El ogro filantrópico ha enloquecido

Aunque la teoría nos ofrece máximas universales sobre estructura, reglas y funciones del Estado, las idiosincrasias vernáculas hacen sus peculiares lecturas de la política y pervierten y convierten la aspiración democrática en obsceno ejercicio que se atora en la búsqueda y manipulación del voto para suplantar o usurpar la voluntad popular.

Por supuesto, no pretendemos con esos dichos descubrir el hilo negro, pero destejerlo nos puede aproximar a una explicación de lo que sucede en México con el sistema de partidos, el régimen electoral y lo que, en buena democracia, debe entenderse como lucha de los contrarios.

Con insidiosa intencionalidad, desde hace por lo menos diez años en esferas de Inteligencia de los Estados Unidos se ha venido implantando la hipótesis de que el mexicano es un Estado fallido. Ergo: Debe aplicarse en México una purga de caballo. El facultativo, sin embargo, no está en condiciones de dar recetas, postrado como está en su propia cama hospitalaria.

Al son del embajador estadunidense Carlos Pascual, sedicente experto en Estados fallidos, los priistas asestaron ese diagnóstico a los gobiernos del PAN. De vuelta a Los Pinos el PRI, los panistas, en la pugna por la presidencia de la República, le reviran al peñismo, como en la vieja comedia española, “imposible la has dejado para vos y para mí”.

Es cosa de saber quién está dentro y quién fuera del poder. En una de sus obras más citadas, El ogro filantrópico, Octavio Paz exponía la tragedia política mexicana, hace décadas, a la luz de una reflexión general:

Los liberales piensan que la sola libre empresa (ahora se dice el mercado) favorecería la supremacía de la sociedad civil; los marxistas que, con el triunfo del Socialismo, sería innecesaria la existencia del Estado.

El Estado del siglo XX, afirma Paz, se ha revelado como una fuerza más poderosa que la de los antiguos imperios y como un amo “más terrible que los viejos tiranos y déspotas”. Hasta ahí el Premio Nobel de Literatura.

Ni con toda la fuerza del Estado enderezan el barco

En lo que va de la era neoliberal, los tecnócratas mexicanos -que ni a exégetas de la democracia se acercan-, han proclamado el monopolio legítimo de la fuerza del Estado. La falacia salta hecha astillas: Por Estado se asume el grupo dominante que ha perpetrado dos usurpaciones del poder presidencial; la de Carlos Salinas de Gortari y la de Felipe Calderón.

De la Alianza estratégica Salinas-PAN, al Pacto por México Peña-PRI-PAN-PRD y fauna de acompañamiento, la administración pública ha devenido botín de cleptómanos y, la gestión de la democracia “representativa”, en potestad exclusiva de una partidocracia corrupta.

Entre la Gran Reforma Política 1977-1978 y la simulación de “reforma” del peñismo, el arbitraje electoral en su operación administrativa y en su instancia jurisdiccional, ambas funciones del Estado, ha caído en el peor descrédito desde que en los años cuarenta se pretendió la primera legislación electoral reputada de moderna; y en una falta de confianza más disolvente que la que caracterizó la antigua Comisión Federal Electoral (CFE), liquidada después de “la caída del sistema” de cómputo en julio de 1988.

En la hora de la ruptura con el viejo Estado posrevolucionario para dar vía franca al Estado neoliberal, José López Portillo expresó una profecía: México se encamina a convertirse en un país de cínicos.

Casi cuatro décadas después, no es el Estado, visto como abstracción, el que se encuentra en crisis; es el grupo dominante usurpador el que ha sido puesto en crisis por el rapaz e insaciable apetito crematístico de sus facciones pandilleras, que no encuentran cómo apropiarse para su exclusivo usufructo de lo que queda del patrimonio colectivo, con una renta nacional hipotecada para el próximo medio siglo.

