Del gabinete estatal espían a Quirino Ordaz y filtran información

¿Quién espía al gobernador Quirino Ordaz Coppel y a sus más cercanos colaboradores? No es la pregunta de los 64 mil pesos, sustraída de aquel programa de televisión conducido por Pedro Ferriz Santacruz, que estuvo al aire en la década de los 70’s.

Don Pedro también fue el creador de “Un mundo nos vigila”, en el que expuso la presencia de ovnis en nuestro país.

Pues bien. Quince días atrás, en los círculos periodísticos, trascendieron los nombres de los personajes de “desecho político” que serán sometidos a juicio por las instancias de gobierno, vía la Auditoría Superior del Estado/Fiscalía General y la Procuraduría General de la República.

Son personajes del régimen malovista cuyos actos de corrupción son profundos y lacerantes y que pese a que abogaron por ellos “porque hay peces más gordos que se convirtieron en millonarios”, tendrán que desfilar obligadamente por los tribunales.

Sus declaraciones obviamente podrían conducir a otros ex funcionarios inmersos en el rapiñaje del pasado sexenio, cuidando no tocar a los “grandes negociadores” que facilitaron una transición “tersa” de un gobierno del PAN-PRD al del PRI, en el que se incluye a Mario López Valdez.

La carpeta que se hizo circular quince días atrás entre “los amigos” contiene los nombres de los futuros enjuiciados empezando con la indagatoria contra Ernesto Echavarría Aispuro, de Salud, y termina con Juan Nicasio Guerra Ochoa, quien estuvo al frente de la secretará estatal de agricultura. Son trece nombres. Trece, igual al número de denuncias que la Auditoría Superior del Estado  interpuso ante la Fiscalía en espera de obtener igual número de órdenes de aprehensión. O más.

Con las denuncias se abren las carpetas de investigación con las que se pretende jalar el hilo de la madeja que conduzca a otras indagatorias.

Hay claras evidencias en la Secretaría de Transparencia y Rendición de Cuentas y la propia Auditoría Superior de que se trata de proteger a Bernardino Antelo Vilchis, quien fuera el responsable del Instituto de Infraestructura Educativa; a Francisco –Kiko- Castillo Herns, quien fuera titular de la subsecretaria de Ganadería; al ex subsecretario de gobierno, diputado Jesús Marcial Liparoli y a otros funcionarios del gobierno malovista.

¿Por qué desde hace quince días que se sabe en los círculos periodísticos de los trece futuros enjuiciados?

Pues bien. A Quirino se le espía. Se le vigila. Y no son precisamente los herederos de Ferriz Santacruz ni seres extraterrestres quienes posan su “penetrante” mirada en su vida y quehacer gubernamental. Son personajes encarnados, de afuera o miembros de su propio gabinete, recomendados o escogidos con premura.

La lista la de quienes espían y filtran información sobre Quirino es larga. Muy larga. No es morosa otra, la de los sospechosos que sirven, no a los propósitos del gobernador Quirino Ordaz Coppel, sino a los  grupos político que quieren más en el menor tiempo posible. Ya.

José Carlos Loaiza Aguirre, director administrativo de la Secretaría General de Gobierno, es el “soplón mayor” de Rafael Oceguera Ramos, coordinador de delegaciones de la Secretaría de Gobernación en el noroeste del país. Es el funcionario federal más interesado en lo que hace y deje de hacer el gobernador de Sinaloa.

Loaiza juega el papel de “agente externo” del CISEN, con cuyos espías su  padrino político tiene la gracia gubernamental de convivir. Oceguera opera también con Víctor y Carlos Gandarilla, padre e hijo, uno delegado de la Segob y otro presidente del Comité Estatal del PRI.

Rafael Oceguera quiere ser candidato del PRI a una diputación federal plurinominal. Aspira también al Senado de la República.

Rosa Elena Millán Bueno, titular de la Secretaría de Desarrollo Social y Humano, tiene montado al interior del gobierno de Quirino una red de espionaje “profesionalizado”, que a la vez le cuida y proyecta su imagen, con cargo al erario público (por aquello de usar la estructura humana al “servicio” del gobernador de Sinaloa).

Quien la mantiene informada día a día es su jefe de prensa de facto. Rosa Elena Millán fue líder de la bancada del PRI y presidenta de la JUCOPO en el Congreso Local  y operó al mil por ciento para el ahora ex gobernador Mario López Valdez en su primer trienio. Su jefe de imagen lo fue y es Alberto Camacho, con picaporte directo al  Tercer Piso durante el régimen malovista.

Camacho también es del establo político de Aguilar Padilla. Igual se mueve en los intereses del empresario Jesús Vizcarra Calderón y del Grupo Culiacán, enfrentado al Grupo Mazatlán por las depravaciones políticas de Antonio -Tony- Castañeda.

Rosa Elena Millán proyecta su candidatura en pos del Senado de la República. Tony Castañeda también quiere una curul y extiende sus redes protegiendo los transportistas “piratas” contra la voluntad del gobernador.

Otros personajes que vigilan a Quirino Ordaz Coppel hipotéticamente protegen a Irma Tirado, líder de la bancada del PRI y presidenta de la JUCOPO, cuya inexperiencia legislativa y política la hacen aparecer como una boba, pues no guarda secreto alguno, y ofrece una rica veta informativa para quienes están interesados en que a Quirino y su equipo le vaya mal para que a otros les vaya mejor.

Efectivamente. Quince días antes el equipo de primer nivel de Mario López Valdez conocía de las  13 denuncias por malos manejos de 275 millones de pesos presentados por la Auditoría Superior del Estado. Nada más les faltó soltarb la risa. Ya hay solicitudes de amparo. Ya las hay…

Caramba. Nos quedaron los nombres de varios “soplones” en el tintero.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.