Malova, reclamo de indulto y posiciones

Para defenderse, amenaza al PRI y busca nueva plataforma partidista   

El grupo explota el escenario de división priista previo a la asamblea

En estos días de encrucijada para Mario López Valdez y su equipo, prepara una ruta de escape, por si la necesitan.

Los momentos actuales de confusión en el país y en el estado, se acomodan a los planes de fuga del partido al que más sirvió políticamente durante su gobierno, el Revolucionario Institucional.

Esta semana de definiciones y acciones en el gobierno y en el Congreso empezó mal para la pasada administración y seguirá peor en los días por venir, sin descartar la defensa a ultranza del bloque de diputados al servicio del ex mandatario. 

La Secretaría de Transparencia y Rendición de Cuentas dio la voz de abordaje sobre el anterior gabinete para poner en claro responsabilidades por el manejo desaseado de las finanzas sometidas al análisis.

Malova busca blindaje partidista y, por ello, la presión de las Auditorías en su contra coincide con sus preparativos políticos que ha venido realizando para una mejor posición defensiva.

Contra las cuerdas, Malova opera políticamente en varias líneas con el fin de aprovechar el escenario nacional que se forma por la proximidad del proceso electoral concurrente.

Así pretende, incluso, “montarse” en la rebelión que está gestándose en el PRI, en demanda de una elección democrática de candidato presidencial, es decir, “mocharle el dedo” al presidente Enrique Peña Nieto.

El esfuerzo es desesperado para conseguir indulto e inmunidad a cambio de favores políticos, pidiendo que un procedimiento judicial, sin importar la red de implicaciones, que no incluya a la gente más cercana al exobernador.

De momento, el más comprometido es el ex secretario de Administración y Finanzas, por el enredo de cuentas bancarias y movimientos francamente oscuros con dinero propio del gobierno y de la federación. 

Por su afán de supervivencia, en plena marea de acusaciones en su contra, el movimiento malovista es efervescente. Aunque trata de ser subterráneo, se observa que el contra-ataque político se propone explotar las fisuras nacionales del partido y reclamar una autorización definitiva de indulto, además de -el colmo- una cuota de candidaturas a cambio de no apoyar otro partido.

¿De la mano o no del padre político?

No se sabe si actúa con asesoría del “padre político” o si es por iniciativa personal, con la malicia acumulada en su carrera, pero es un hecho que López Valdez se mueve como si esperara lo peor: una embestida contra él y su gabinete en entredicho, o sólo contra algunos de sus colaboradores. Nueve son los que están en averiguaciones, según Transparencia y Rendición de Cuentas.

Su lenguaje corporal dice que exige indulto para todos y que su fin es ponerlos a salvo de un ajuste de cuentas por el manejo desaseado de recursos públicos.

Las recientes declaraciones de Guadalupe Yan Rubio confirman lo que aquí hemos sostenido: que el endeudamiento desorbitado y el desaseo en el manejo de los recursos implica necesariamente un alto nivel de corrupción. 

En semejante contexto, la historia del chantaje de 2010 está en proceso de repetirse, “en el mismo lugar y con la misma gente”, que ya tuvo éxito en el histórico desprendimiento del Partido Revolucionario Institucional, pero esta vez presionando sobre la cercana elección presidencial, además de exigir oportunidades para llegar al Congreso de la Unión, alcaldías en el norte y la cuota de por lo menos cinco diputaciones locales. Si no hubo medida con el dinero, tampoco lo hay para pedir poder.

Al tiempo que se demoraba el veredicto en el Congreso del Estado sobre las oscuras y cuestionables cuentas públicas, que derivaron en un endeudamiento escandaloso que frena todas las expectativas de inversión y desarrollo, persiste la irritación ciudadana por la tendencia encaminada a un pacto convenenciero entre la pasada y la actual administración estatal.  

Sin liderazgos partidistas firmes y expertos, conducido a control remoto desde el gobierno federal, el PRI no sabe cómo sortear la tempestad que tiene encima y que crece con la presión política del malovismo, dentro y fuera del legislativo local, a fin de librar el tramo de riesgo de una acción de las Auditorías superiores, de la federación y del estado.