México está catalogado ahora mismo como uno de los tres países más peligrosos del mundo para vivir; en lo que va del sexenio, México ha caído casi 30 puntos en la percepción de la corrupción pública, sin llegarse aún a ponerse en marcha del Sistema Nacional Anticorrupción; entre los países parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México aparece en los últimos lugares en competitividad, distribución del ingreso nacional, pobreza y miseria.

Para lo que sirve el artículo 39 de la Constitución

Es ese estado de cosas a cuyo cambio se resiste el grupo dominante que controla las estructuras de gobierno en los tres Poderes de la Unión, las correspondientes en las 32 entidades federativas y la gestión del gasto público; la partidocracia y los órganos de arbitraje electoral.

Resulta obvio que cualquier posibilidad de cambio de régimen político, a tenor con el texto del artículo 39 constitucional, tienen su primer obstáculo en los órganos de arbitraje electoral.

Esa grosera resistencia se exhibe en el espectáculo grotesco que ofrecen hoy los consejeros y magistrados federales en el sucio escenario posterior a las elecciones del 4 de junio, particularmente en los estados de México y Coahuila.

En especial en esos estados, dichos funcionarios están de rodillas ante los dirigentes del PRI y del PAN, Enrique Ochoa Reza y Ricardo Anaya Cortés, respectivamente, que han desplazado a sus representantes formales ante los órganos de fiscalización, para torcerle el brazo a los pusilánimes (o directamente interesados) consejeros que, como en las cámaras legislativas, se han constituido en “bancadas” defensoras de los intereses de esas formaciones políticas, según la factura de sus nombramientos.

Cuando adelantamos estas notas, el Consejo General del INE está enfangado en la revisión de los dictámenes de fiscalización que revelan el rebase de los topes de gasto de campaña de la mayoría de los candidatos a gobernador; no sólo los que se dicen triunfantes, sino aun los perdedores.

Claudia Ruiz Massieu y su papel en la ópera bufa

Para la ópera bufa es el citatorio que el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) remitió a la secretaria general del CEN del PRI, Claudia Ruiz Massieu y a la dirigente estatal del partido, Alejandra del Moral, acusadas por el colectivo Mujeres de Hierro de incurrir en violencia política en agravio de la candidata de Morena, Delfina Gómez Álvarez.

Celosos de la legalidad, no faltaba más, los consejeros del IEEM han sobrepuesto, a las evidencias del agravio, “la garantía de audiencia” a las imputadas. Se puede dar por descontada su exoneración.

En el sainete del INE, ha sido puesto a flote el nepotismo de uno de los fiscalizadores, Eduardo Gurza, vinculado con el candidato priista dado como triunfador en el Estado de México, Alfredo del Mazo Maza.

Viejo lobo de mar en asuntos electorales, recientemente Jorge Alcocer (de la agencia de investigación y análisis Voz y voto) ha revelado que al priista Ochoa Reza le asesoran el ex concejero electoral del IFE, Marco Gómez y un abogado de Televisa. A Anaya Cortés, la ex magistrada del TEPJF Claudia Pastor. Así está el redondeo electoral en estos aciagos días.

Escribe Jorge Alcocer: “La opacidad rodea al INE; es producto de la reforma de 2014, mal hecha y peor instrumentada. Es el resultado de traer a la Ciudad de México los pleitos electorales que ocurren casi siempre, y en todos lados”.

¿Querían un cuarto poder, el electoral? Ahí lo tienen, brillando con toda su fetidez.

Ochoa Reza duerme con el enemigo

Ochoa Reza cabildea en el INE por el mexiquense Del Mazo Maza y el coahuilense Guillermo Riquelme, pero en su afán descuida su retaguardia. Está durmiendo con el enemigo.

En la perspectiva de la 22 Asamblea Nacional del PRI, la ex secretaria general del CEN tricolor, Ivonne Ortega, que puja ya por la candidatura presidencial, le sacó cuentas a Enrique Peña Nieto: De 2012 a 2017 ha hecho perder al PRI casi cinco millones de votos.

