Tres ríos

Ni la simonía política ha servido de tanque de oxígeno al grupo “Chilorio power”, que cayó en desgracia luego de los malos hábitos de su jefe político y legislador prestado a Sinaloa, David López Gutiérrez.

De hecho, dentro del Partido Revolucionario Institucional, sociedad anónima de capital variable, los bonos de este grupo vinieron a la baja al grado de que ya no son tomados en cuenta para las decisiones más importantes que toma Carlos Gandarilla García, quien se encuentra más interesado en salvar su pellejo político que en darle vida a los grupos atomizados que orbitan alrededor del PRI para alimentar bolsillos particulares.

Del grupo “Chilorio power” salió de la oscuridad y vio la luz como oportunista candidata a la alcaldía de Salvador Alvarado, Liliana Cárdenas Valenzuela, que se encargó de pulirse en su cargo al grado tal que hasta la caja registradora de los tesoros del ayuntamiento quedaron brillantes y rechinando de limpios, ya que no quedó ni un centavo para la nueva administración.
Así se las gasto.

La ex alcaldesa hizo de la materia de agotamiento financiero toda una obra de arte.

De hecho se sabe que David López Gutiérrez tiene la magia de mentir y auto engañarse al grado tal de pensar que se ha salido con la suya, pero sus rastros de político en decadencia son tan fuertes que se perciben a lo lejos.

De hecho, en el Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional S.A de C.V se le ha perdido la confianza porque López dijo que cambiaría de credencial del Instituto Nacional Electoral para figurar en un nuevo domicilio que establecería en Sinaloa, promesa que todavía no ha cumplido… ni cumplirá.

El Estado de México es la entidad donde se registró ante el INE, pero Sinaloa ya no figura en el radar político de López Gutiérrez que ahora funge como diputado federal de esta entidad sinaloense, pero hace los gestos de fuchi al negarse a cumplir su palabra de que está dispuesto a votar en Sinaloa.

Ahora tiene más preferencia por Oaxaca que por su tierra natal. Dicen que le surgió un afecto inmenso por aquella entidad del sur, que no tiene explicación.

De hecho López Gutiérrez no sirve ni a los candidatos del PRI de Sinaloa porque ni siquiera puede votar por ellos.

Para colmo de males, tiene en Liliana Cárdenas Valenzuela a una alumna muy adelantada en aquello que tenga que ver con presupuestos públicos para repartir entre los chicos de su club.

Por eso hay que tener cuidado, porque una de las principales propuestas que la exalcaldesa y un grupo de vividores metidos de gerentes de la Junta de Agua del estado han hecho en el sentido de que a pesar de la fuerte crisis económica, más el desempleo y el hambre que campea en la entidad, se aumente la tarifa de servicio alegando de que si bien los funcionarios de primer nivel de los órganos paramunicipales ganan más de 75 mil pesos mensuales, requieren de un salario mayor porque no les alcanza para sus lujos.

La realidad es que resulta también triste que en el palacio legislativo de Sinaloa los diputados del PRI y del PAN sólo quieran nadar de muertito y no hayan levantado la voz ante la tentativa de los representantes de las juntas de agua potable que quieren meter un nuevo golpe bajo a la ponchada economía de las familias sinaloenses.

Nadie defiende a los consumidores de agua potable principalmente aquellos que no tienen empleo y sus familias navegan en la desnutrición económica y física.

No es raro que Liliana Cárdenas Valenzuela quiera devorar recursos ajenos y ahora utiliza la Comisión Estatal de Agua Potable y Alcantarillado de Sinaloa para disparar a mansalva contra el bolsillo de los consumidores y echarles la culpa a los gerentes de las juntas de agua potable que no tienen crisis, pero provocan falsas quiebras para engordar sus cuentas.

Por eso dicen que cuando los empresarios se meten a servidores públicos o a políticos se convierten en automático en un serio peligro para el desarrollo del estado y del municipio.

Es el caso de Liliana Cárdenas Valenzuela, la pariente que “Pecuni” dejó como “no me olvides”.