Sinaloa en llamas ¿Dónde se esconde Gómez Flores?

En su artículo de difusión nacional “El solitario del Palacio”, el periodista Raymundo Riva Palacio se refiere a como el gabinete de Enrique Peña Nieto lo ha dejado solo en varios temas de trascendencia política y sobre el asunto del espionaje político no ha sido la excepción; el gabinete federal ha hecho en este y otros temas, según Riva Palacio , un perverso mutis, dejando “morir” solo al Presidente; esto es parte de lo que escribió y que bien podría endilgarse al gabinete del Gobernador Quirino Ordaz Coppel en particular al Secretario General de Gobierno, Gonzalo Gómez Flores : “una vez más, como tantas veces en el sexenio, Peña Nieto caminó solo sobre una plancha de fuego que lo consumió, mientras que sus colaboradores, en silencio, observaban el sacrificio. El libreto se repite. El Presidente que los cuida sin que lo protejan, que los defiende sin recibir reciprocidad, sacó la cara y el coraje por quienes debían, como obligación ética ante su jefe, haber sido los que enfrentaran el tsunami de acusaciones…” Hasta aquí la cita.

Lo que le pasa a Peña Nieto le está pasando a Quirino, pues el tsunami de acusaciones que se deberían repartir proporcionalmente entre el gabinete, el gobernador de Sinaloa las acusa de recibido, mientras el encargado seguridad interior del estado el Secretario General de Gobierno, Gonzalo Gómez Flores, es un espíritu en fuga. Su presencia fantasmal es una no presencia. Es un funcionario que ni se ve pero tampoco se siente. Es correcta la apreciación política del manual de Maquiavelo de no hacerle sombra al príncipe, pero eso no significa invisibilidad e ineficacia política, aunque fuese tras bambalinas. No estamos invocando que Gómez Flores se vista de Fouché o de un nuevo Rasputín, no, para nada. El gobierno y Sinaloa necesita de hombres de estado, con creatividad política y con entendimiento de la cosa pública, y esos atributos el rosarense no los tiene, ni los tendrá, por su avanzada edad.

Fue dramática la escena donde un individuo sin representación, ni ascendencia social o mediática en la rueda de prensa que concedió Quirino a los medios de comunicación para parlamentar sobre las investigaciones sobre el terrible crimen de Javier Valdez le faltara al respeto al gobernador del estado, insultándolo sin que nadie de su gabinete, incluido el mediocrísimo Director de Comunicación Social, Alberto Camacho, y el Secretario General de Gobierno, Gonzalo Gómez Flores, plantaran cara al oficioso advenedizo. De allí para el real el gobernador de Sinaloa ha quedado en la más absoluta orfandad política, recibiendo a diestra y siniestra los embates mediáticos por los diferentes temas que la agenda pública y periodística  impone, sin que nadie de su desangelado gabinete asuma las consecuencias propias de sus respectivas responsabilidades.

El colmo del drama político con tintes de tragedia shakespeariana aconteció el domingo 25 de junio para amanecer el lunes cuando un comando “levantó” a 15 comensales en el conocido restaurant Mar & Sea, propiedad del ex gobernador de Sinaloa Juan S. Millán. El terrible secuestro masivo ocurrió pasadas las 12 de la noche en una locación que está ubicada en el Desarrollo 3 Ríos en Culiacán, y a solo 150 metros de las oficinas de la Fiscalía General del Estado que dirige Juan José Ríos Estavillo, parte del grupo compacto de la Escuela Libre de Derecho de Sinaloa, alma mater de Gómez Flores.

