La caída de Malova y la debacle del PAN

Salen a relucir cuentas mochas y desvíos y presentan primeras denuncias

Mezcle usted un falso beato con un apóstata y una vigilante de la veladora perpetua; agite la coctelera y tendrá un Tartufo. Si somete a Tartufo a una cirugía de vientre, descubrirá el feto de un priista que todos los panistas llevan dentro.

Hoy, los panistas sinaloenses no quieren reconocer la paternidad del triunfo de Mario López Valdez en 2010 y se convierten en delatores de su creatura, puesta “levemente” en tesitura penal por actos de corrupción que cada día se documentan con estricto rigor contable.

No son pocos ni muchos los panistas malovistas que ahora gritan ser su enemigo y que lo acusan de corrupto, cuando abrevaron agua del mismo manantial y comieron en el mismo plato.

“Mi padrino”, “mi jefe”, “mi padre”, “mi manager”, le repetían, inclinando la rodilla y la cerviz en señal de adoración.

Pero es cosa de refrescarles la memoria a esos convenientemente olvidadizos azules que se dicen opositores de Malova y que para salvarse de la “hoguera popular” exigen que sobre el caiga el brazo de la justicia.

Veamos pues: Todavía en su condición de senador priista, desde principios de enero de 2010 Malova tuvo varias encerronas en las suites del hotel Sheraton Alameda de la Ciudad de México con el jefe nacional del PAN, César Nava Vázquez, para discutir las condiciones de su candidatura al gobierno de Sinaloa.

¿Quién es César Nava Vázquez? Moreliano, paisano de Felipe Calderón Hinojosa, quien lo hizo su secretario particular. Pero Nava Vázquez había pasado por Petróleos Mexicanos, paraestatal de la que fue director jurídico. Después, mayo de 2013, Pemex introdujo una denuncia en su contra en cortes de los Estados Unidos por haber bloqueado la cobranza de un cheque por 102 millones de dólares (más de dos mil millones de pesos al tipo de cambio actual), generando un quebranto financiero a la empresa.

El panista sinaloense Rafael Morgan Ríos no está tan desinformado, así sea indirectamente, de ese litigio: Fue titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP) por cuya lavadora pasaron cientos de expedientes de funcionarios públicos federales de Fox y Calderón, implicados en actos de corrupción.

Para que se borrara toda huella de esos historiales, Calderón decretó la clausura de esa secretaría un mes antes de ser echado de Los Pinos.

Se cita esa referencia, sólo para confirmar que el PAN (en su etapa siamesa PRIAN), fundó su propia escuela de rateros.

Insistimos, pues, en que el panista César Nava Vázquez planchó la candidatura de López Valdez y le levantó el brazo triunfante en julio de 2010. Para entonces ya Malova sabía qué posiciones para el PAN y el PRD había comprometido en su administración en la concertación de la alianza electoral.

Bien. El PAN y el PRD impulsaron la candidatura de Mario López Valdez. De ellos es aquel triunfo y de ellos es el fracaso de su administración. Quienes lo apoyaron en su precampaña en el 2009 y en su campaña en el 2010 y gobernador o cogobernaron con él son responsables o corresponsables del estado de desastre en que dejó Sinaloa.

Imposible escapar del juicio popular. Imposible borrar la historia política-electoral de Sinaloa.

De Malova se desprendieron, después de sus primeros tres años de gobierno, algunos panistas, no todos, por no ser incluidos en candidaturas a diputados locales o alcaldías, por no cumplirles sus osados caprichos o bien sacarlos de los negocios gubernamentales.

Otros marcaron distancia en el 2014 o el 2015 porque no los tomó en cuenta ni los consideró como viables a la candidatura al gobierno de Sinaloa. En esos años Malova tendía sus redes tratando de pescar “peces gordos” del PRI que le garantizaran su permanencia en el escenario político estatal y nacional.

Con esos desprendimientos y con el control de “una mayoría panista” del PAN Malova arribó a las elecciones del 2016 otorgándole el apoyo a algunos panistas para que llegaran al Congreso Local (Juan Pablo Yamuni es uno de ellos) y a varios priistas, que en el 2010 renegaron del PRI, para convertirlos en diputados locales.

En el 2010, entonces, quienes vendieron a Malova como el salvador de Sinaloa fueron los panistas. Quienes se lanzaron furibundamente contra las figuras del PRI fueron panistas y perredistas. De ellos fue la victoria. Es hora de pagar los costos del mal gobierno de su creatura. De su candidato y pésimo gobernador.

No funciona el agresivo y destemplado desprendimiento. Nadie lo cree. Los panistas que se desgañitan gritando fulano de tal protege o protegió a Malova escupen su propia saliva hacia el cielo; semejan al ladrón que grita “¡allá va el ladrón!” para desviar la atención y la acción de la justicia.

La estrategia de “Poncio Pilatos” no es la más adecuada. Tampoco culpar a otros de los males que ocasionó el PAN y el PRD a Sinaloa por una mala decisión política.

La caída de Malova es la caída del PAN y del PRD. La debacle. En su ceguera de culpar a otros del pésimo gobierno de Sinaloa los actores del PAN –principalmente ellos-, más los que comían en la mesa de gobierno, no perciben que se practican el harakiri político.

Sí, ahora que López Valdez siente la lumbre en los aparejos, sus evasivos correligionarios en el gobierno se suman al linchamiento del huidizo ex gobernador. Los panistas atacan a quien vendieron en el 2010 como el mesías, el hombre, el líder, al candidato y luego gobernador, que acabaría con la violencia, la hambruna, el desempleo y otros males corrosivos.

