cisne

En una junta preparatoria de la XXII Asamblea Nacional del PRI en la Secretaría General, cuya cartera ocupa la sobrina de Carlos Salinas de Gortari, la hija del padre asesinado en 1994 José Francisco Ruiz Massieu, la doctora Claudia Ruiz Massieu Salinas, “un pendejo con iniciativa” propuso que el pleno de clausura se realizara en el Estadio Azteca, de la Ciudad de México. “Imagínense el impacto mediático. Ahí enseñaremos el músculo”.

“Por razones de costo”, se eligió un sitio más modesto: El Palacio de los Deportes de la Unidad Deportiva Magdalena Mixhuca. Los delegados efectivos a las mesas temáticas serán tres mil.

Esos delegados no tendrán problemas intestinales: Llegarán con productos digeridos, preparados desde hace dos semanas por la Comisión de Dictamen.

Entre las comisiones más importantes de ese aquelarre no aparece ningún sinaloense. A la mejor sólo se les responsabilizará de verificar el padrón para autentificar las credenciales de acreditación de delegados.

El principal alimento chatarra tiene la etiqueta Estatutos.

Desde ahí se olfatea algo podrido: Enrique Ochoa Reza puso esa mesa temática en manos de la diputada Carolina Viggiano, esposa de Rubén Moreira Valdez, el gobernador en activo que más ha donado en efectivo a la Secretaria de Finanzas del PRI para costear de la asamblea.

Rubén es hermano de Humberto, el ágil bailarín que fue el primer dirigente nacional del PRI al arrancar el sexenio de Enrique Peña Nieto y que hace meses renunció al tricolor para acuñar su propia organización con el nombre de Partido Joven de Coahuila.

En el menú estatutario, ya están aprobadas previamente las reglas de selección interna de candidato presidencial y la plataforma electoral para 2018. El venezolano Nicolás Maduro no pudo prepararlo mejor.

A Enrique Ochoa Reza se la aceda el banquete

Existe un ingrediente  indigesto en ese banquete frijolero: Ya apareció la pugna entre meseros y comensales. El frijol produce muchas y apestosas flatulencias.

Para tratar prevenir la indigestión, Enrique Ochoa Reza empezó a aplicar una purga de caballo en el interior del tricolor a fin de limpiar sus intestinos de excrecencias tóxicas.

Una fuerte dosis de aceite de ricino se aplicó ya al Movimiento Nacional  Territorial (MNT), impulsado en su gestión como presidente nacional del PRI por el malogrado Luis Donaldo Colosio, una suerte de resistencia contra la supremacía de los sectores Obrero y Campesino.

El buque insignia del MNT fueron los comités de base. Serían la matriz, según se dijo entonces, de Solidaridad, nuevo nombre que se le daría al PRI por designios de Carlos Salinas de Gortari. El propio Colosio se opuso. Ya está muerto.

La insumisa Ivonne Ortega Cervera

El primer presidente del MNT fue el yucateco Carlos Sobrino; dicho sea de paso, nunca vio cumplida su aspiración de ser gobernador de su estado. Su compañera de sector y de partido, Duce María Sauri Riancho lo bloqueó.

Ese es un dato clave: Enrique Peña Nieto colocó en la presidencia nacional de ese movimiento a una senadora amiga, de cuyo nombre mejor no recordar.

Pero llegó a la Secretaría General del CEN la ex gobernadora de Yucatán Ivonne Ortega Cervera, sobrina del insumiso y célebre dirigente campesino y dos veces gobernador del estado, Víctor Cervera Pacheco.

Ivonne colocó en la dirigencia nacional del MNT a su paisano Alberto Escamillas Cerón.

Pero Ivonne, que ha confesado su intención de contender por la candidatura presidencial del tricolor, fue de las primeras militantes que impugnó el dedazo de Peña Nieto que impuso en la dirigencia nacional el filósofo economista con posgrado en la Universidad de Columbia, Enrique Ochoa Reza.

Ivonne, en la perspectiva de la sucesión presidencial de 2018, planteó que el proceso interno de selección de candidato presidencial pasara por la voluntad de las bases priistas. Nada de Operación Los Pinos.

La yucateca fue convocada hace unos días por Ochoa Reza a un encuentro privado en Insurgentes Norte 159 de la Ciudad de México, “para limar asperezas”. Al término de la encerrona, Ochoa Reza le exigió a su correligionaria posar “para tomarse la foto”. La tozuda ex gobernadora de Yucatán se negó.

