GELOVA, figura siniestra para el gabinete, influyó en ISIFE y CEAPAS

Un lado oscuro de la administración de Mario López Valdez, que ningún funcionario se atrevió a cuestionar en los seis años pasados, es el papel protagónico de los varios hermanos del gobernador del estado, principalmente de Genaro, señalado por los colaboradores como un sujeto que trataba despóticamente a todos los servidores público, de secretarios a simples auxiliares y porteros.

Como intervino en obras públicas, sobre todo en las realizadas por el Instituto de Servicios de Infraestructura Federal Educativa (ISIFE), y las obras del Consejo Estatal de Agua Potable y Alcantarillado de Sinaloa (CEAPAS), el hermano incómodo de Malova fue decisivo en la asignación de contratos y en los manejos de esos recursos.

Genaro López Valdez era el “top one” de la prepotencia. Tenía amenazados a los directores con graves consecuencias y castigos si no le contestaban inmediatamente las llamadas por el celular. Era la forma de asegurarse la “disciplina” de los funcionarios ante las consignas y caprichos de GELOVA.

Este pesado e intratable capataz del anterior gabinete persistió en su actitud agresiva y grosera hasta el final del sexenio, por obvia complacencia del ejecutivo, con absoluta falta de respeto para los miembros de su más cercano equipo de trabajo.

El director del ISIFE, Bernardino Antelo Vilches, y el secretario de Desarrollo Social, Juan Ernesto Millán Pietsch, debieron plegarse a las consignas de GELOVA, más que a las instrucciones del gobernador y a las licitaciones y procedimientos a que debe sujetarse la obra pública.

GELOVA hizo lo que quiso en Sinaloa durante el negro periodo sexenal de MALOVA.

En el enredo de la pasada administración, Gerardo está blindado por su hermano y Antelo Vilches confía en que la condición de ISIFE, como una de las entidades más apartadas de la legalidad, sea defendida por su hijo, el diputado federal Bernardino Antelo Esper, quien ya ha dado muestras de que la violación de la norma no es su preocupación, como lo demostró en un caso reciente, al justificar el gasto de un recurso de la Cámara de Diputados para labor social de cada diputado en su distrito.

Antelo se asoció con la también legisladora federal Gloria Himelda Félix Niebla, otra legisladora malovista, para ofrecer operaciones de cataratas a personas de escasos recursos. Al menos en el informe del junior impuesto por MALOVA en la curul, se dijo que habían gastado 6 millones de pesos. Sin embargo, los doctores denunciaron que la suya fue una acción gratuita, verdadera labor social, no como la tramposa jornada médica de dichos diputados.

DOS RAZONES PARA REMOVER A HÉCTOR RAÚL GARCÍA FOX, quien llegó al frente del Centro SCT en Sinaloa por su relación en estudios profesionales de derecho con Enrique Peña Nieto y Luis Enrique Miranda Nava. De acuerdo con la importancia de ese doble contacto, pero esto quiere decir también que el ahomense carece de perfil técnico para el cargo que ocupa.

En Sinaloa, con García Fox se repite el nefasto caso del delegado de Comunicaciones y Transportes en Morelos, ya expulsado y sujeto a investigación, por el trágico hundimiento de un tramo del paso exprés de la autopista México-Acapulco, sin atender las advertencias que por diversos medios llegaron a la SCT.

Un delegado sin conocimiento de la calidad de una obra carretera, que sólo está ahí por recomendaciones, expone a terceras personas a desgracias como la ocurrida en Cuernavaca.

Y debe ser un precedente para Peña Nieto y el secretario Gerardo Ruiz Esparza, para ser más responsables en el nombramiento de delegados de la SCT.

Por muy cuate que sea del presidente de la República, llévense a García Fox al lado de Miranda Nava y si es posible, hasta a Los Pinos, pero instalen en la delegación Sinaloa a un profesional preparado.

Además, García Fox ha dado muestras que como representante de esa dependencia es un buen anfitrión en comilonas con sus amigos, lo que se le da muy bien.

Ojalá que no esperen a que se ahogue otro niño para tapar el pozo y escuchar al secretario insensible que se defiende de sus errores autocalificándose como “buen servidor público”, sin mencionar lo bien que le ha cobrado a México por sus servicios. Que no se rasgue el pecho don Gerardo, conocedor de excelencia de lo que deben ser los “moches” en obras de gran costo.

En Morelos, dijo Ruiz Esparza, el gobernador del estado impuso al delegado de Comunicaciones y Transportes. Ya lo desmintió el mandatario Graco Ramírez. En Sinaloa, Miranda Nava sugirió al presidente acomodar al ex compañero de salón.

Las consecuencias han provocado un escándalo nacional, otra pieza que se mueve en el ábaco en que se lleva la cuenta de las corruptelas del régimen.

Y todo, por hacer obras de mala calidad y encargar la supervisión a ignorantes en la materia. Los nombramientos por amiguismo abundan. Ya verán.

MARIO ZAMORA GASTÉLUM, EL PRIISTA MÁS ACTIVO en busca de la primera posición en la fórmula de candidatos al Senado, expone más que ningún otro aspirante de su partido las incongruencias entre la transparencia que declara como premisa en los créditos de la Financiera de Desarrollo Social y lo que ocurre en realidad con esos recursos.

Nada diferente a lo que muestra el pasado político del director de ese organismo financiero federal.

Es conveniente para la Secretaría de la Función Pública y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, revisar lo que ocurre con los recursos que derrama la Financiera en el sector agrícola, a fondo perdido, con el fin de constatar si se beneficia a campesinos esforzados y con proyecto de superación o si favorecen a los amigos y parientes del director general, Mario Zamora, y del delegado en Sinaloa, Ramón Barajas.

En la lista de esos favorecidos de excepción seguramente encontrarán a Patricio Galaviz, concuño de Zamora, “hoyo negro” donde se han esfumado millones de pesos que en realidad se perdieron en unos cuantos influyentes.

Los antecedentes del pupilo de José Antonio Meade Kuribreña dicen que la opacidad es una constante en su trayectoria.

Están los hechos que ocurrieron cuando Zamora fue diputado local presidente de la Comisión de Hacienda en el sexenio de su protector, Jesús Aguilar Padilla. El entonces gobernador del estado dispuso que el director de Fiscalización, Ricardo Fuentes Milán, apoyara con recursos incautados por la dependencia la campaña de Mario Zamora por la presidencia municipal de Ahome.

Fuentes Milán fue al final una de las pocas figuras del sexenio aguilarista acusadas de peculado por el régimen de Mario López Valdez.

Que hayan procedido así contra su apoyo político en Fiscalización, engendró el deseo de venganza que aun alienta el director de la Financiera rural contra el malovismo. Pero tampoco muestra argumentos para alegar en apoyo a su ambición de ser senador, como trampolín para después pugnar por la candidatura al gobierno del estado.

Primero a limpiar el manejo de los créditos al campo para tener voz completa al prometer honestidad y repudiar a la corrupción.