La hasta hace poco secretaria de Cultura del CEN del PRI, Beatriz Pagés Rebollar, exigió punto final a los amigos, socios, compadre o cómplice como depositarios de las candidaturas priistas.

El representante de la Corriente Crítica interna, Gerardo Rentería le avisó a Ochoa Reza, por si no se ha dado cuenta, que “el PRI no es solo el Grupo Atlacomulco y el Grupo Hidalgo (Miguel Ángel Osorio Chong) o los grupúsculos que han puesto al PRI al borde de la ruptura histórica”.

El diputado federal, José Encarnación Alfaro, que habla por la Alianza Generacional, le repitió a Ochoa Reza lo que denunció recientemente Manlio Fabio Beltrones, en el sentido de que los corruptos usan al PRI como taxi en el que viajan delincuentes para alzarse con puestos públicos.

Esa camada se convocó el sábado 15 pasado. En otras madrigueras conspiran otras facciones de la vieja guardia (Roberto Madrazo Pintado, José Murat Casab, Ulises Ruiz Ortiz, etcétera) que, “sobre su cadáver”, dicen, se reformarán los estatutos que impiden a aspirantes a la candidatura presidencial lograrla si no han cumplido con el requisito de haber pasado previamente por un puesto de elección popular.

Campeche, ¿puerto de embarque de neotecnócratas?

Al estilo de los ex caciques del SNTE, Carlos Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo, que convocaban a asambleas ambulantes del sindicato para ponerlas lejos del alcance de la CNTE, Ochoa Reza pretende aislar la Mesa de Estatutos remitiéndola a la lejana Ciudad de Campeche, mandando de paso una señal: El anfitrión de esa mesa será el gobernador Alejandro Cárdenas Moreno, casualmente, el priista ya encarrerado para suplir el filósofo economista en la dirección nacional del partido.

Los enanos, pues, le están creciendo a los tocayos Enrique, Ochoa Reza y Peña Nieto.

El mismo fenómeno biológico está tocando las puertas a Ricardo Anaya Cortés: Hasta el ex secretario de Vicente Fox. Luis Ernesto Derbez ha salido de su escondite, donde ha estado agazapado mucho tiempo, solicitando la oportunidad de contender por la candidatura presidencial azul; mientras que “el verdadero amigo de Fox”, Lino Korrodi se acaramela con Andrés Manuel López Obrador.

A la patética Alejandra Barrales no le va mejor: Uno de los activos más respetables de las tribus amarillas, doña Ifigenia Martínez ha salido al paso a la iniciativa del Frente Amplio “Democrático”. No puede aliarse el PRD con sus adversarios históricos: Las derechas, advierte la cofundadora del partido.

El colmo, la senadora michocana perredista, Iris Vianey Mendoza se va a casar en septiembre. Parece preparar para esa noche su Grito de Independencia. No quiere testigos o padrinos amarillos: Prefiere a los priistas secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; al gobernador de Hidalgo, Omar Fayad y al procurador general de la República, Raúl Cervantes. ¡Qué tal

Y la cereza en el pastel: Ahora resulta que la linchada ex candidata por Morena a presidenta municipal a las Choapas, Veracruz, Eva Cadena, usada por el panista gobernador veracruzano Miguel Ángel Yunes Linares para simular colectas financieras “para López Obrador”, esta siendo exonerada hasta por los consejeros del INE.

De lengua me como un plato

México, ¿Estado fallido? No, el grupo dominante hace aguas por todos los costados, como el paso exprés de la Autopista del Sol. En todo caso, es el gobierno el que está en crisis.

Por ventura, el piloto se anticipa y anuncia oportunidades para que los actores de 2018 “tengan espacios de debate para proyectar sus ideas y la visión que tienen para el país del futuro”. De lengua me como un plato. Es cuanto.