Cenecismo sinaloense tripulado por latifundistas

La Liga de Comunidades, nido y trinchera de “coyotes” y ladrones de tierras

La Liga de Comunidades Agrarias de Sinaloa se encuentra convertida en nido y trinchera de latifundistas, donde el coyotaje en la compra y venta de parcelas se metió hasta el corazón del organismo y los proyectos ejidales implementados desde las instituciones gubernamentales están acaparados por capitales privados que no permiten que escurran recursos para los programas comunitarios.

A través de Mario Zamora Gastélum y Ramón Barajas López, los proyectos de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero le dan forma a lo que es calificado como la crónica de un fraude anunciado, porque todos los habilitados por la institución saben que los fondos perdidos no llegaran a los campesinos y son los últimos en enterarse de que no tendrán avituallamiento para explotar sus tierras son los ejidatarios.

Detrás de la fachada de la institución se encuentra una trama oscura que no permite a los ejidatarios conformar programas productivos con recursos bajados de las dependencias gubernamentales por que la información privilegiada de los tiempos, la forma y los requisitos para acceder a los proyectos con fondos perdidos sólo caen en el paladar de los dirigentes campesinos, parientes y socios que aprovechan la escasa orientación de los ejidatarios para acaparar los recursos.

Incluso Barajas es uno de los líderes agrarios que en aparente sociedad con campesinos bajó recursos para una megabodega y, ya con el beneficio en la mano, deshizo el trato con los ejidatarios para erigirse en único dueño de la empresa.

Y un familiar del director Zamora, el mismo que pregona honestidad y transparencia, es señalado por entregar recursos a fondo perdido a miembros de su clan familiar.

NI GRANJAS DE CONEJOS NI GALLINAS DEJAN A LOS EJIDATARIOS

De esta forma las comunidades campesinas no tuvieron acceso ni siquiera a granjas de conejos o de gallinas mientras sus dirigentes acapararon silos de almacenamiento de cosechas y están degustando también posiciones políticas para engordar sus cuentas bancarias cargando el costo de los fondos perdidos a los contribuyentes.

Los mencionados Zamora y Barajas, se cuentan entre los políticos que aspiran a cargos de elección popular en 2018. El director nacional de la citada financiera quiere “nada más” una senaduría.

En el mapa sinaloense, la Liga de comunidades Agrarias es el espejo del abusivo uso de los recursos campesinos para que los dirigentes escalen posiciones políticas y de clase pudiente, mientras que las bases ejidales quedan en los puros huesos, porque no tienen para comer y viven en vilo por el temor de ser despojados de sus terrenos debido a la crisis económica detonada en el sector agropecuario.

En el atlas sinaloense la presidente de la Liga de Comunidades Agraria y Sindicatos Campesinos, Ana Cecilia Moreno Romero, sigue escondiendo las cuentas de su travesía como representante del sector ejidal y se niega al escrutinio de los ejidatarios para que explique las razones por las que brinco de simple trabajadora de la CNC a empoderada propietaria de una rica infraestructura agropecuaria.

De esta transformación sólo se sabe que la logró de la mano de su tío, el cacique Pablo Moreno Cota.

DE EMPLEADA DE LA LIGA A PROPIETARIA Y ACOPIADORA DE APOYOS

Tras la fachada de Moreno Romero se esconde la historia de una mujer que llegó con el empleo de secretaria escribiente a la Liga de Comunidades Agrarias hace más de 20 años, pero en el camino se transformó en usufructuaria de predios donde operan actividades agropecuarias, con la asesoría de su pariente político, experto en lagunas jurídicas del derecho agrario.

El antecesor de Ana Cecilia Moreno Romero en el cargo, Germán Escobar Manjarrez, se convirtió en presidente de la Liga de Comunidades Agrarias desde inicios del sexenio de Mario López Valdez sin contar con el aval campesino, en la misma ruta de antidemocracia caciquil que priva en la agonizante CNC.

