Tres Ríos

En Sinaloa, el Partido Revolucionario Institucional, Sociedad Anónima de Capital Variable, asemeja un negocio empresarial en quiebra.

De la mano de Carlos Gandarilla García, el instituto político paso de ser un buque de gran calado a convertirse una caricatura triste de una panga, de los tiempos en que el tricolor ondeaba banderas a toda asta y con poder de convocatoria.

Aquello de que el tiempo lo cura todo no sienta bien a la militancia del Revolucionario Institucional, ya que la falta de escuela de cuadros y el “desperfilamiento” de quienes tienen el timón político sumergieron al partido en una espiral de desánimo y para colmo de males los diputados locales y federales no han dado buen testimonio de honestidad moral, ni ética y tampoco profesional.

Es decir, los representantes legislativos del PRI S.A de C.V se han convertido en los propios enemigos del instituto político.

No dan la talla y  les quedo grande la yegua.

Para colmo de males, los sectores que conforman la estructura del PRI S.A de C.V están sumamente debilitados y ni con sueros nucleares podrán revitalizar las simpatías que requieren para conformar trincheras políticas en la contienda que viene.

Para conocer la calidad de la melcocha tricolor, sólo hay que ver la alineación con que cuenta este partido en el Congreso del Estado, donde cobran caro sin prestar un servicio que tenga resultados positivos a la nación y a la entidad.

Estos legisladores son Gloria González Burboa, María Fernanda Rivera Romo, Jesús Antonio Marcial Liparoli, Marco Antonio Osuna Moreno, Ana Cecilia Moreno Romero, José Menchaca López, Feliciano Valle Sandoval, José Silvino Zavala Araujo, Guadalupe Iribe Gascón, Víctor Manuel Godoy Angulo, Andrés Amílcar Félix Zavala, Moisés Aarón Rivas Loaiza, Tomas Roberto Amador Carrasco, Irma Guadalupe Moreno Ovalle, Emma Karina Millán Bueno, Carlos Francisco Montenegro Verdugo, María Eugenia Medina Miyazaki, Margarita Villaescusa Rojo, Elsy López Montoya, Irma Leticia Tirado Sandoval y Maribel Chollet Moran. Como se puede apreciar, ni siquiera estos legisladores le han dado vida al Comité directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional S.A de C. V.

Es que ni tan sólo se paran por las oficinas y por ello el edificio tricolor asemeja un inmenso ataúd político con un ambiente funerario, con el que no puede acabar porque no existe carpintería de calidad que sepa conducir los hilos y tampoco se han detectado dirigentes conectados con la base de la militancia.

Eso sí, en el PRI S.A de C.V se da por hecho que en las elecciones del año 2018 las despensas alimentarias serán la carta de presentación de los candidatos priistas a los cargos de elección y aprovecharán de que los órganos que regulan el uso del voto se encuentran engrasados para no ver ni oír a los mapaches ni tampoco tienen los colmillos suficientes para sancionar los atracos que se cometen con el voto ciudadano.

Hay que reconocer que una cosa queda en claro y esto es que definitivamente el PRI S.A de C.V tiene que entender que necesariamente debe crear nuevos cuadros que se pongan al frente de los comités municipales y los sectores que conforman el partido para evitar la repetición de lo que pasó en el estado de Nayarit, donde el candidato tricolor a la gubernatura, Manuel Cota Jiménez surgió de la dirigencia nacional de la CNC, pero los campesinos de la vecina entidad no votaron por él. Y eso que es “su” senador.

Es decir, ni él conecto con el voto verde y por tanto quedó claro que no tenía la talla para dirigir el cenecismo nacional. Fue una imposición de Los Pinos muy desacertada.

Por el lado de la CTM, ya es momento de que su camarilla mafiosa se vaya a su casa porque no tiene la fuerza suficiente ni la calidad política para ayudar el PRI S.A de C. V en la búsqueda de mejores posiciones en la contienda política venidera. Ya deben tener bastante para el retiro plácido con las cuotas sindicales que se han robado.

En tanto, en el cenecismo sinaloense todavía se respira la debilidad de Germán Escobar Manjarrez, que dejó bailando en la pobreza a los ejidatarios y no hay quien le ponga un tanque de oxígeno a este sector para que pueda nuevamente confiar en los dirigentes regionales y estatales.

Así como se ven las cosas, la situación se torna difícil para el tricolor, aunque justo es decir también que en el PAN las cosas tampoco andan bien y el comité directivo azul se encuentra convertido en un ring de pelea de gorilas.