Los medios buscaron al Secretario General de Gobierno para aclarar el asunto y este se escabulló como manda su manual de estilo. Quien no da la cara, no da la nota pensara Gómez Flores, que ya tiene su pararrayos personal. Junio cerrará con casi 900 crímenes y podrían ser muchos más si agregamos los más de 90 cadáveres u osamentas que las valerosas mujeres del colectivo “Las Rastreadoras” han encontrado. Gómez Flores ni siquiera se ha dignado a recibir, atender y apoyar a estas inmensas mujeres sinaloenses que están haciendo, a riego de sus vidas, lo que las dependencias a su cargo deberían de hacer. Una verdadera vergüenza, que sin embargo no conmueve al flemático funcionario.

Gómez Flores, un abogado avezado en las lides del litigio agrario y administrativo, ha dado muestras de una lamentable incapacidad política. El Secretario General de Gobierno, por ministerio de ley tiene la obligación de concertar políticamente las labores de todas las dependencias de gobierno, pero principalmente, la que tiene que ver con la gobernabilidad en su vertiente más acuciante como es la seguridad pública. El siniestro levantón de los comensales del Mar & Sea se registró en una zona de gran tráfico de vehículos y personas. A esa hora, donde en otras partes del país la gente ya se recogió en sus casas, en Culiacán la fiesta apenas empieza. Parece inconcebible que se haya podido perpetrar semejante brutalidad en esas condiciones de tiempo, modo y lugar. Sin embargo, por estos lares todo es posible y la realidad siempre supera a la ficción.

Gómez Flores debería pensar muy bien en su permanencia en la Secretaria General de Gobierno, si estima y respeta al Gobernador, por un deber de lealtad y de dignidad elemental debería ofrecer su renuncia. Es evidente que el abogado agrarista no está preparado para esa grave y delicada encomienda, ni siquiera para la contención política interna.  Un político de intensa grisura y que presume “coordinar” el grupo político denominado “Culiacán” el Subsecretario de Gobierno Antonio “Tony” Castañeda le está comiendo el mandado político, en perjuicio de su jefe el gobernador del estado, ya que llegadas las definiciones políticas de cara al proceso electoral concurrente del 2018, Castañeda habrá mellado los activos políticos de Quirino, para imponer él, el mismísimo Subsecretario de Gobierno, candidatos que sean afines a sus personales intereses políticos ¿Y Gómez Flores?.

La incomodidad por la no presencia política de Gómez Flores, no solo es social, en el PRI existe una gran inquietud porque este alto funcionario, quien no logra entender los entresijos de la política y la relación que existe entre el tricolor y el gobierno y no porque Gómez Flores piense como un demócrata puro,  que no lo es, o en una sana distancia, sino porque no tiene experiencia en la materia, ni ascendiente políticos con los grupos políticos al interior del PRI.

Entonces  y de acuerdo con los anteriores antecedentes, aventuremos las siguientes preguntas: ¿Qué sentido tiene continuar en un puesto tan importante donde las evidencias indican una ineficacia política casi absoluta del Secretario General de Gobierno?  ¿Qué caso tiene que por puro ego propio el Secretario Gómez Flores insista permanecer en un ecosistema político que no es el suyo en claro detrimento de la personalidad del gobernador Quirino Ordaz Coppel?

Sinaloa enfrenta uno de sus más graves momentos políticos y sociales de historia. Nos es hiperbólico decirlo. La criminalidad se ha exacerbado. El crecimiento económico, no solo está detenido, sino que involucionamos. El crecimiento de la pobreza es creciente desde antes que llegara Quirino, es el acicate que impulsa a nuestros jóvenes al reclutamiento en las filas del crimen.   Gómez Flores está ausente en cuerpo y alma de todas estas discusiones. En el Plan Estatal de Desarrollo no se advierte, ni siquiera su mano jurídica.

Como  último, iba a escribir, que no se puede gobernar o hacer política en a base de declaraciones voluntaristas, pero ni siquiera eso podemos decir del Secretario General de Gobierno de Sinaloa, porque nadie le conoce la voz, pero tampoco nadie le conoce su mano política. No se ve, no se siente. Si se fuera nadie lo notaría, porque un fantasma no hace verano y menos un cuasi quinquenio.