La respuesta de Ochoa Reza fue decapitar a Alberto Escamillas Cerón. Así empieza la unidad priista que Ochoa Reza ha propuesto en torno de Peña Nieto, para llegar fuertes al 18 y taponar la oscura caverna del populismo.

Ochoa reza puso en lugar de Escamillas Cerón a la aguascalentense Lorena Martínez. ¡Qué acierto! Lorena entregó el año pasado la gubernatura de la entidad al PAN. Llegará a su nuevo encargo entonando el “Himno de los vencidos”.

No se sabe aún qué vías internas o externas tomará Alberto Escamilla para impugnar su fulminante cese.

Según Ruiz Massieu, las bases ya se pronunciaron

Al decantarse la convocatoria del PRI, se confirmó que, de más de 20 mil delegados que se acreditarían originalmente a la Asamblea Nacional, a la plenaria en el Palacio de los Deportes sólo se permitirá el acceso a cinco mil delegados.

Va de cuento: Cuando Carlos Salinas de Gortari empezó su campaña presidencial, acuñó el lema: ¡Que México hable!

Ahora, su sobrina Claudia boletinó que en el calendario preparatorio de la Asamblea se pudo “escuchar y recoger todas las voces de todos los priistas; los distintos puntos de vista y encontrar e identificar coincidencia”. Todo eso ocurrió en todos los estados y municipios. (Je je je).

De ese “democrático” proceso resultó que, antes de que los cinco mil delegados aborden el avión, un módico autobús o a bordo de sus propios vehículos arriben a la Ciudad de México la Comisión de Dictamen ya tiene planchados los papeles que se convertirán en los nuevos Documentos Básicos del PRI.

Listas las porras: ¡Se ve, se siente, Peña Nieto está presente!

De ser así, como así es, los cinco mil delegados llegarán a la CDMX a hacer ensayos de las porras que vocearán en el Palacio de los Deportes: ¡Se ve, se siente, Peña Nieto está presente!

Las porras estarán encabezadas por los acarreados que, a un  costo promedio de mil pesos por cabeza, enviará el presidenciable gobernador del estado de México, Eruviel Ávila Villegas a ese “magno” evento.

Ávila Villegas pretende ser la estrella entre los integrantes del gabinete presidencial, gobernadores y ex gobernadores, y los representantes tricolores del Senado y la Cámara de Diputados. La pura nomenclatura impura.

Como sea, las instalaciones del PRI donde sesionan las comisiones organizadoras de la asamblea, ya han sido tomadas por el Estado Mayor Presidencial, que desde la semana pasada se ha apostado también en el Palacio de los Deportes.

Las providencias logísticas son indispensables: A la plenaria de clausura ha sido invitado Enrique Peña Nieto para hacerlo objeto del culto a la personalidad.

Los comisionados del Estado Mayor Presidencial ya están en posesión de una “lista negra” proporcionada por Enrique Ochoa Reza para prevenir provocaciones de los disidentes.

El EMP ha estado perfeccionando la técnica Diamante para blindar a Peña Nieto contra cualquier eventualidad en la que los revoltosos quieran lograr una maniobra mediática cerca del Presidente.

Además, el EMP está probando los ingenios digitales de detección de armas en los arcos de acceso al recinto asambleístico.

Se rasuran las acreditaciones de delegados

De acuerdo con esa logística, ya se ha restringido el número de delegados efectivos que pretendieron acreditar los comités estatales Yucatán, Oaxaca, Tabasco, Baja California, Veracruz, Chihuahua, Puebla, etcétera. Sólo en uno de esos estados, Yucatán, el PRI todavía es gobierno.

Entre algunas de las proposiciones que se han hecho para caracterizar la Plataforma Electoral de 2018, está la de colocar como lema ¡Fuerza México!

Ese lema fue diseñado por los publicistas del ex gobernador del estado de México, el ahora agonizante Arturo Montiel Rojas, cuando éste pretendía la candidatura presidencial para 2006.

De algún modo ese lema, con la casaca roja, presidió la campaña del sobrino de Montiel, Enrique Peña Nieto cuando éste arrancó su campaña por la gubernatura de aquella entidad.

Existe en los viejos romances una figura que expresa que, al presentir su muerte, el cisne grazna un canto triste. El PRI llega a su XXII Asamblea Nacional, coreando plañideramente el Canto del Cisne.

Cuando veamos la plenaria en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México, con Enrique Peña Nieto en el presídium, confirmaremos que el priismo, con su raquítica presencia, subrayará la ausencia multitudinaria. Y así llegará al 18. Es cuanto.