Fue Escobar el que dejó el “master” del despojo a la actual dirigente campesina del estado. Ambos vieron en los fondos perdidos de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero la oportunidad para enriquecerse y convirtieron la información privilegiada y las cuotas campesinas en un botín que los disparó a la cúspide en la compra de tierras y el monopolio en la comercialización de las cosechas agrícolas.

BARAJAS, PRIMERO EN LA LISTA DE LOS DEPREDADORES DEL EJIDO

Todo ello mientras que en el mapa estatal el hambre se convirtió en el mayor desafío de los ejidatarios que pasaron a ser peones de lo que antes eran sus parcelas.

En el medallero de fracasos en la política de atención a las necesidades del campesinado sinaloense, se encuentra Ramón Baraja López como primero en el ranking de dirigentes que vieron en la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos un botín económico y político que devoró luego de haber vaciado las cuentas del ayuntamiento de Guasave, donde fungió como presidente municipal, con muchos pendientes financieros por aclarar.

Convertido en un político de alta peligrosidad para sus bases sociales, Barajas López formo escuela en la CNC y como tutor de Germán Escobar Manjarrez y Ana Cecilia Moreno Romero le metió esteroides a la crisis campesina y paso de ejidatario a dueño de ricos predios agrícolas y naves de almacenamiento y comercialización de cosechas.

Lejos de ser investigado por su rápido crecimiento económico en tiempos de crisis del sector agropecuario, Barajas López fue designado delegado estatal de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero en un hecho que los campesinos dicen es igual a haber puesto el banco de sangre en manos de Drácula.

Los signos de interrogación saltan en la ruta de los campesinos de bajos recursos porque constantemente se preguntan las razones por las que están en quiebra si en el discurso oficial se pregona una fotografía distinta a la realidad que vive el sector.

En Sinaloa existen un millón 200 mil hectáreas de terreno bajo el sistema de irrigación agrícola y se calcula que, cuando menos 120 mil hectáreas que se encuentran fuera de los distritos de riego, es explotada bajo el régimen del contrabando de agua surgida de la corrupción en la Comisión Nacional del Agua.

Del total de la superficie explotada, alrededor del 12 por ciento es sembrada por los campesinos y en su mayoría la superficie ejidal ha sido traspasada por falta de liderazgos honestos a los especuladores agropecuarios.

Inclusive, los latifundistas que han aprovechado la pobreza campesina para acaparar predios parcelarios, están aprovechando para comprar también la moral de la dirigencia de la Liga de Comunidades Agrarias y colocarse como representantes campesinos en los municipios de la entidad.

La impudicia en todo su esplendor.

Es el caso del Comité Municipal Campesino numero 8, donde bajo el régimen del dedazo y los dados cargados se impuso sin consultar a los ejidatarios a Alfredo Rosales Gámez, conocido agro empresario, cuya titánica labor ha sido el acaparamiento de tierras y aunque desconoce el sentimiento de las comunidades rurales sí conoce los latidos de la especulación agropecuaria.

Mientras tanto, en el municipio de El Fuerte el rostro de latifundio conquistó la máxima posición del campesinado porque por la vía de la imposición se designó presidente del Comité municipal Campesino numero 10 a Vicente Silva, cuya fotografía social lo coloca como un acaparador de terrenos.

De hecho, se atribuye a Vicente Silva ser usufructuario en calidad de dueño de más de 500 hectáreas, las cuales obtuvo mediante el sistema de compra de gangas parcelarias en el municipio.

Con Vicente Silva quedó en evidencia que los predios ejidales que hace 10 años explotaban 48 ejidatarios fueron concentrados en una sola persona y el latifundista fue investido a mediados de julio como presidente de la CNC en el municipio de El Fuerte, donde los ejidatarios piden que se les proteja de los especuladores, pero la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos les echo uno encima, como líder.

Todo está caminando en reversa para el sector ejidal.