En el presente reacomodo de fuerzas políticas en el país en el camino hacia el proceso electoral del 2018, el grupo de Mario López Valdez sondea posibilidades en partidos de oposición, PAN, PRD y MORENA, para una eventual alianza en Sinaloa contra el PRI otra vez, si los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Quirino Ordaz Coppel no cancelan definitivamente toda acción judicial contra altos funcionarios del pasado régimen.

En círculos priistas y cercanos al ex gobernador, se comentan los contactos que ha realizado Malova y Gerardo Vargas Landeros con los partidos que podrían estar interesados en cobijar a las filas del anterior mandatario sinaloense, si éste demanda un blindaje político que no encuentre en el tricolor.

El ex secretario General de Gobierno no quiso profundizar en el tema, pero negó que hayan abierto una relación política con López Obrador para discutir las bases de una incorporación del malovismo a las filas de MORENA.

La acción política está en marcha, a pesar de la declaración de Vargas Landeros, como lo demuestran hechos concretos de acercamiento con la sociedad, en lo personal y a través de las redes sociales. 

AMLO ha mostrado un rechazo a todo lo que proceda de la marca Malova.

Pan y Morena, no son accesibles a Malova

El Partido de Acción Nacional y el Movimiento de Regeneración Nacional, tienen distintos motivos para no ser accesibles al reclutamiento del malovismo en Sinaloa.

En el PAN tienen la herida abierta que les causó en su imagen política la alianza que impuso en 2010 el presidente Felipe Calderón Hinojosa para apoyar a su “guarura” en aquel histórico evento en San Lázaro en 2006, cuando el michoacano tomó el poder en un ríspido acto oficial.

El desplome del capital político del PAN en Sinaloa por aquella forzada coalición, ha sido una factura que los azules no terminan de pagar y difícilmente aceptarían repetir el tropiezo con la misma piedra. 

Aquella no fue una alianza para gobernar juntos, sino un régimen de Malova que benefició a unos cuantos panistas corruptos incrustados en el gabinete y en el Congreso local, con grandes canonjías que provocaron el hartazgo social que hasta esta semana sigue esperando el veredicto y el castigo que merecen los latrocinios cometidos.

En MORENA, Andrés Manuel López Obrador ha sido un severo crítico del gobierno de Mario López Valdez, a quien considera parte de la “mafia en el poder” que se propone vencer en los comicios del año próximo.

Los antecedentes no ofrecen expectativas de una reconciliación, porque López Obrador puede encontrar en la entidad otras alianzas de mayor empaque y de mejores resultados.

PRI, PRD (o PAIS), los caminos posibles para malovistas   

Cerradas las puertas de los partidos nacionales al ofrecimiento del grupo, la única opción viable es la permanencia en el PRI, pero dentro de la resistencia, no para conseguir posiciones, sino para estar en posibilidades de atrincherarse contra cualquier acción de la justicia, considerándose víctimas de una persecución política.

El protagonismo político de Malova busca tener expresión y posiciones en campañas, advierten miembros del grupo. Consideran que son rentables, tanto o más que la membresía que muestra la generación quirinista.

Esta postura encamina a los dos bloques a una áspera lucha soterrada en el partido, que subirá de intensidad a medida que se aproxime el proceso interno para la selección de candidatos.

La actitud tibia y sin definición del CEN y CDE del PRI, alientan las ambiciones de los integrantes de la cúpula malovista.

Al tiempo que tratan de afianzar posiciones dentro del tricolor, tienden puentes hacia el único partido opositor cautivo para ellos, el de la Revolución Democrática, a pesar de que poco puede ofrecerles, menos aún que en 2010, porque el sol azteca carece de liderazgos genuinos y de sustento por la pérdida de la mayoría de sus bases.

El recién formado PAIS, que pretende ser amalgama de candidatos independiente, para construir una plataforma esencialmente malovista. Con una representación endeble, Serapio Vargas Ramírez, nunca una figura de relevancia estatal, en posición más bien de prestanombres, parece prestarse a otros intereses políticos que pueden necesitar unas siglas, porque ya no exista nada más de donde sostenerse. 

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