La gente de Malova, algunos panistas y perredistas, incluyendo a priistas, parecen estar en la picota. Con un dedo, no con un pié en la cárcel. Los culpan de algunos desfalcos, en quejas y denuncias, que bien podrían salvar o brincar con el endeble sistema de justicia penal, regresando cobre por el oro sustraído.

La Secretaría de Transparencia y Rendición de Cuentas, a cargo de María Guadalupe Yan Rubio, está sacando a balcón parte de la  ropa sucia de la gestión 2011-2016. Solo una parte.

Otros ropajes percudidos permanece en el ropero, son prendas pestilente cuyos fétidos olores alcanzan a quienes gobernaron con él del 2011 al 2013, etapa en que se endeudó hasta las cachas a Sinaloa con megacréditos y créditos “cupón cero” otros préstamos obtenidos en lo obscurito.

A 2016 nos remitimos: Sólo en el primer semestre revisado, se está documentando contablemente un boquete por dos mil 164 millones de pesos detectado en las cuentas de birlibirloque del último tramo del sexenio.

Los hallazgos en la compulsa revelan una burda y fallida “ingeniería financiera”: Desvío de partidas presupuestales, pago de facturas falsas, contratos a proveedores inhabilitados por dependencias de la Federación, pago de servicios no contratados previamente, libramientos a empresas inexistentes, retención de cuotas a trabajadores, sin haberlos enterados a Tesorería, etcétera.

Las pesquisas fiscalizadoras recorren un opaco camino que cruza por la secretaría federal de la Función Pública y el Sistema de Administración Tributaria. El dato más indicativo en el oscuro túnel: El manejo de recursos públicos mediante el uso de 841 cuentas de cheques.

Cuando la normatividad establecida por las leyes de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios y General de Contabilidad Gubernamental recomiendan simplificar y centralizar la operación bancaria de los recursos públicos, ¿qué finalidad tendría dispersar en tantas chequeras la gestión financiera, si no ocultar emisión y recepción de esos dineros de los contribuyentes que, de otro lado, el Congreso del Estado etiqueta desde la aprobación misma del Presupuesto de Egresos anual?

Estamos hablando sólo del primer semestre de 2016, falta el segundo que correspondió también al Año de Hidalgo.

Así también por considerar que existen elementos constituíbles de delito, la Auditoría Superior del Estado presentó seis denuncias de hechos ante la Fiscalía General del Estado y solicitudes de procedimientos de responsabilidad administrativas sancionatorias, los cuales implican más de 23 de millones de pesos, en las secretarías de Salud y Turismo.

La ASE presentó siete hechos más por ejercicios fiscales anteriores en la Secretaría de Obras Públicas, el Fideicomiso de Fomento Agropecuario del Estado de Sinaloa, y algunos municipios, los cuales representan en conjunto más de 252 millones de pesos.

La titular de la ASE, Emma Félix Rivera, dijo que en las auditorías de cumplimiento financiero se encontraron mil 487 resultados más en el segundo semestre de 2016 en comparación que en el mismo periodo de 2015, con un total de 6 mil 129 resultados, de los cuales el 50 por ciento representan observaciones, lo que equivale más del doble del ejercicio anterior.

De la auditoría del segundo semestre de 2016, mencionó, se solicitaron por parte de ASE 111 aclaraciones contra 13 del periodo anterior, más mil 927 promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria y se formularon 656 pliegos de observaciones.

Reveló que se encontraron  problemas en las finanzas de algunos municipios por pasivos de corto plazo sin fuente de pago, retenciones no enteradas, pagos a proveedores y contratistas en áreas de obra pública, falta de liquidez, entre otros.

Los panistas que gobernaron o cogobernaron con López Valdez, primero trataron de engorrar los dictámenes en la legislatura estatal sobre las cuentas públicas, una de ella, la del primer semestre vetada en una primera instancia por el diputado del PAS, Víctor Antonio Corrales Burgueño y el diputado del PAN, Zenén Xóchihua Enciso, que se cobraba así una afrenta de Malova.

Es rigurosamente probable que en el transcurso de las indagaciones de contraloría se descubra que algunos panistas sinaloenses en el Congreso operaron al estilo azul que implantaron en la Legislatura de San Luis Potosí diputados y alcaldes panistas, que instituyeron el moche para intentar “limpiar” las cuentas públicas de los responsables en activo de la gestión administrativa. El PAN dispuso la expulsión de esos militantes.

Una golondrina no hace verano, pero ya que el PAN mantiene la bandera de la corrupción contra otros partidos, el PRI concretamente, el portaestandarte nacional, Ricardo Anaya Cortés  debe ser congruente con el himno que siguen entonando los panistas en sus grandes eventos: ¡Los tiranos temblarán/ al oír nuestro clamor: Una Patria generosa/ y una vida con honor! Qué bonito suena.

Cuando Tartufo fue sorprendido en acosos adulterinos, al mismo Dios le reclamó no reconocerle los servicios prestados al altísimo. Los panistas sinaloenses no llegarán a tanto, seguramente, pero deben dejar que la justicia fiscalizadora haga su tarea, si es que, de veras, se sienten libres de culpa.

Mucho le agradecerían los sinaloenses a los panistas si dejaran de culpar a otros de su desgracia, cuando menos no se mirarían tan ridículos..

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.