Asamblea Nacional del PRI ¿por un candidato no militante?

Hablar de privilegiar la militancia, la trayectoria y la “carrera política” en el Partido Revolucionario Institucional es perderse en el negro laberinto de la quimera. En la oquedad de la mentira. Será difícil que a las pisoteadas bases priistas de Sinaloa los delegados que acudan a la próxima Asamblea Nacional del PRI al regresar les traigan el viejo cuento de la democratización partidista.

Saben que en el PRI todo es posible. Todo. Incluso tomar “extraños” o simpatizantes, familiares o compadres sin militancia ni trayectoria para ungirlos candidatos a puestos de elección popular o darles chamba, canonjías o concesiones políticas. Los mejores negocios con los gobiernos del PRI no los realizan las bases priistas sino los compadres o socios de los mandatarios en turno.

Para tener una idea contemporánea de lo que sucede en el “nuevo” PRI del que ahora dicen que se va a reformar van dos “joyitas”:

En la víspera del “destape” de candidatos a diputados federales, un grupo de priistas acudió con la presidenta estatal en funciones del PRI, Martha Tamayo Morales, y le pidió la candidatura por el 02 Distrito para un militante puro, probado. La respuesta de la Tamayo fue contundente: “esa posición es para el gobernador. La candidatura es para el gobernador”.

El mandatario estatal era nada más y nada menos Mario López Valdez que en el 2010, por la vía de la alianza PAN-PRD, derrotó al PRI-Panal, pero que gobernaba con personajes de todos los colores y sinsabores. Malova instaló como candidato del PRI a Bernardino Antelo Esper, militante y directivo del PANAL en el municipio de Ahome. La conversión al priismo se dio en menos de tres días.

En las elecciones del 2016, el panista Juan Pablo Yamuni Robles disputó la candidatura a diputado por el 05 Distrito Electoral Local al priista Aldo Prandini. Por órdenes de Malova se montó en la Universidad Autónoma Indígena de Sinaloa un operativo electoral para apoyar al abanderado del PAN. Prandini se quedó vestido y alborotado esperando como las novias de rancho el afamado apoyo electoral de su amigo Mario López que lo haría ganar según él las elecciones.

Bien. En el sexenio de Malova la mutación de priistas a panistas se dio en un ambiente festivo. Después, antes de tres años, el cambio de estafeta se dio en sentido inverso y los “panistas tricolores” regresaron a su cuna de origen: el PRI. Únicamente algunos panistas que todavía se dicen puros conservaron el porte. Para los priistas jugar al camaleón político es parte de la tradicional escuela del engaño y chantaje.

Los priistas sinaloenses saben, pues, que el PRI una facción política o gubernamental de Estado, moleste a quien moleste y lo acepte quien lo acepte.

Entienden que quien manda en Sinaloa es el gobernador Quirino Ordaz Coppel por encima de la superficialidad de los análisis que pretenden hacer creer que hay mandatos transexenales. El poder es presupuesto, mando y manejo de estructuras policiales.

Comprenden que el poder involucra al actual portador de la banda presidencial, Enrique Peña Nieto, aunque en honor a la verdad y el realismo político saben que cualquier Presidente en su último año de mandato es siempre un moribundo político-histórico.

Por eso, los priistas están conscientes de que en la Asamblea Nacional del PRI más que “reformas” estatutarias o cantos de modernización el Presidente librará una lucha con los grupos internos para no perder su derecho a nombrar a su sucesor, en un ambiente en el que los leales son cada vez menos y los aprontados están por abandonar el barco o ya bajaron a tierra.

Para efectos publicitarios se maneja en el PRI que en su próxima Asamblea Nacional se aprobarán modificaciones a sus estatutos para legitimar lo que ya se ha registrado en algunos estados, municipios y distritos y municipios: postular candidatos sin militancia o sin arraigo popular, sin carrera partidista, ya sea por acuerdos o coaliciones

Las reformas a aprobarse serían “más profundas” pues implicarían abrir las posibilidades de postular en el 2018 a un externo o “extraño” como candidato a la presidencia de la República.

Las innovaciones obedecen al interés Presidencial de dejar heredero, pero corre el riesgo de que el priismo puro, tradicional, se imponga y mantenga los candados para evitar nombrar a un “colaborador” de Los Pinos sin antecedentes partidistas o a un ciudadano “orgánico”.

Paralelo o de la mano a los tiempos tricolores, y de cara a la sucesión presidencial, en honor a la verdad el PRI si requiere de importantes cambios no únicamente en los modos y formas de postular candidatos sino en el combate a la corrupción: por los latrocinios de cometidos por sus gobernadores, el PRI ha perdido bastiones históricos que nunca habían conocido la alternancia.

La corrupción es el flagelo que derrota al PRI en las urnas. En la  más reciente jornada electoral, el antes “invencibles” mantuvo por la mínima su enclave más importante, el Edomex, y está cerca de perder Coahuila en los tribunales, un estado que ha sido gobernado solo por el PRI

Por otra arista, por temor a perder más territorio y poder, otros priistas que se desplazan rumbo a la Asamblea Nacional del PRI se pronuncian por conservar, cuando menos hipotéticamente, la identidad del partido, se priorice el compromiso de un programa de gobierno inclusivo y se impulse la figura de los gobiernos de coalición, ante el agotamiento del actual modelo político

Pero la propuesta central, la parida en Los Pinos, apunta hacia una renovación inédita del PRI: abrir o cerrar la puerta a un candidato presidencial no militante, que permitiría al priismo reestructurarse de la mano de nuevos cuadros sin una trayectoria política al interior del partido.

Los priistas de Sinaloa están acostumbrados a todos. No se espantarán. Saben que en su partido todo puede suceder.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.