Círculo del infierno vive la agricultura en Sinaloa

Los apoyos más grandes para líderes como Escobar, Barajas y asociados

La agricultura de Sinaloa vive un círculo del infierno, porque los funcionarios federales del ramo alimentan la corrupción en provecho propio y tienden una alfombra roja a la impunidad que se practica en la comercialización de semillas, y los proyectos productivos aterrizan en manos de políticos que han hecho del monopolio de la actividad agropecuaria una práctica para empobrecer el agro.

De la mano de Patricio Robles Luque, delegado de la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación-SAGARPA- la dependencia federal se transformó en una fábrica de pobres porque las comunidades rurales de los valles y la sierra dispararon sus índices de pobreza y los programas de tecnificación del campo se desviaron de las zonas más necesitadas hacia políticos que no se encuentran necesitados de recursos.

Además, la dependencia tampoco se ha metido al carril de la especulación con semilla de mala calidad y el descontrol en la venta de las casas comercializadoras que operan en el estado y no son supervisadas para garantizar rendimientos normales en granos, frutas y hortalizas.

Es lo que está tronando al campo, además de que la simulación en la distribución de proyectos productivos disparó la desocupación de mano de obra en la zona rural, donde por estrategia de latifundistas se estira o se reduce la superficie explotable para descontrolar el mercado de las cosechas y con ello afectan la generación de empleos.

En este proceso, también dañan a Sinaloa porque tan solo la producción de maíz cayó en el ciclo productivo 2016-2017 en 1.5 millones de toneladas y destaca el hecho de que los rendimientos por hectárea fueron 50 por ciento menores a los habidos en semillas ofrecidas por las empresas Pioneer, Cargill y Asgrow.

El potencial productivo de Sinaloa es de 6 millones de toneladas de maíz en forma anual, pero en el ciclo productivo 2015-2016 los volúmenes se colocaron en 5 millones 200 mil toneladas y Jalisco rebasó esta entidad como primera productora del grano.

ESTE AÑO, EL PEOR GOLPE AL CAMPO

El golpe más duro para Sinaloa es el habido en la cosecha 2016-2017. Este ciclo, la producción cayó en más del 50 por ciento y se calcula que al finalizar los dos periodos de siembra se obtendrán 3.5 millones de toneladas menos en el millón 200 mil hectáreas con vocación productiva con que la entidad cuenta en sus zonas de riego.

Pero la crisis no es de todos porque el monopolio de tierras y el latifundio se ha convertido en el deporte de agricultores sociales y privados que han bajado proyectos productivos que enriquecen a unos, pero empobrecen a la mayoría, como son los silos de almacenamiento que aterrizaron para el 90 por ciento de los dirigentes de los comités campesinos, pero que no alcanzaron a las comunidades.

Es decir, los favorecidos por Patricio Robles Luque se sirvieron con la cuchara grande.

El desequilibrio fomentado por la SAGARPA ha impactado también en el rostro de fracaso que se encuentra dibujado en el campo sinaloense, ya que desde la sierra hasta los valles más de un millón 200 mil personas respiran una atmosfera de pobreza debido a que no les han llegado ni siquiera corrales de conejos ni de aves.

En cambio, la mecanización del campo sólo llueve a las personas que tienen maquinaria de sobra y se han apoderado de grandes superficies de terrenos mediante el sistema de empobrecimiento tumultuario de las zonas indígenas y comunidades con bajo perfil económico.

LOS APOYOS MILLONARIOS PARA ESCOBAR, BARAJAS Y SOCIOS

Desde el diputado federal Germán Escobar Manjarrez, pasando por líderes como Ramón Barajas López, hasta el titular de la Secretaria de Agricultura y Ganadería del gobierno del estado, Juan Enrique Habermann, los protocolos de la corrupción en la distribución de los proyectos productivos alcanzaron niveles de patente porque no han diseñado un programa eficaz que permita beneficios comunitarios y se conforman con el paternalismo gubernamental selectivo.

Así se arrojan los bocados presupuestales a las fauces de agricultores seleccionados por colores ideológicos o con un arsenal económico que les permita “mocharse para conquistar recursos del gobierno”.

En esa misma sintonía se encuentra el delegado de la SAGARPA Robles, que no ha podido meter a control alguno a las casas que comercializan semillas de mala calidad y permitiendo que en Sinaloa se dibuje un escenario oscuro en el agro.

Los fracasos en la agricultura no son cosa menor y tienen un fuerte impacto en la economía, ya que la explotación de las zonas de riego amortiguaba el hambre de alrededor de un millón de personas, que hasta el año 2008 trabajaban de jornaleros y de los cuales en los momentos de mayor faena hortícola del año pasado solo encontraron acomodo laboral 500 mil trabajadores del campo.

En el proceso de comercialización de las cosechas, el balance se torna siniestro porque la SAGARPA se transformó en una dependencia especializada en cerrar las puertas a la venta rápida y eficaz de granos y cereales que se generan en la entidad y con ello contribuye en el golpe de pobreza que diseña el escenario de la zona rural de la entidad.

La problemática de los pobres los ha arrojado a las calles para exigir un ataque frontal a la burla oficial, ya que en los campos y canchas ejidales más de 20 mil toneladas de frijol, 450 mil toneladas de trigo y más de un millón de toneladas de maíz están esperando un ágil proceso de comercialización y además el pago oportuno de los apoyos de los programas productivos.

Pero sus reclamos son un clamor en el desierto. Más de seis meses de estar en pie de lucha para que se les haga justicia en la comercialización de sus cosechas no han tenido resultados. La corrupción compartida por funcionarios y líderes agrarios les han cerrado la puerta. Sencillamente, el delegado de SAGARPA no ha dado muestras de tener capacidad para solucionar la problemática.

En cambio, sí tiene visión para seguir la ruta de su antecesor, Rolando Zubía, superándolo, demostrando que con frecuencia el remedio resulta más perjudicial que la enfermedad.