Amenaza de Joaquín Vega a este reportero; será responsable de cualquier agresión

Cuota Liga, fuerte sangría al ejido. Conagua, sin timón en Sinaloa

Recibí una clara amenaza de Joaquín Vega Acuña por la crítica de este espacio de información y análisis político.

Dijo que no sería él, sino que me buscarían alguien o algunos en su nombre, para silenciarme.

El político dice que ya no quiere saber nada de política. Sin embargo, se considera muy fuerte, tanto que, afirma, “Malova y Gerardo no pudieron hacerme nada”.

La política domina sus expresiones, pero no quiere ser criticado. Y amenaza a quien escribe de él sobre su paso por la vida pública, incluso como empresario del diarismo y del deporte profesional.

En vista de la amenaza que recibí por vía telefónica, públicamente lo hago responsable de cualquier ataque o atentado en mi contra o de algún miembro de mi familia.

Acallar una crítica periodística por vía extrema no borra la opinión pública formada, buena o mala, en torno de cualquier personaje político.

LA CUOTA LIGA ES UNA FORMA DE SANGRAR AL CAMPESINO y debe ser transparentada, en su cuantía y en su aplicación, además de ser objeto de una distribución equitativa entre los comités regionales, donde las carencias obligan a los líderes a prostituir las causas de los productores a manos de caciques locales, mientras la presidenta se autoriza alto sueldo y gastos sin control.

La base rural no recibe nada a cambio de esa gabela aplicada a las cosechas, de 2 puntos al millar, según ex dirigente, destinada supuestamente a sostener la organización de defensa del sector agrario, misión que en los hechos tiene en el abandono total.

La oficina recaudadora de Ana Cecilia Moreno Romero recibe decenas de millones de pesos al año de la producción en el campo, sin cumplir ninguna actividad tangible a favor de quienes pagan la cuantiosa suma de dinero que manejan discrecionalmente la presidenta cenecista y quienes la impusieron.

Este es el consenso del sector ejidal en crisis y que solamente en el discurso oficial vive una etapa de jauja. Tal vez lo sea, pero sólo para los líderes de la Liga de Comunidades Agrarias y su corte de políticos oportunistas que se apoderan de recursos y programas oficiales dirigidos al campo.

Por eso la CNC, nacional y estatal, está hundida en el descrédito, luego de haber sido plataforma política que hacía posible la consecución de cargos de elección popular, gubernaturas, senadurías, diputaciones federales y locales, alcaldías y regidurías.

En fechas recientes, el dirigente nacional de la Campesina, Manuel Cota, fue barrido en la elección de gobernador de Nayarit. En Sinaloa, el sector campesino priista dejó de figurar como semillero de candidatos priistas rentables.

En la Liga, la lideresa por consenso de no más de tres jefes políticos, explota temporalmente lo más que pueda la lluvia de beneficios que hace posible la Cuota Liga, que importa más de 20 millones de pesos sólo por concepto de la cosecha de maíz, en tanto sus amos deciden otro destino para la organización.

Moreno Romero no puede atreverse a desmentir lo que es evidente. La Cuota Liga no se justifica y no tiene argumentos para sostenerla.

No puede atreverse a tocar puntos oscuros como el reparto de ese dinero, cómo funciona el filtro de acopiadores al gobierno del estado, si hay “moches” en las oficinas hacendarias, si llegan fondos al comité nacional de la CNC y con base en qué diagnóstico transparente se fijan las prioridades financieras y sus conceptos.

Y no puede porque hace décadas, desde la época de Víctor Manuel Gandarilla Carrasco, en el sexenio de Francisco Labastida Ochoa, todas las decisiones sobre el destino de la Cuota Liga son facultad del dirigente en turno, discrecionalmente y sin réplica de sus secretarios, “maiceados” de manera puntual, al menos los más incondicionales.

CAÓTICA, ES EL CALIFICATIVO QUE MEJOR SE ACOMODA A LA UAIS.

El paro de labores dispuesto por el STASE, dejó en la Universidad Autónoma Intercultural una estela de mugre y destrozos que resultan de la pésima administración de la sedicente doctora María Guadalupe Ibarra Ceceña.

La funcionaria trata de pisotear hasta los reglamentos de trabajo y los derechos de los empleados, mientras que descarga recursos y privilegios en “asesores” adquiridos en la Ciudad de México mediante arreglos que no ha expuesto ante la comunidad universitaria.

El personal lo dice en todos los tonos y en todos los niveles de la institución: los capitalinos Pedro Solano y Gabriel Ceja son pésima influencia sobre Ibarra Ceceña y afectan la marcha de la casa de estudios. Ellos mueven la academia y su administración.

Los desencuentros propiciados por la rectora, dentro y fuera de la casa de estudios, son pésimo ejemplo para los indígenas de distintas regiones del país que llegan a la UAIS a formarse profesionalmente con las mejores bases de ética y responsabilidad.

Aun no se descarta una fuerte sacudida al gabinete de la UAIS, porque el secretario Jorge Villa Rivera agotó su paciencia esperando de la rectora una vuelta al orden institucional y con acato a la ley y a la junta ejecutiva de la institución.

CONAGUA NO FUNCIONA CON BURÓCRATAS, SIN PERFIL TÉCNICO, por ser simples recomendados políticos.

La dependencia vive una etapa de omisión de sus principales compromisos con las actividades productivas del campo y del manejo transporte del agua que no tiene precedentes.

El problema comienza en la cabeza de la Comisión Nacional del Agua, a cargo de un abogado, Roberto Ramírez de la Parra, cuyo mérito principal es ser amigo del presidente de la república, Enrique Peña Nieto.

El Organismo Cuenca Pacífico Norte es una réplica de lo que ocurre en la cúpula de la CONAGUA. José Antonio Quintero Contreras carece de perfil profesional para ocupar la dirección general de la dependencia con sede en Culiacán.

Está ahí como una concesión al senador Aarón Irizar López, quien antepuso sus intereses a los de Sinaloa al pedir la plaza como compensación política.

Las consecuencias están a la vista. Quintero Contreras no acaba de tomar el hilo de sus responsabilidades. Dejó de ser secretario técnico de la Comisión de Asuntos Hidráulicos del Senado, sin práctica y experiencia en los hechos de la actividad más importante del estado.

El Organismo de Cuenca es manejado a larga distancia, desde la Ciudad de México, porque Quintero Contreras tiene múltiples ocupaciones en la metrópoli y no se acomoda a los asuntos técnicos que debe atender.

Cuida más los intereses del senador que los problemas del agua. Esta actitud distante afecta a los módulos de riego, abandonados por CONAGUA ante las presiones políticas que pesan sobre el aprovechamiento del recurso natural más importante de Sinaloa. Esto ocasiona los desvíos del agua son incalculables y de alto costo.

Ya es hora que Quintero atienda los problemas regionales y deje de pensar como secretario de Irizar López.